Año IV
La Habana

19-25 NOVIEMBRE
de
2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Fidel: "Soy un rebelde por muchas causas"
Juventud Rebelde, Prensa Latina, AIN


“Es muy justa nuestra lucha. Por eso tenemos que emplear todas nuestras energías y tiempo para poder decir: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!”. Así concluyó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz más de cinco horas de diálogo con jóvenes universitarios, quienes lo acogieron en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en un acto por el aniversario 60 de su entrada al centro de altos estudios.

El también Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, visiblemente emocionado, agradeció a los universitarios por haber recordado un día “tan especial”, y rememoró que él ingresó allí con un espíritu tal vez rebelde, lleno de ilusiones, “no puedo decir revolucionario, habría que decir lleno de ilusiones y de energía. También, posiblemente, de ansias de lucha”.

“No era, por cierto, una universidad de los humildes, sino de los ricos y las capas medias, aunque los muchachos solían estar por encima de la ideas de su clase. Por lo general en las universidades se reúnen las ideas más revolucionarias, las más avanzadas, las más humanistas”, dijo, y ejemplificó con la existencia de líderes como Julio Antonio Mella y José Antonio Echeverría.

Fidel reconoció que circunstancias especiales de su vida lo hicieron ir reaccionando y quizá por ello fue desarrollando el oficio de rebelde. “Por ahí se habla de los rebeldes sin causa, pero a mí me parece, cuando recuerdo, que era un rebelde con muchas causas. Le agradezco a la vida el haber seguido, a lo largo del tiempo, siendo rebelde”.

También advirtió que desde entonces todo ha cambiado mucho. “Hoy vivimos en un mundo que pretende ser dominado por el imperio de la brutalidad y de la fuerza, que cuenta con cientos de bases militares en todo el planeta y entre ellas una en Cuba”.

Al respecto, subrayó que es una vergüenza que esa base militar ilegal en suelo cubano se haya convertido en un antro de torturas y vejámenes contra prisioneros, como se hace también en cárceles secretas del imperio en países satélites del Este de Europa, los mismos que votan contra Cuba y la acusan de violar los derechos humanos.

“Ese es el mundo en que estamos viviendo, ese donde el imperio es capaz de atacar con fósforo vivo a Falluja”, enfatizó.

“Ese es el mismo imperio que amenaza con bombardeos preventivos y sorpresivos a numerosas naciones en el mundo y buena parte de esas amenazas tienen un trasfondo económico como lo es el petróleo”, añadió.

Igualmente se refirió a las infundadas acusaciones contra naciones como Irán o la propia Cuba para tratar de desatar escaladas agresivas, como el hecho de decir que estos países poseen armas nucleares o bacteriológicas. “Cuba posee armas nucleares, pero no son otra cosa que el poder invencible de sus armas morales”, señaló.

“El mundo sabe que el presidente norteamericano es un descarado y un mentiroso infame”, agregó. Todos los días se le descubre un truco nuevo, un delito nuevo, una canallada nueva. A él y a los miembros de su gabinete, quienes poco a poco van cayendo como penca de coco.

“¡Mentirosos y descarados! ¡Eso es lo que son!”.

EN LA UNIVERSIDAD ME HICE REVOLUCIONARIO

El Comandante en Jefe, que en varios momentos de su discurso reconoció la importancia de la universidad en su vida, comentó que en ella adquirió un espíritu rebelde. “Allí me hice revolucionario. Me hice marxista-leninista y adquirí los sentimientos que a lo largo de los años he tenido el privilegio de no haberme sentido nunca tentado a abandonar, y me atrevo a afirmar que no abandonaré jamás”.

El líder de la Revolución también se refirió a las diferencias existentes entre la Cuba de la época en que él entró a la universidad, hace 60 años, con la Patria de hoy.

“En todos los terrenos podríamos decir que no hay comparación posible”, aseveró, y recordó que se propuso aquella idea impulsora de que “Si salíamos, llegábamos; si llegábamos, entrábamos; y si entrábamos, vencíamos”.

También rememoró que en aquella etapa los jóvenes revolucionarios no conocían ni siquiera muy bien las leyes de la gravedad, “pero íbamos cuesta arriba, luchando contra el imperio poderoso. Marchando cuesta arriba fuimos ganando experiencias, fortaleciéndonos, junto a nuestro pueblo y nuestra Revolución”.

“Si entonces me sentía revolucionario, socialista, si había adquirido todas las ideas que hicieron de mí un revolucionario, les aseguro que hoy me siento 20 veces, tal vez cien veces más revolucionario de lo que era antes”.

