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En agosto de 1995 se celebra el centenario de la muerte
de Federico Engels, el hombre que, junto a Karl Marx,
desarrolló una forma totalmente nueva de analizar la
naturaleza, la sociedad y el desarrollo humano. Después
de eso nada volvería a ser igual. Se acepten o no las
ideas del marxismo, es imposible negar el impacto
colosal que han ejercido en el mundo, desde la aparición
del Manifiesto Comunista, hasta hoy.
El marxismo ha
sido un factor decisivo, no solo en la arena
política, sino en el desarrollo del pensamiento
humano en el siglo XX. Aquellos que lo han
combatido, sin embargo se han visto obligados a
tomarlo como punto de partida. Independientemente
del estado actual de las cosas, es un hecho
indiscutible que la Revolución de Octubre cambió
todo el curso de la historia. Un estudio cuidadoso
de las teorías del marxismo, por lo tanto, es una
precondición necesaria para cualquiera que quiera
entender los fenómenos más fundamentales de nuestros
días.
En
los últimos años, desde la caída del Muro de Berlín, ha
habido una contraofensiva ideológica sin precedentes
contra el marxismo y contra la idea del socialismo en
general. Pero, si lo examinamos más atentamente, lo que
cada vez es más obvio es que la crisis de la denominada
economía de libre mercado —que actualmente condena a 35
millones de seres humanos a una vida de inactividad
forzosa solo en los países industrializados,
desperdiciando el potencial creativo de toda una
generación— toda la sociedad occidental se encuentra en
un callejón sin salida, no solo económicamente,
socialmente y políticamente, sino también moral y
culturalmente.
El
significado real de las "reformas de libre mercado" en
la antigua Unión Soviética, ha sido un colapso completo de las
fuerzas productivas y la cultura a una escala tal que
solo se puede comparar con los efectos de una derrota
catastrófica en una guerra.
A
pesar de todo esto —o precisamente por todo esto— los
defensores de las supuestas virtudes del capitalismo
dedican todos los recursos a su alcance, que no son
pocos, a afirmar que el colapso del stalinismo es la
prueba irrefutable de que el socialismo no funciona y
que todo el cuerpo ideológico creado por Marx y Engels,
y posteriormente desarrollado por Lenin, Trotsky y Rosa
Luxemburgo, ha quedado completamente desacreditado.
Mark Twain en una ocasión dijo que los rumores de su
muerte habían sido un poco exagerados. Es un hecho
sorprendente que, cada año durante aproximadamente los
últimos 150 años, el marxismo ha sido declarado
clínicamente muerto. Pero, por alguna razón misteriosa,
mantiene una vitalidad envidiable y la mejor prueba de
ello es que los ataques no solo continúan, sino que
tienden a multiplicarse tanto en cantidad como en
acritud. Si el marxismo fuera realmente irrelevante,
¿por qué molestarse ni siquiera a citarlo? El hecho es
que a los detractores del marxismo les sigue
persiguiendo el mismo viejo espectro. Para su
incomodidad son conscientes de que el sistema que
defienden está en serias dificultades, surcado por
contradicciones insolubles; que el colapso de la
caricatura totalitaria del socialismo no es el fin de la
historia; que la historia no ha acabado. Y, por encima
de todo, los más honestos de ellos se hacen la pregunta
que no se atreven a responder: ¿No tendría razón el
viejo Karl después de todo?
El papel de Engels
El
papel jugado por Engels en el desarrollo del pensamiento
marxista es una cuestión a la que nunca se ha prestado
la atención que se merece.
Esto es en parte resultado de la enorme genialidad de
Marx que, inevitablemente, ensombrece la contribución
que hizo su amigo y camarada de toda la vida. Y en parte
surge de la humildad innata de Engels, que siempre
escondió su contribución, prefiriendo enfatizar la
preeminencia de Marx. A su muerte, Engels dio
instrucciones de que su cuerpo fuese incinerado y que
sus cenizas se esparciesen en el mar de Beach Head,
precisamente porque no quería un movimiento. Al igual
que Marx detestaba de todo corazón cualquier cosa que se
aproximase remotamente al culto a la personalidad. El
único monumento real que le hubiese gustado dejar es el
cuerpo de sus ideas, que da una base ideológica amplia
para la lucha por la transformación socialista de la
sociedad.
