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El
maestro Iván del Prado es uno de los más prestigiosos
directores de Orquestas sinfónicas de Cuba. Con un largo
historial al frente de la Sinfónica Nacional, se me
ocurre recordar como un exponente de su maestría, la
temporada en el Amadeo Roldán donde condujo el ciclo de
las “Nueve sinfonías de Beethoven” de manera tan
magistral, que, domingo tras domingo el teatro se
repletaba totalmente e incluso quedaban personas fuera
deseando entrar. En esta ocasión, el maestro se
encontraba dirigiendo el ensayo de la Obertura
solemne 1812 de Tchaikovsky, pieza con la que
concluirá el concierto de clausura del Segundo Encuentro
Nacional de Orquestas Sinfónicas.
¿Qué
significa este tipo de encuentro para el desarrollo de
las orquestas sinfónicas en Cuba?
Creo
que esta es una buena manera de constatar el
quehacer de las orquestas en provincia y posibilita
que estas vengan a La Habana, porque siempre es La
Habana la que va a los lugares, y esta es una
oportunidad para ellos de venir a La Habana, de
venir al Amadeo Roldán, de demostrar el trabajo
hecho durante todo un año,
que el público y sus colegas habaneros puedan
apreciar el desarrollo que ellos están adquiriendo,
si lo están teniendo o no; sirve como de termómetro.
Además, los músicos se preparan mucho para estos
eventos, no es una competencia, pero sí se establece
como un tipo de prueba, de autoevaluación. También
es la oportunidad de muchos músicos que a veces no
se ven durante largo tiempo de intercambiar ideas,
opiniones, pero también de conocerse, etc.
En el
concierto final van a confluir tres generaciones de
cubanos, o sea, diferentes graduaciones ¿cómo influye
esto en el resultado final?
Esto no
es un problema realmente, porque es muy pequeño, casi
desestimable estadísticamente, el número de músicos no
formado por la Revolución. Eso significa que todos han
tenido aproximadamente el mismo concepto en la educación
musical a través de los años y se ha venido repitiendo
el modelo, aunque por supuesto, con esa cosa intrínseca
que tiene el arte, de diversidad a pesar de la
permanencia del mismo modelo.
Esta es
la razón por la cual esa unión no es contradictoria, más
bien es la manera de destacar como una generación
fundadora va pariendo la otra, y la otra y la otra.
Entonces te encuentras que aquí casi todos son antiguos
alumnos de los profesores, aunque ahora sean colegas.
La
orquesta que va a ofrecer el concierto de clausura está
conformada por músicos de todas las sinfónicas del país,
¿qué criterio de selección se siguió para integrarla?
A cargo
de eso estuvo la maestra María Elena Mendiola. Creo que
en la parte de las cuerdas que es el gran grupo están
todos y por lo menos en la 1812, que es la pieza
dirigida por mí, he querido que estén casi todos. Para
los vientos, es donde hubo más selección, ahí el proceso
se hizo a partir de cada uno de los primeros atriles de
cada una de las orquestas.
Alguna
anticipación de lo que pasará el sábado en el concierto
de clausura…
Se
pretende hacer un gran concierto en la Plaza de la
Catedral como ya sabes, hay aclarar que no es la primera
vez que esto se hace, pero sí hace muchos, muchos años
no se hacía. Ese es un entorno maravilloso porque
acústicamente te ayuda mucho, aunque es al aire libre es
bastante cerrado, y además permite utilizar las campanas
de la Catedral porque la 1812 es una obertura que lleva
campanas, no el instrumento que es campanólogo, sino
campanas reales y cañonazos, y se va a tratar de
utilizar estos recursos el sábado en la noche.
¿Qué
expectativas hay para esa noche?
Bueno yo
espero que salga lo mejor posible, porque este tipo de
evento es muy difícil, porque hay mucha gente trabajando
en él, es difícil de organizarlo, es difícil que
confluyan todas las ideas, todos los conceptos, por el
número de personas que tiene, por lo tanto, yo estaría
realmente feliz si el sábado todo sale bien, porque ya
eso sería un premio.
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