Y puntualizó con vehemencia: “Si entonces estaba dispuesto a dar la vida, hoy estoy mil veces dispuesto, más dispuesto a entregar la vida que entonces”.

Además, agregó que nadie siguió la Revolución por culto a nadie o por simpatías personales con nadie. “Eso solo es posible a través de principios, a través de ideas. Son las ideas las que nos unen, nos hacen un pueblo combatiente. Son las ideas las que nos hacen poderosos. Y cuando las ideas de todos se unen nos hacen un pueblo que no puede ser vencido”, afirmó.

Por esa razón dijo que hoy el imperio, el más poderoso que ha conocido la humanidad, está más distante que nunca de lograr poner de rodillas a la nación cubana.

UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA

Además de la situación internacional, Fidel dedicó buena parte de su intervención en el Aula Magna a analizar detalles de las transformaciones actuales que desarrolla la Revolución, las cuales —dijo— tienen como principio demostrar que una sociedad más justa es posible en este mundo.

En ese sentido, comentó acerca de la gran batalla para tratar de erradicar defectos, errores, desigualdades e injusticias, y enfatizó en su convicción de que estamos cercanos a un momento en que los ciudadanos vivan esencialmente de su trabajo y de sus pensiones, aunque para lograrlo es imprescindible ganar la actual batalla que libra el país contra los vicios, el desvío de recursos y los robos.

“Hoy tenemos claro cómo se construye el socialismo y necesitamos hacerles muchas preguntas a ustedes, los estudiantes universitarios, que son los responsables de preservarlo”, reflexionó.

“No crean que no hemos pensado en lo que sucedió cuando se derrumbó la URSS, una de las potencias más grandes del mundo; un país que pagó con la vida de más de 20 millones de sus ciudadanos y aplastó el fascismo. Y nos preguntamos: ¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse o es que los hombres pueden hacer que se derrumben? ¿Pueden impedir la sociedad y los hombres que esto suceda? ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario y socialista puede derrumbarse? ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron con profundidad? ¿Conocían todas estas desigualdades y ciertos malos hábitos generalizados? ¿Sabían que algunos ganaban en el mes 40 o 50 veces más que lo que gana un médico internacionalista cubano en una montaña de Guatemala, salvando vidas?

“Cuando leo los estados de opinión de la población, me encuentro con la preocupación de no pocas personas que se preguntan cuándo los trabajadores sociales irán para las tiendas de divisa, las farmacias, para aquí o para allá. Se han llenado de admiración por esos jóvenes de origen humilde. Porque ellos están sustituyendo al ladronzuelo que roba la gasolina y se la vende a los nuevos ricos, que roban en las tiendas en divisa, que sustituyen una botella de ron que han buscado en otra parte por otra en los hoteles cinco estrellas.

“Tenemos que enfrentarnos seriamente a todas esas formas de robo que hay en el país. Y en eso juegan un papel fundamental estos muchachos, cuya humildad y honestidad se puede percibir con solo mirar sus rostros”.

Fidel se refirió a que el gobierno estadounidense con planes de transición y planes militares de acción, está esperando que alguien fallezca para llevar adelante sus planes macabros. “Al parecer ese alguien soy yo. Si fuera un poco vanidoso podía sentirme hasta orgulloso por la preocupación de esos desvergonzados.

“Dice ahora la CIA que descubrió que yo tenía el Mal de Parkinson, pero se equivocan una vez más. Ya me han matado tantas veces, que van de desilusión en desilusión.

“Yo quiero sugerirle a la CIA, que está averiguando sobre mi salud, unas cuantas investigaciones en torno al emperador”, dijo Fidel.

“Eso sí, no he dejado de fortalecer los músculos, ni de practicar mi buena puntería, que aún conservo. Porque no dejaré de luchar en ningún momento. Yo no le tengo miedo al enemigo”.

El Comandante en Jefe subrayó que la Revolución es un proceso de todo el pueblo y no de una persona, y que por esa razón hoy nuestro país es militarmente invulnerable.

MÁS PARA TODOS

Fidel consideró que el principal error cometido por los revolucionarios cubanos fue el de creer que había quienes tenían las fórmulas exactas para construir el socialismo.

Por otro lado, señaló diversos errores cometidos con anterioridad, como que el Estado se acostumbró de cierta forma a negociar con los ministros, cuando el deber de la Administración Central del Estado es darle órdenes a los ministros.

“Tal vez fue necesario lo que ocurrió —reflexionó— que sufriéramos lo que sufrimos. Quizá fue necesario, porque hemos cometido muchos errores.

