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En el aniversario 110 de la caída de José Martí, este 19
de mayo, en el teatro Carlos Marx, donde se le rindió
especial homenaje al Maestro, Fidel anunciaba que en el
atardecer del día siguiente, 20 de mayo, en la tribuna
antimperialista, exactamente al Sur de la Florida y con
el Mar Caribe como testigo y canal de transmisión,
revelaría datos acerca del peligroso nido de los
terroristas.
Un discurso conciso, lleno de datos y con la
singularidad de contener un informe de Gabriel
García Márquez, con su estilo indiscutible, fue
leído para cerca de 200 mil capitalinos reunidos en
la tribuna y para los millones de personas de Cuba y
de otras partes del mundo que lo oyeron a través de
la televisión o la radio.
Bajo el título de “La conducta diferente”, Fidel narró
cómo durante buena parte de 1997, utilizando diferentes
vías, le hacían llegar a EE.UU. informaciones que
demuestran la intención de vandalismo contra la mayor de
las Antillas.
“A partir de los actos terroristas perpetrados desde el
17 de octubre de 1992 hasta el 30 de abril de 1997, se
había confeccionado una lista de 13 graves actos de esta
índole, cometidos especialmente contra instalaciones
turísticas, financiados casi en su totalidad por la
Fundación Nacional Cubano Americana, y se elaboró un
informe que se hizo llegar al Presidente de EE.UU. a
través de una destacada personalidad política que a
principios de mayo realizó una visita privada a Cuba”,
informó el presidente cubano.
Para el 18 de abril de 1898, Fidel y García Márquez
habían concordado en que el reconocido escritor le
trasmitiera un mensaje del mandatario cubano, a William
Clinton en un posible segundo encuentro que sostendrían
en la capital estadounidense.
El Gabo en una actitud irreprochable, como califica su
misión, no pudo acceder al presidente norteamericano,
pero sí le hizo llegar las informaciones preocupantes de
los actos terroristas que tendrían lugar, incluso en
vuelos aéreos norteamericanos.
Que tal gestión fructificó lo muestra que a Cuba
viajaron expertos del FBI para estudiar la información
acumulada. A esos especialistas se les suministró además
de completos e importantes pliegos informativos, casetes
con grabaciones de los terroristas, incluido su jefe
Luis Posadas Carriles, restos de las bombas que situaron
en La Habana y no explotaron, fotos de los armamentos,
relación nominal de al menos 40 terroristas y forma de
ubicar a Posadas en distintos países de Centroamérica.
Pero, la mafia miamense, la que decide de verdad las
relaciones cubano-americanas, estaba preocupada por el
camino seguido por Washington y La Habana y pronto la
comunicación cesó. El FBI en Miami decidió
prácticamente romper los contactos, y en septiembre
fueron encarcelados los jóvenes que habían suministrado
la mayoría de la información contra los terroristas.
El 19
de
octubre de 1998, a Lucía Newman, periodista de la CNN,
en Oporto, Portugal, Fidel le dijo: “Estamos dispuestos
a colaborar en la lucha contra actividades terroristas
que puedan afectar a Cuba o puedan afectar a EE.UU.
EE.UU. corre un riesgo potencial con relación a los
cientos de organizaciones extremistas, muchas de las
cuales están armadas en los propios EE.UU., y algunos de
los procedimientos que usan contra Cuba pueden usarlos
allá, porque algunos de estos están desarrollados,
sofisticados. Nosotros les hemos planteado a las
autoridades de EE.UU., les hemos hecho saber, les hemos
comunicado las experiencias, los métodos terroristas que
se usan contra nuestro país, lo cual es una contribución
que puede ayudarlos a defenderse, porque lo considero un
país muy vulnerable a esos tipos de ataques”.
Desgraciadamente, la advertencia no fue tomada en
cuenta. El 11 de septiembre de 2001, no menos de 14 de
los 19 participantes en los ataques contra las Torres
Gemelas de Nueva York y otros objetivos vivían y se
entrenaban en la Florida, el mismo lugar que acoge a
Posadas y a sus colegas del terror.
Este 20 de mayo, muy distinto al de 1902, cuando nació
la república maniatada, desde este Sur, acariciado por
la brisa del Mar Caribe, Fidel, en representación de los
200 capitalinos que lo acompañaban en la tribuna cercana
a la Oficina de intereses, ofreció datos irrefutables
acerca de dónde se alienta el terrorismo. El pueblo de
EE.UU. tiene derecho a saber y tomar partido ante
actitudes tan cínicas porque apañar a Posadas hoy, es
acunar los autores de un 11 de septiembre futuro. |