PALABRA DE DIOS
En su reciente discurso en la National Endowment for Democracy (la supuesta agencia “no gubernamental” que ha financiado a nombre del imperio la subversión en medio mundo, el terrorismo y el tráfico de drogas), Súper W reveló al mundo que los extremistas quieren “establecer un imperio islámico radical que se extienda desde España hasta Indonesia”. Pero de España a Indonesia se puede ir por dos vías diferentes, asunto que al parecer Súper W desconoce y, por tanto, no se puede asegurar a qué mitad del mundo se refería.
Lo que sí está claro para él es su misión en esta vida: “Dios me ha dicho, George, ve y lucha contra los terroristas en Afganistán. Y yo lo hice. Y Dios me dijo, George, pon fin a la tiranía en Iraq. Y yo lo hice”. Así se lo confesó a Nabil Chaath, quien fuera ministro de Información de Palestina y lo confirma en un documental que transmitirá este mes la BBC.
Y por cumplir el mandato de su Dios ―que le habla al oído en cada desayuno― está dispuesto a todo, incluso a vetar el presupuesto de Defensa. Eso en respuesta al cambio que el senado impuso, por 90 votos contra nueve, en la ley que daría otros 440 000 millones al Pentágono, pues prohíbe a los soldados del imperio dar “un trato cruel, inhumano o degradante” a sus prisioneros.
El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan declaró que eso “limitaría la capacidad del Presidente”, con lo cual reconoce lo que ya todo el mundo sabe: que el responsable máximo de las torturas en Guantánamo, en Abu Ghraib, y en todos los otros rincones oscuros bajo administración norteamericana, son responsabilidad ―y están bajo la supervisión directa― de Súper W. Solo falta que ahora Súper W nos salga con el cuento de que también las torturas que ordena son un mandato de su Dios.

LA JIRIBILLA. 2005