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“Es muy justa nuestra lucha. Por eso tenemos que
emplear todas nuestras energías y tiempo para poder
decir: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber
vivido!”. Así concluyó el Comandante en Jefe Fidel
Castro Ruz más de cinco horas de diálogo con jóvenes
universitarios, quienes lo acogieron en el Aula Magna de
la Universidad de La Habana, en un acto por el
aniversario 60 de su entrada al centro de altos
estudios.
El también Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, visiblemente emocionado, agradeció a los
universitarios por haber recordado un día “tan
especial”, y rememoró que él ingresó allí con un
espíritu tal vez rebelde, lleno de ilusiones, “no puedo
decir revolucionario, habría que decir lleno de
ilusiones y de energía. También, posiblemente, de ansias
de lucha”.
“No era, por cierto, una universidad de los humildes,
sino de los ricos y las capas medias, aunque los
muchachos solían estar por encima de la ideas de su
clase. Por lo general en las universidades se reúnen las
ideas más revolucionarias, las más avanzadas, las más
humanistas”, dijo, y ejemplificó con la existencia de
líderes como Julio Antonio Mella y José Antonio
Echeverría.
Fidel reconoció que circunstancias especiales de su vida
lo hicieron ir reaccionando y quizá por ello fue
desarrollando el oficio de rebelde. “Por ahí se habla de
los rebeldes sin causa, pero a mí me parece, cuando
recuerdo, que era un rebelde con muchas causas. Le
agradezco a la vida el haber seguido, a lo largo del
tiempo, siendo rebelde”.
También advirtió que desde entonces todo ha cambiado
mucho. “Hoy vivimos en un mundo que pretende ser
dominado por el imperio de la brutalidad y de la fuerza,
que cuenta con cientos de bases militares en todo el
planeta y entre ellas una en Cuba”.
Al respecto, subrayó que es una vergüenza que esa base
militar ilegal en suelo cubano se haya convertido en un
antro de torturas y vejámenes contra prisioneros, como
se hace también en cárceles secretas del imperio en
países satélites del Este de Europa, los mismos que
votan contra Cuba y la acusan de violar los derechos
humanos.
“Ese es el mundo en que estamos viviendo, ese donde el
imperio es capaz de atacar con fósforo vivo a Falluja”,
enfatizó.
“Ese es el mismo imperio que amenaza con bombardeos
preventivos y sorpresivos a numerosas naciones en el
mundo y buena parte de esas amenazas tienen un trasfondo
económico como lo es el petróleo”, añadió.
Igualmente se refirió a las infundadas acusaciones
contra naciones como Irán o la propia Cuba para tratar
de desatar escaladas agresivas, como el hecho de decir
que estos países poseen armas nucleares o
bacteriológicas. “Cuba posee armas nucleares, pero no
son otra cosa que el poder invencible de sus armas
morales”, señaló.
“El mundo sabe que el presidente norteamericano es un
descarado y un mentiroso infame”, agregó. Todos los días
se le descubre un truco nuevo, un delito nuevo, una
canallada nueva. A él y a los miembros de su gabinete,
quienes poco a poco van cayendo como penca de coco.
“¡Mentirosos y descarados! ¡Eso es lo que son!”.
EN LA UNIVERSIDAD ME HICE REVOLUCIONARIO
El Comandante en Jefe, que en varios momentos de su
discurso reconoció la importancia de la universidad en
su vida, comentó que en ella adquirió un espíritu
rebelde. “Allí me hice revolucionario. Me hice
marxista-leninista y adquirí los sentimientos que a lo
largo de los años he tenido el privilegio de no haberme
sentido nunca tentado a abandonar, y me atrevo a afirmar
que no abandonaré jamás”.
El líder de la Revolución también se refirió a las
diferencias existentes entre la Cuba de la época en que
él entró a la universidad, hace 60 años, con la Patria
de hoy.
“En todos los terrenos podríamos decir que no hay
comparación posible”, aseveró, y recordó que se propuso
aquella idea impulsora de que “Si salíamos, llegábamos;
si llegábamos, entrábamos; y si entrábamos, vencíamos”.
También rememoró que en aquella etapa los jóvenes
revolucionarios no conocían ni siquiera muy bien las
leyes de la gravedad, “pero íbamos cuesta arriba,
luchando contra el imperio poderoso. Marchando cuesta
arriba fuimos ganando experiencias, fortaleciéndonos,
junto a nuestro pueblo y nuestra Revolución”.
“Si entonces me sentía revolucionario, socialista, si
había adquirido todas las ideas que hicieron de mí un
revolucionario, les aseguro que hoy me siento 20 veces,
tal vez cien veces más revolucionario de lo que era
antes”.
