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Tiene la rumba un
lecho de leyendas donde reposan mitos de todas partes y de mucho
tiempo, anécdotas confusas que nadie sabe quién las contó primero,
pero que todos repiten con gallardía de primicia. Igual que sus
tambores y atributos, esas fábulas guardan el tesoro del saber y les
corresponde, por derecho propio, un espacio dentro del patrimonio
espiritual que conforma la nacionalidad cubana. Hay nombres famosos
ligados a esas leyendas: Manana, Malanga, Chino Guaguao o Antón
Pirulero, todos son personajes de la vida real, gente que existió en
diferentes épocas, pero que por diferentes razones quedaron envueltas
en un hechizo que les hizo mitad realidad, mitad fantasía. La historia
de Manana es una de ellas, algunos dicen que fue mujer, la mayoria que
hombre, pero todos coinciden en algo: rumbeaba con un sentimiento tan
especial, que sólo recordarlo trasmite la fuerza de una entrega
inolvidable. (...) De Manana, como de Andrea baró, Malanga, Chano,
Saldiguera, Virulilla, Goyito, Cané, el Amaliano, y también de
Diosdado, Jesús, Amado, Geovani, el Goyo, los Aspirina, Minini, Chachá,
Yeyo, Chavalonga, Juan de Dios y tantos más que viven para ella, son
estas rumbas de Sentimiento, de Sentimiento Manana están hechas, con
Sentimiento Manana están ofrendadas. Que las guarde la memoria.
Cary Diez |