No
tuvo que ser Presidente, no tuvo que
hacer más que el padre de los
guerreros de nuestro país. Este
hombre enjuto que a pesar de haber
muerte con sesenta y nueve años hace
un siglo, es una imagen familiar en
Cuba, como un árbol añoso y viril
que simboliza la mejor expresión de
lo cubano.
Este libro es tan definitivo que uno
tiene la certeza de asistir a una
reinvención de la literatura.
Saramago reescribe a Cristo.
Responde a una provocación, la
comprensión de la culpa. Busca una
actualización, vindicar a Jesús y
apartarlo de la manipulación, a él y
a sus ideas. Focaliza un paradigma,
el hombre y su libertad.
VERSIÓN DE LA INTERVENCIÓN EN LA CASA DE LAS AMÉRICAS
Pensar, pensar y
pensar
José Saramago
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La Habana
El privilegio del ser humano fue el
de ser capaz de pensar, reflexionar.
Es la única razón por la que
efectivamente vale la pena estar
vivos. Y si a la par se pueden
resolver los problemas que son
miles, que impiden a millones y
millones de personas no solo pensar,
sino sencillamente vivir, entonces
la tarea que tenemos por delante
como seres humanos es inmensa,
infinita y enorme.
Entrevista con Howard Zinn
Buscando el cambio
Daniel Díaz Mantilla
•
La Habana
El uso
de la fuerza puede paralizar durante
un tiempo a las personas, pero
ningún arma es capaz de derrotar a
la opinión pública. Incluso el
terror se torna inútil por la
indignación que provoca. Así, es esa
distancia entre la ley y la
justicia, que en la práctica se
revela evidente, lo que en verdad
nos impulsa a luchar por una
sociedad mejor. Me atrevería a decir
que cuando los EE.UU. logren ese
cambio fundamental, el pueblo
norteamericano no habrá renunciado a
la ley, sino al egoísmo de quienes
quisieron usarla en su propio
beneficio.
GÓMEZ Y MACEO: LA INVASIÓN DE
ORIENTE A OCCIDENTE
Entró la nave en alta mar
Hilario Rosete Silva
•
La Habana
Cuando
se dice que Mal Tiempo abrió las
puertas al Occidente del país, que
fue como cruzar los Pirineos, hay
que tener en cuenta que aquí el
ejército español deja en el campo de
batalla su bandera de combate y los
documentos de guerra.
Mamá
me contaba que un día allá en
Calabazar, cuando estaban terminando
de almorzar les pidió, más con los
ojos que con la voz, “levante la
mano el que quiera que yo sea
presidente de Cuba”, se le vio
respirar profundo en la estrecha
caja de su cuerpo curtido, cuando ni
abuela Manana ni los hijos quitaron
las manos de la mesa.
“Yo sé
muy bien María que con nosotros los
resueltos combatientes por la
libertad de tu patria, ha estado tu
corazón junto al nuestro, en las
horas de amargura y desamparo como
cantas ahora las glorias de la
patria y la fama de sus defensores
en estos momentos de júbilo
histórico en que Cuba rompe sus
cadenas y ha triunfado el sublime
ideal".
Gozaba
el íntegro General del abrumador
apoyo del pueblo que en él confiaba.
Era la única figura, entonces, que
podía lograr el necesario consenso
nacional para oponerse al designio
imperialista de los Estados Unidos
sobre Cuba en confabulación con los
intereses y prejuicios de clase de
aquellos españoles y cubanos que
estaban opuestos a la independencia
nacional e, inclusive, de un sector
considerable de la jefatura del
mambisado.
Invito a estudiar esta
Radiografía del Ejército Libertador,
y si es posible, a debatirla. Sobre
todo a los que ejercen la docencia
de Historia de Cuba, y a los que la
divulgan en los medios. Y a toda
persona que busque conocer el
devenir de esta nación, para que
posea herramientas eficaces y para
evitar una escisión entre la
Historia que manejan los estudiosos
y la que consume el resto del país.
Cuando
el dos de junio de 1896, el General
Máximo Gómez recibió en su
campamento de Antón, en plena sabana
camagüeyana al señor Grover Flint,
lejos estaba de pensar que su bien
ganada fama de estratega alcanzaría
pronta repercusión en la prensa
norteamericana.
El
Generalísimo era un hombre bonachón,
tierno, amantísimo padre de familia
capaz de sufrir hasta el sollozo al
percibir un hondo pesar humano, pero
en medio de la guerra sus ojillos se
secaban, la barbilla se levantaba, y
¡Pobre de quien lo desobedeciera!
Así nos lo devela el joven
investigador del Instituto de
Historia de Cuba, Yoel Cordoví
Núñez.
Máximo
Gómez, el General en Jefe del
Ejército Libertador, el genial
estratega que algunos historiadores
calificaron como el continuador del
Libertador Simón Bolívar, en cuanto
a lides militares, era un hombre de
pensamiento político.
Cuba
sigue erguida y poderosa solamente
por el derecho y la razón que le
asisten, pero sus defensores no
tenemos armas, y el derecho y la
razón contra la tiranía, no
significan nada cuando no son
pregonados por la voz de los
cañones.
El
toque de desensillar las caballerías
indica la hora de la muerte del día.
Los oficiales se reparten y ordenan
el servicio nocturno. El General
recibe los partes oficiales de los
destacamentos avanzados, y esta
parte del mundo queda envuelta en la
negra sombra de una noche sin luna y
de primavera; bajo un cielo sin luz,
surcado de negros nubarrones del mes
de junio, seguro indicio de próxima
tormenta.
A 135
años de aquel hecho histórico, los
cubanos continuamos con la "carga al
machete", pero esta vez en el campo
de las ideas, por la masificación de
la cultura y en la lucha por la
Educación, la Salud y el bienestar
del pueblo.
"La
voluntad revolucionaria de cambiar
el mundo y de construir una sociedad
más justa, más fraterna, más
solidaria no es una manifestación
retórica, sino que forma parte de lo
central de mi ser. No aguanto, no
tolero la injusticia".
El FBI fracasó al menos cinco
veces en sus intentos de detener
preventivamente a dos terroristas
involucrados en los ataques del 11
de setiembre de 2001.
Poeta y narrador. Obtuvo primera mención de Cuento
en el Encuentro Debate Provincial de Talleres
Literarios y los premios de Cuento y Poesía en los
concursos literarios Batalla de Guisa, María Luisa
Milanés y Tras las huellas de Cervantes. El presente
cuento pertenece al libro
Fin de siglo (Ediciones Bayamo, 2002)..