Sin embargo, el terreno del marxismo va mucho más allá
de la política y la economía. En el centro del marxismo
está la filosofía del materialismo dialéctico.
Desgraciadamente, el inmenso trabajo de escribir El
Capital impidió a Marx escribir un trabajo amplio
sobre el tema, como se había planteado. Si excluimos sus
primeros trabajos como La Sagrada Familia y La
ideología alemana, que representan intentos
importantes —aunque todavía preparatorios— de
desarrollar una nueva filosofía, y los tres volúmenes de
El Capital, que son un ejemplo clásico de la
aplicación concreta del método dialéctico a la esfera
particular de la economía, los principales trabajos de
filosofía marxista fueron escritos por Engels. El
estudiante moderno que quiera entender el materialismo
dialéctico debe empezar con un estudio a fondo del
Anti-Dühring, La Dialéctica de la Naturaleza y
Ludwig Feuerbach, todos escritos por Engels.
¿Hasta qué punto los escritos filosóficos de este
hombre, que murió hace un siglo, han resistido la prueba
del tiempo? Este es el punto de partida del presente
trabajo. Engels definió la dialéctica como "las leyes
generales del movimiento de la naturaleza, la sociedad y
el pensamiento humano". En La Dialéctica de la
Naturaleza, en particular, Engels se basó en el
estudio cuidadoso del conocimiento científico más
avanzado de su tiempo para demostrar que "en última
instancia, el funcionamiento de la naturaleza es
dialéctico". El contenido de este libro, que será
publicado en España por la Fundación de Estudios
Socialistas Federico Engels, es que los descubrimientos
científicos más importantes del siglo XX son una
brillante confirmación de esto.
Sus principales contenidos, en líneas generales, serían
los siguientes:
1.
Introducción.
La crisis de la sociedad y qué relación tiene con las
ideas; la extensión de la irracionalidad; la evolución
de la ciencia.
2.
Una breve historia de la filosofía, explicando el
desarrollo de la filosofía del materialismo y el
idealismo, desde el materialismo jónico hasta Hegel, y
una historia del desarrollo de la dialéctica.
3.
¿Qué es la dialéctica? Una exposición detallada de las
principales leyes de la misma, basada en los trabajados
de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Plejanov, Hegel y
Feuerbach, con nuevos ejemplos sacados de la ciencia del
siglo XX.
4.
Dialéctica y ciencia
a) Física — Mecánica cuántica y relativizada; el
principio de indeterminación de Heinseberg; causalidad y
casualidad.
b)
Cosmología — Una crítica de la teoría del Big Bang del
origen del universo.
c)
Matemáticas — Contradicciones en matemáticas; el
infinito matemático; la teoría del caos nuevos modelos
matemáticos.
d) Geología — Dialéctica de la geología; la deriva
continental y la tectónica de placas; terremotos y
volcanes.
e) Química y Biología — El origen de la vida; la
evolución puntuada; el "gen egoísta".
f) Los orígenes de la humanidad — Una reevaluación de
El papel del trabajo en la transformación del mono en
hombre, de Engels.
5.
La filosofía del futuro.
a) Lógica formal versus Dialéctica — Una crítica
de la lógica formal y sus limitaciones.
b) Las filosofías del pasado — Una crítica de las
principales escuelas burguesas del siglo XX,
especialmente el positivismo lógico y la denominada
"filosofía de la ciencia".
c) La búsqueda de una nueva ciencia — La ciencia en
crisis; posibles salidas; la teoría del caos y la
complejidad; las implicaciones de los sistemas
autoorganizados.
d) ¿Es científico el marxismo? — La teoría del
conocimiento; "la pobreza del Popperismo"; ¿es posible
una moral suprahistórica?; las raíces sociales de la
ética; las relaciones humanas al final de la sociedad
capitalista; la alienación y la amenaza al futuro de la
humanidad.
d) En la víspera de un nuevo milenio — La alternativa de
la humanidad; la barbarie o un nuevo estadio de la
civilización humana. |