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El pensamiento social original de
Marx, Engels y Lenin, tras la muerte de este último, fue
conducido a un proceso de degeneración que acabó
perdiendo todo sentido real. Fue tal la desviación de
las ideas de los forjadores que para rescatarlas es
necesario hacerlo desde sus propios orígenes. Es decir,
ir directamente a sus textos para poder empezar a
encontrar las esencias de Carlos Marx, de Engels y de
Lenin, porque lo demás crea confusiones. De ese modo
podremos utilizar sus análisis y planteamientos como
guías para la acción o como métodos para la
investigación, tal y como ellos mismos plantearon.
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El Che señaló, refiriéndose precisamente a las
desviaciones que venían ocurriendo en el socialismo,
que cuando un aviador pierde el rumbo debe volver al
punto de partida para recuperarlo. El punto de
partida está en las ideas originales de Marx y de
Engels. Después, continuar con el pensamiento de
Lenin, también yendo a sus textos originales, y así
podremos asumir el legado socialista del siglo XX
como se hace en derecho con las herencias, es decir
sin comprometerse con las deudas, esto es, a
beneficio del inventario. En ese inventario, además
de las esencias del pensamiento de Marx, Engels y
Lenin podemos incluir a Rosa Luxemburgo, Antonio
Gramsci, José Carlos Mariátegui, Julio Antonio Mella
y el Che Guevara. Y desde luego, el pensamiento
martiano y su cosmovisión y el de Fidel Castro
constituyen elementos indispensables a tomar en
cuenta. Al retomar las ideas de esas grandes figuras
debemos hacerlo pensando en las necesidades y
exigencias de hoy y cómo ellos, que integran la
teoría revolucionaria, pueden convertirse en una
guía para la acción.
Ahora dejo que sean ellos los que tomen la palabra:
En
1890 en carta a Conrado Schmidt, fechada en Londres,
Engels afirmaba:
La
concepción materialista de la historia también tiene
ahora muchos amigos de ésos, para los cuales no es más
que un pretexto para no estudiar la historia.1
Veamos ahora el siguiente párrafo que ambos elaboraron
en Feuerbach. Oposición entre las concepciones
materialista e idealista:
Para
nosotros, el comunismo no es un estado que debe
implantarse, un ideal que ha de sujetarse a la realidad.
Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula
y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de
este movimiento se desprenden de la premisa actualmente
existente.2
Veamos lo que dijeron sobre la llamada "sociedad
socialista" -el entrecomillado es del propio Engels.
La
llamada "sociedad socialista", según creo
yo, no es una cosa hecha de una vez y para siempre, sino
que cabe considerarla, como todos los demás regímenes
históricos, una sociedad en constante cambio y
transformación. Su diferencia crítica respecto del
régimen actual consiste, naturalmente, en la
organización de la producción sobre la base de la
propiedad común, inicialmente por una sola nación, de
todos los medios de producción. 3
De
este párrafo llamo la atención sobre la palabra
inicialmente.
Pasemos ahora a lo que dijeron Marx y Engels en las
tesis sobre Feuerbach. En la primera de estas tesis
apuntan sobre el famosísimo factor objetivo y subjetivo,
lo siguiente:
El
defecto fundamental de todo el materialismo anterior
incluido el de Feuerbach es que solo concibe las cosas,
la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o
de contemplación, pero no como actividad
sensorial humana, no como práctica, no de
un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese
desarrollado por el idealismo, por oposición al
materialismo, pero solo de un modo abstracto, ya que el
idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real,
sensorial, como tal. Feuerbach quiere objetos
sensoriales, realmente distintos de los objetos
conceptuales; pero tampoco él concibe la propia
actividad humana como una actividad objetiva.4
Para
ellos, es en la actividad humana donde se definen las
cosas y la primera crítica a Fuerbach es, como se ve, no
tener en cuenta el factor subjetivo.