No obstante, aseveró que si bien no tenemos miedo a decir estas verdades, también es cierto que mientras más piensan nuestros enemigos que la Revolución Cubana se puede derrumbar, más debemos pensar nosotros para que jamás la derrota se abata sobre este pueblo.

En ese sentido enumeró un grupo de cambios que se avecinan en el orden social y económico: “Vamos creando —dijo— las condiciones para que la libreta de racionamiento desaparezca. Vamos creando las condiciones para que algo que era indispensable en su momento y que ahora estorba se cambie”.

“Nosotros hablamos de más ingresos y de más productos para todos —manifestó Fidel—. No es cuestión de repartir billetes y que no tengan una contrapartida en mercancía, ya que entonces aquellos ‘valiosísimos intermediarios’ van a cobrar el producto a cinco pesos en vez de tres”.

Igualmente detalló que solo triplicar la cantidad de frijoles o granos, como le llaman, que se distribuyen a la población a precios subvencionados costó también algunas decenas de millones de dólares.

Al respecto se refirió a que la economía de Cuba precisa de ordenamiento en temas como la vivienda. “Las casas terminamos regalándolas, algunos las compraban, eran dueños, y solo habían pagado por ellas 50 pesos, 80 pesos, y al cambio eran como tres dólares. Incluso algunos las vendían en 15 000 o 20 000 dólares, y las habían pagado con menos de 500. Y se preguntó: ¿Puede el país resolver sus problemas de vivienda regalándolas?.

“Somos hoy una fuerza colosal y podemos seguirlo siendo. No volvería a este lugar si estuviera mintiendo. Me gusta más hacer que prometer. En todo caso, yo no hago nada, porque es imposible para un hombre solo. Libremos entre todos esta batalla”, exhortó el líder de la Revolución, al tratar el tema de la corrupción.

“Lo haremos —ratificó— sin cometer un abuso, sin matar a nadie de hambre. Solo aplicaremos un sencillísimo principio, los que trabajan y producen recibirán más, comprarán más cosas. Los que trabajaron durante décadas recibirán más y comprarán más.

“Pero no será una sociedad de consumo —aclaró—, será una sociedad del conocimiento. Nos hemos ganado ese derecho”.

Fidel explicó que ya se cuenta con dos millones y medio de ollas de presión eléctricas, que ahorran más del 80 por ciento del combustible que se emplea para hervir un litro de agua, y anunció que de aquí a diciembre tendremos 14 millones de equipos, entre ventiladores, ollas arroceras, calentadores de agua y otros.

Estas medidas, explicó, ayudarán al ahorro de energía, la cual cuesta al país más de 3 000 millones de dólares y que en breve tiempo podría reducirse en dos terceras partes la que hoy se consume.

En eso será muy importante la labor de los Trabajadores Sociales, que con sus esfuerzos podrán aportar al país en los próximos años no menos de 20 000 millones de dólares, aunque en esta batalla se va a emplear a todo el pueblo.

“Les advierto que nuestra sociedad va a ser enteramente nueva”, sentenció Fidel.

“No hay ningún mérito —especificó—, el mérito está en el imperio. Fue demasiado grande la amenaza que nos hizo, el desafío que nos impuso. Y Cuba ha sabido responder.

“Nos enseñaron, nos forjaron, aprendimos a ahorrar, a pensar, a crecer, a multiplicar nuestras fuerzas para que estén a la altura de la colosal dimensión del adversario.

“Y nuestro pueblo va a responder con inteligencias desarrolladas”.

SE ACABÓ EL MIEDO

Al recordar la intervención del recién electo presidente nacional de la FEU, Carlos Lage Codorniú, el Comandante en Jefe explicó que la Revolución cuenta hoy más que nunca con los jóvenes.

“El capital humano avanza para ser el más importante recurso del país, muy por encima de casi todos los demás juntos”, afirmó, y subrayó que hoy Cuba tiene más de 500 000 estudiantes universitarios.

“Vamos a cambiar injusticias y desigualdades sin cometer abusos. No le vamos a quitar nada a nadie porque la Revolución está creando importantes riquezas que no vendrán de la caña, sino fundamentalmente del capital humano de que disponemos”, aseveró.

Además anunció que la Isla continuará con sus planes de ayuda humanitaria y formación de médicos de otros países. “Tendremos decenas de miles de estudiantes latinoamericanos en escuelas de Medicina. Ya no habrá solo 12 000 en la Escuela Latinoamericana de Medicina, dijo, habrá muchas escuelas de Medicina de 400 o 450 alumnos con el equipamiento necesario, diseminadas por el país.

