Año IV
La Habana
Semana 25 de JUNIO
1 de JULIO
de 2005

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Casa Museo Simón Bolívar
Historias Digitales de Laura Casamitjana
Sandra González La Habana
Fotos:
Alain Gutiérrez


Desde México, esa tierra hermana a la que nos unen tantos entrañables lazos históricos y  culturales, viene la artista Laura Casamitjana a sumarse a la fiesta  del VII Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital. Se ve  cumplido así un viejo sueño de ella y de su amiga cubana Natalia Ramírez, quien cuidó amorosamente por más de  un año estas piezas que hoy tenemos el privilegio de disfrutar. Y es todo un símbolo de unidad latinoamericana que este esfuerzo entre dos países fraternos tenga como marco específico la Casa Museo Simón Bolívar, ese luchador incansable por unir en un pueblo único las tierras desde el Río Grande hasta la Patagonia.

Resulta también significativo que las obras que hoy se exponen hayan sido realizadas a partir de las nuevas tecnologías que ponen al servicio de los artistas la posibilidad de compartir, como nunca antes, sus creaciones con un número ilimitado de personas a  través de la red. En esta ocasión, retenidas en dos dimensiones, estas obras de Laura Casamitjana nos remiten a un mundo de compleja y rica tradición que reconocemos mexicano, no solo por la inclusión de elementos típicos como el maguey o la granada o de una iconografía directa, como el homenaje a esa gran pintora que fue y es Frida Kahlo, sino por el colorido  y el tratamiento de los temas. Todo un universo poético que tiene tras de sí siglos de cultura que es parte sustancial de la herencia  del pueblo de México y de sus artistas.

Pero además de pixels, Laura ha sentido la necesidad de incluir otros elementos para completar el mensaje de sus obras, pedazos de realidad física, cosas simples de la vida cotidiana como una llave o un pedazo de cinta que ponen una nota de indudable feminidad y calor humano en la superficie de la obra. Porque su mundo se basa en la poética de los aspectos sencillos de la vida, en los que no está ausente el enigma para quien sabe ver más allá de la superficie aparente. Llenas de sorpresas, ternuras y misterios estas obras revelan un fructífero dominio de la técnica que lejos de regodearse en su posible perfección es utilizada en función de la voluntad de comunicar.

Estrechemos entonces esta mano amistosa y cálida de Laura, capaz de vencer las distancias físicas, para reconocernos nosotros mismos como parte fundamental de una cultura con matices diversos, pero de la que formamos parte de manera inequívoca y que la sensibilidad y el arte nos hace reconocer en nosotros mismos.

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