Sobre el llevado y traído tema del determinismo, acerca
del cual se suscitan muchas discusiones terminológicas,
voy a concentrarme en lo que sobre lo que dice Engels en
La dialéctica de la naturaleza:
Frente a esto tenemos el determinismo, que pasa del
materialismo francés a las ciencias naturales y que
trata de resolver el problema de lo casual pura y
simplemente negándolo. Según esta concepción, en la
naturaleza reina sencillamente la necesidad directa. Si
esta vaina de guisante tiene precisamente cinco granos,
y no cuatro o seis; si la cola de este perro mide cinco
pulgadas de largo, ni una línea más o menos; si esta
flor de trébol ha sido fecundada en el año actual por
una abeja, aquella otra no, y lo ha sido, además por una
determinada abeja y en un momento determinado; si esta
simiente ya ajada de diente de león ha germinado y la
otra no; si anoche me ha picado una pulga a las cuatro
de la mañana, y no a las tres ni a las cinco, y me ha
picado, concretamente, en el hombro derecho, y no en la
pantorrilla izquierda: son todos hechos producidos por
un encadenamiento inexorable de causa a efecto, por una
inconmovible necesidad (...) Es esta una clase de
necesidad que no nos saca para nada de la concepción
teológica de la naturaleza. A la ciencia le da, sobre
poco más o menos, lo mismo que llamemos a esto, con
Agustín y Calvino, los designios eternos e insondables
de Dios, que lo llamemos "kismet", como los turcos, o
que lo bauticemos con el nombre de necesidad. Imposible
desembrollar en ninguno de estos casos la cadena causal;
nos quedamos a oscuras lo mismo en un caso que en otro,
la llamada necesidad no pasa de ser una frase vacía de
sentido, y la casualidad sigue siendo, así, lo que antes
era.5
A mi
juicio, ni Marx ni Engels fueron deterministas ni
tampoco indeterministas, fueron, sobre todo
materialistas dialécticos.
Ahora consideremos este párrafo de Engels en relación
con los países que hoy llamamos Tercer Mundo, con
América Latina, como respuesta para aquellos que nos
piden un modelo a tono con Marx y Engels. Afirma Engels:
Las
fases sociales y económicas que estos países (se refiere
a las posesiones coloniales)**
tendrán que pasar antes de llegar también a la
organización socialista, no pueden, creo yo, ser sino
objeto de hipótesis bastante ociosas. Una cosa es
segura: el proletariado victorioso no puede imponer la
felicidad a ningún pueblo extranjero sin comprometer su
propia victoria.6
Esto
me recuerda cómo a partir del triunfo del socialismo en
la URSS se llevó a otros países de Europa y cómo
comprometieron su propia victoria.
Ahora analicemos este otro párrafo de Engels:
[...]Según la concepción materialista de la historia, el
factor que en última instancia determina la historia es
la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx
ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo
tergiversa diciendo que el factor económico es el único
determinante, convertirá aquella tesis en una frase
vacua, abstracta, absurda"7
Más
de un siglo de tergiversaciones convirtieron a lo que se
llamó marxismo en frases vacuas, abstractas y absurdas.
Más adelante dice Engels:
"Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia,
pero la hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas
y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las
económicas las que deciden en última instancia.8
Cuando estos hombres hablan de última instancia tenemos
que tener en cuenta que son filósofos los que están
razonando, no de nosotros, hombres de la vida cotidiana,
para quienes el término última instancia tiene un
carácter más inmediato. Ellos nos están hablando de
filosofía. Muchos intérpretes del pensamiento de estos
sabios pasan por alto la importancia de la expresión "en
última instancia".
En
este propio trabajo Engels señala más adelante:
[...] la historia se hace de tal modo, que el resultado
final siempre deriva de los conflictos entre muchas
voluntades individuales, cada una de las cuales, a su
vez, es lo que es por efecto de una multitud de
condiciones especiales de vida; son, pues innumerables
fuerzas que se entrecruzan las unas con las otras, un
grupo infinito de paralelogramos de fuerzas, de las que
surge una resultante el acontecimiento histórico, que a
su vez, puede considerarse producto de una fuerza única,
que, como un todo, actúa sin conciencia y sin voluntad.