Y anunció que ya hay 2 000 bolivianos aquí preparándose para formarse como galenos, una parte de ellos alojados en casas de familias en la provincia central de Cienfuegos, familias serias, con cultura, cuyo perfil psicológico ha sido estudiado, una experiencia que se extenderá, pues para Cuba la solidaridad se ha convertido en colosal riqueza.

Por último, subrayó que la Revolución defiende firmemente el derecho de otros países a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos, pues ya basta de seguir los designios de Estados Unidos.

“Se acabó el miedo y el terror de otros pueblos al imperio, el cual no podrá sostener por mucho tiempo el injusto orden social que mantiene en el mundo”.


Cuba: revolución en la Revolución

Orlando Oramas León / Prensa Latina

Cuba vive hoy momentos de revolución dentro de la Revolución, un camino para construir una sociedad mejor y la fórmula imprescindible para defender y perfeccionar el socialismo.

El presidente Fidel Castro disertó anoche durante más de cinco horas al respecto y, de paso, desmintió presuntos informes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre su salud.

Su comparecencia tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde celebró, con dirigentes estudiantiles el aniversario 60 de su ingreso a ese recinto universitario.

Fue una cita de confesiones y análisis con un auditorio en el que primaban los jóvenes, los principales colaboradores del mandatario en decenas de programas sociales, económicos y de diversa índole que buscan transformar para mejor a la sociedad cubana.

El jefe de Estado aseguró que Cuba resulta invulnerable militarmente ante una eventual agresión de Estados Unidos que, "no podrá pagar el precio en vidas" de su aventura bélica.

Pero alertó que el principal enemigo de la Revolución en la mayor isla de las Antillas es lo que hagan los cubanos, que resistieron y ahora avanzan a pesar de la caída del campo socialista, en particular la Unión Soviética.

Aquella coyuntura, que se acompañó por el redoblamiento del bloqueo norteamericano, provocó lo que aquí se llamó el período especial, de carencias y esfuerzos heroicos, pero también de agudización de vicios como el robo y desvío de recursos.

El mandatario aseguró que hoy la nación caribeña tiene una idea clara de cómo construir y preservar el Socialismo, pero también la convicción de que esa obra nunca podrá hacerse en la isla con métodos del capitalismo.

Para analistas que apuestan a la edad del líder cubano y se pierden en la profundidad de sus discursos, debe resultar difícil desenredar las madejas por las cuales Fidel Castro habla de construir la mejor sociedad del planeta y ofrecer experiencias al mundo desde el pequeño bastión caribeño.

El optimismo del jefe de Estado incluso deja a más de algún compatriota perplejo, cuando pareciera que de la noche a la mañana el país sitiado por más de 45 años anuncia al mundo que tiene hoy más crédito que nunca y afronta un proceso inversionista en múltiples terrenos.

Pero el avezado y emblemático presidente de Cuba, lo confiesa, está obligado a no mostrar todas las cartas, pues los halcones del bloqueo están prestos para impedir y obstaculizar cualquier programa de desarrollo en la isla.

Fidel Castro, en medio del optimismo, alerta que la especie humana está en peligro de extinción "y nadie puede asegurar que eso no suceda".

Sin embargo, dejó en claro que la primera divisa es preservar la obra humana, amenazada por guerras, egoismos y el consumo desenfrenado de una minoría enriquecida a expensas de la miseria de miles de millones de personas.

En este mundo, la experiencia y los recursos humanos cuentan y eso le sobra a un país obligado a vivir casi en estado de guerra y a buscar soluciones de abajo de la manga.

No hay entonces una varita mágica sino raciocinio cuando Cuba invierte en el ahorro, por ejemplo de combustibles, y luego recoge los frutos de una política imprescindible cuando los precios del petróleo se multiplican en el mercado mundial.

Pareciera para algunos cosa de locos que La Habana importe por decenas de millones de bombillos ahorradores para cambiar los tradicionales incadescentes, una vía que elimina gastos y a mediano plazo libera recursos.

Es apenas un atisbo de lo que dejó entrever, y a lo que se une su alusión, breve pero entendida, de que se perfora bajo la tierra del tabaco, la caña de azúcar y el níquel, a sabiendas de que el oro negro ya es un recursos importante para la economía.

Son rutas para hacer el socialismo cubano, aquel que debe asegurar el bienestar material y espiritual a todos sus ciudadanos, sin distingos.

Pero también premiará con la fórmula de "a cada cual según su trabajo, a cada cual según su capacidad", antesala de la meta comunista de "a cada cual según se necesidad".

Son frases de libros de texto, pero que no son asumidos como panfletos en un país donde la experiencia, autoridad y energías del líder, el apoyo de la nación, y el protagonismo de la juventud, prometen cambios para mejor.

SUBIR

 
 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600