Pues lo que uno quiere tropieza con la resistencia que
le opone el otro, y lo que resulta de todo ello
es algo que nadie ha querido.9
Resulta evidente que muchos no han siquiera meditado
acerca de la trascendencia de algunos de estos párrafos.
El propio Engels reconoce autocríticamente lo siguiente:
El
que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido
en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte,
tenemos la culpa Marx y yo mismo.10
A
partir de mi sensibilidad práctica política digo que
ellos tuvieron que luchar contra una determinada
negación y subestimación de las condicionantes
materiales y tuvieron que insistir, insistir. Todos los
políticos sabemos que cuando hay un obstáculo delante,
insistimos, insistimos, y aunque esa insistencia resulta
válida, no se deben perder de vista los otros factores.
Muy
vinculadas al tema del papel de la cultura resultan
estas reflexiones de Engels en carta a Francisco Mehring:
Si
Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto, en vez de
liarse con las Cruzadas, hubiesen implantado el libre
cambio, nos hubieran ahorrado quinientos años de miseria
e ignorancia.11
Y en
una abstracción interesante del papel de la cultura,
apunta lo siguiente:
Este
aspecto del asunto, que aquí no he podido tocar más que
de pasada, lo hemos descuidado todos, me parece, más de
lo debido. Es la historia de siempre: en los comienzos,
se descuida siempre la forma, para atender más al
contenido. También yo lo he hecho, como queda dicho, y
la falta me ha saltado siempre a la vista post festum.
Así pues, no solo está muy lejos de mi ánimo hacerle un
reproche por esto, pues, por haber pecado antes que
usted, no tengo derecho alguno a hacerlo, sino todo lo
contrario; pero quería llamar su atención para lo futuro
hacia este punto.
12
Continúo, y recuerdo lo que dijo Engels:
Con
esto se halla relacionado también el necio modo de ver
de los ideólogos: como negamos un desarrollo histórico
independiente a las distintas esferas ideológicas, que
desempeñan un papel en la historia, les negamos también
todo efecto histórico. Este modo de ver se basa en una
representación vulgar antidialéctica de la causa y el
efecto como dos polos fijamente opuestos, en un olvido
absoluto del juego de acciones y reacciones. Que
un factor histórico, una vez alumbrado por otros hechos,
que son en última instancia hechos económicos, repercute
a su vez sobre lo que le rodea, e incluso sobre sus
propias causas, es cosa que olvidan, a veces muy
intencionadamente, estos caballeros […]13
Esto
me confirma en la idea de la necesidad de partir de los
textos de Engels y Marx, y también de Lenin, y de otros
más para dejar que ellos los que hablen:
Falta además un solo punto en que por lo general ni Marx
ni yo hemos hecho bastante hincapié (qué honestidad)*
por lo que la culpa nos corresponde a todos, en lo que
nosotros más insistíamos y no podíamos menos de hacerlo,
era derivar de los hechos económicos básicos las ideas
políticas jurídicas y los actos condicionados por ella,
y al parecer, al proceder de esta manera, el contenido
nos hacía olvidar la forma.14
Quiero pasar ahora a referirme a algunos planteamientos
del Apóstol sobre las ideas socialistas. Es muy conocida
la frase de Martí que aparece en su escrito sobre la
muerte de Marx: "Espanta la idea de echar a los hombres
sobre los hombres".Y resulta curioso que cuando
Martí estaba afirmando eso estaba pensando en organizar
la guerra contra España. Parecería que Martí no tenía en
cuenta la lucha de clases y, sin embargo, un escrito de
Engels con relación al pensamiento del socialismo en
Estados Unidos. Dice Engels en 1886 referente al
marxismo en Estados Unidos nos resultó esclarecedor al
respecto. Dice Engels en 1886 referente al marxismo en
los Estados Unidos:
A mi
juicio, muchos alemanes que viven en Norteamérica han
cometido un grave error cuando, al verse cara a cara con
el poderoso y glorioso movimiento fundado sin su
participación, intentaron convertir su teoría importada
y no siempre entendida correctamente, en algo así como
una elleinse ligmachendes. Dogma (un dogma que lo
salva todo) y se mantuvieron apartados de todo
movimiento que no aceptaba ese dogma. Nuestra teoría no
es un dogma, sino la exposición de un proceso de
evolución que comprende varias fases consecutivas. Es la
exposición de un proceso de evolución. Esperar que los
norteamericanos emprendan el movimiento con plena
conciencia de la teoría formada en los países
industriales más antiguos es esperar lo imposible.15
Esto
me hizo pensar que Martí escribió esa frase porque
estaba viendo actuar a los anarquistas y a los
extremistas en Estados Unidos, y entonces los
identificaba con Marx, con el pensamiento de Marx. Y las
críticas de Martí se parecen mucho a las que Engels
formuló a los que se consideraban seguidores de Marx en
los Estados Unidos. Presentemos un párrafo de Martí con
relación a los peligros que tiene la idea socialista
porque son los más válidos para hoy. En su carta famosa
a Fermín Valdés Domínguez dice textualmente Martí:
“Una
cosa te tengo que celebrar mucho, y es el cariño con que
tratas; y tu respeto de hombre, a los cubanos que por
ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquél, un
poco más de orden cordial, y de equilibrio
indispensable, en la administración de las cosas de este
mundo: Por lo noble se ha juzgar una aspiración: y no
por esta o aquella verruga que le ponga la pasión
humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como
tantas otras el de las lecturas extranjerizas, confusas
e incompletas y el de la soberbia y rabia disimulada de
los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo
empiezan por fingirse, para tener hombros en que
alzarse, frenéticos defensores de los desamparados.”
16
Esto
me recuerda aquel pensamiento de Lenin: "Revísale la
piel a un extremista y encontrarás un oportunista".
Sobre los peligros que señala Martí uno es el de las
lecturas extranjerizas e incompletas y el otro es, en
esencia, la maldad humana y el oportunismo. No hay que
hacer más elaboración, por ahí quebró el socialismo en
Europa, faltaron a la ética y no hubo la cultura
necesaria para resolver eso. Por ahí hay que empezar
como señaló Martí a estudiar el asunto. Además dijo algo
para nuestro pueblo:
“Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, oigan eso
como en sociedades más iracundas, y de menos claridad
natural: Europa tenía menos claridad natural explicar
será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás
hacer: le decía a Fermín el caso es no comprometer la
excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos
de pedirla se estaba refiriendo al extremismo en los
Estados Unidos Y siempre con la justicia, tú y yo,
porque los errores de su forma no autorizan a las almas
de buena cuna a desertar de su defensa. Muy bueno, pues,
lo del 1º de Mayo. Ya aguardo tu relato, ansioso"17.
Quiero insistir en una idea de Engels que considero muy
importante:
“[...] la civilización ha realizado cosas de las que
distaba muchísimo de ser capaz la antigua sociedad
gentilicia. Pero las ha llevado a cabo poniendo en
movimiento los impulsos y pasiones más viles de los
hombres y a costa de sus mejores disposiciones.” 18
Eso
lo conocemos, esto es clave para el mundo de hoy, porque
lo que está haciendo el imperialismo hoy es
desencadenando las peores pasiones de los hombres que
están en las subconciencia social humana, están en esa
fiera que Martí planteaba todos tenemos dentro.
Continúa Engels:
“Si
a pesar de eso han correspondido a la civilización el
desarrollo creciente de la ciencia y reiterados períodos
del más opulento esplendor del arte, solo ha acontecido
así porque sin ello hubieran sido imposibles, en toda su
plenitud, las actuales realizaciones en la acumulación
de riqueza.”19
Es
decir, sin la cultura, sin las mejores disposiciones,
hubiera sido imposible todo ese desarrollo material.
Por
último, voy a referirme a dos párrafos, uno de Marx y
otro de Engels:
Dice
Marx que él sostenía que la poesía de la revolución
europea del siglo XIX solo podría generarse desde el
futuro, y afirmaba:
Entonces no habrá dudas de que el mundo ha poseído
durante largo tiempo el sueño de una cosa, de la cual
solo le basta la conciencia para poseerla realmente solo
le basta la conciencia para poseerla realmente. Entonces
no habrá duda de que el problema no lo constituye el
abismo que se abre entre los pensamientos del pasado y
los del futuro, sino la realización de los pensamientos
del pasado.20
Busquemos a lo largo de la historia con espíritu
ecuménico, desde Prometeo hasta el Che Guevara, esos
mejores pensamientos.
El
texto de Engels señala:
“[...] en el modo de producción capitalista
desarrollado, nadie sabe dónde acaba la honradez y
empieza la estafa. Pero el que el poder público se ponga
de parte del estafador o de parte del estafado, supone
siempre una diferencia considerable.”21
Esto
fue lo que dijo Fidel desde los tiempos de la lucha
contra la corrupción en los años 50, y la lucha contra
la corrupción, la lucha a favor de la ética y a favor de
la honestidad, supone siempre una diferencia
considerable, la diferencia considerable en el caso de
Cuba es que triunfó una revolución socialista, porque
había tres lemas que teníamos en los años 50, uno era
libertad política, independencia económica, justicia
social, parecidos a los del justicialismo, pero
nosotros, les señalo a los argentinos, le agregábamos
otro más que no le agregaron ellos: vergüenza contra
dinero.
Así
quiero terminar, insistiendo una vez más en que
estudiemos los textos originales de Marx, Engels, Lenin,
Mariátegui, Gramsci, Mella, Fidel, el Che. Estudiando
sus ideas sin tergiversaciones ni escamoteos ayudaremos
a rescatar las ideas el socialistas del caos en que han
caído, porque si a comienzos del siglo XX el pensamiento
socialista reivindicó y dio a conocer las ideas
martianas con Mella y la fundación del primer Partido
Comunista, hoy estamos en el deber, con las ideas
martianas, de salvar el pensamiento socialista en el
mundo y de fortalecerlo en Cuba.
________________
* Director de la
Oficina del Programa Martiano
**
N. del A.
1 C. Marx,
F. Engels: O. Escogidas en tres tomos, Engels
a Conrado Schmidt, Londres, 5 de agosto de 1980, t.
3, p, 510. Editorial Progreso, Moscú
2 Ibídem, t. 1,
p. 35
3 Ibídem, t. 3,
p. 512.
4 Ibídem, t. 1,
p. 7
5 Federico
Engels: Dialéctica de la naturaleza, Editorial
Ciencias Sociales, La Habana, 1989, p.185
6 Federico
Engels carta a Carlos Kautsky en Viena, Londres, 12 de
septiembre de 1882, Obras Escogidas en tres
tomos, Editorial Progreso, Moscú, t. 3, p. 508.
7 Ibídem,
Engels a José Bloch en Königsberg, Londres, 21 (22) de
septiembre de 1890, p. 514
8 Ibídem, p.
515
9 Ibídem, p.
515.
10 Ibídem, pp.
515-516
11 C. Marx, F.
Engels, Obras Escogidas. Engels a Francisco
Mehring, 14 de julio de 1893, t. 3. p. 524.
12Ibídem
13 Ibídem,
Engels a Francisco Mehring, Londres, 14 de julio de
1893, p. 524
14 Ibídem, p.
523
15 Ibídem, F.
Engels a Florence Kelley-Wischnewetzky en Nueva York.
Londres, 28 de diciembre de 1886, p. 509.
17
José Martí : O.C, t. 3, p. 168.
18 C. Marx, F.
Engels, Obras Escogidas. El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado, t. 3, p. 350
20 Carlos
Marx, Correspondencia de 1843, en K. Marx: O.E.,
D. Mc. Lellan, Oxford University press, 1977, p. 38
21 Obra citada,
t. 3, pp. 496-497
Marzo/2005
http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0137.htm |