Y puntualizó con vehemencia: “Si entonces estaba
dispuesto a dar la vida, hoy estoy mil veces dispuesto,
más dispuesto a entregar la vida que entonces”.
Además, agregó que nadie siguió la Revolución por culto
a nadie o por simpatías personales con nadie. “Eso solo
es posible a través de principios, a través de ideas.
Son las ideas las que nos unen, nos hacen un pueblo
combatiente. Son las ideas las que nos hacen poderosos.
Y cuando las ideas de todos se unen nos hacen un pueblo
que no puede ser vencido”, afirmó.
Por esa razón dijo que hoy el imperio, el más poderoso
que ha conocido la humanidad, está más distante que
nunca de lograr poner de rodillas a la nación cubana.
UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA
Además de la situación internacional, Fidel dedicó buena
parte de su intervención en el Aula Magna a analizar
detalles de las transformaciones actuales que desarrolla
la Revolución, las cuales —dijo— tienen como principio
demostrar que una sociedad más justa es posible en este
mundo.
En ese sentido, comentó acerca de la gran batalla para
tratar de erradicar defectos, errores, desigualdades e
injusticias, y enfatizó en su convicción de que estamos
cercanos a un momento en que los ciudadanos vivan
esencialmente de su trabajo y de sus pensiones, aunque
para lograrlo es imprescindible ganar la actual batalla
que libra el país contra los vicios, el desvío de
recursos y los robos.
“Hoy tenemos claro cómo se construye el socialismo y
necesitamos hacerles muchas preguntas a ustedes, los
estudiantes universitarios, que son los responsables de
preservarlo”, reflexionó.
“No crean que no hemos pensado en lo que sucedió cuando
se derrumbó la URSS, una de las potencias más grandes
del mundo; un país que pagó con la vida de más de 20
millones de sus ciudadanos y aplastó el fascismo. Y nos
preguntamos: ¿Es que las revoluciones están llamadas a
derrumbarse o es que los hombres pueden hacer que se
derrumben? ¿Pueden impedir la sociedad y los hombres que
esto suceda? ¿Creen ustedes que este proceso
revolucionario y socialista puede derrumbarse? ¿Lo han
pensado alguna vez? ¿Lo pensaron con profundidad?
¿Conocían todas estas desigualdades y ciertos malos
hábitos generalizados? ¿Sabían que algunos ganaban en el
mes 40 o 50 veces más que lo que gana un médico
internacionalista cubano en una montaña de Guatemala,
salvando vidas?
“Cuando leo los estados de opinión de la población, me
encuentro con la preocupación de no pocas personas que
se preguntan cuándo los trabajadores sociales irán para
las tiendas de divisa, las farmacias, para aquí o para
allá. Se han llenado de admiración por esos jóvenes de
origen humilde. Porque ellos están sustituyendo al
ladronzuelo que roba la gasolina y se la vende a los
nuevos ricos, que roban en las tiendas en divisa, que
sustituyen una botella de ron que han buscado en otra
parte por otra en los hoteles cinco estrellas.
“Tenemos que enfrentarnos seriamente a todas esas formas
de robo que hay en el país. Y en eso juegan un papel
fundamental estos muchachos, cuya humildad y honestidad
se puede percibir con solo mirar sus rostros”.
Fidel se refirió a que el gobierno estadounidense con
planes de transición y planes militares de acción, está
esperando que alguien fallezca para llevar adelante sus
planes macabros. “Al parecer ese alguien soy yo. Si
fuera un poco vanidoso podía sentirme hasta orgulloso
por la preocupación de esos desvergonzados.
“Dice ahora la CIA que descubrió que yo tenía el Mal de
Parkinson, pero se equivocan una vez más. Ya me han
matado tantas veces, que van de desilusión en
desilusión.
“Yo quiero sugerirle a la CIA, que está averiguando
sobre mi salud, unas cuantas investigaciones en torno al
emperador”, dijo Fidel.
“Eso sí, no he dejado de fortalecer los músculos, ni de
practicar mi buena puntería, que aún conservo. Porque no
dejaré de luchar en ningún momento. Yo no le tengo miedo
al enemigo”.
El Comandante en Jefe subrayó que la Revolución es un
proceso de todo el pueblo y no de una persona, y que por
esa razón hoy nuestro país es militarmente invulnerable.
MÁS PARA TODOS
Fidel consideró que el principal error cometido por los
revolucionarios cubanos fue el de creer que había
quienes tenían las fórmulas exactas para construir el
socialismo.
Por otro lado, señaló diversos errores cometidos con
anterioridad, como que el Estado se acostumbró de cierta
forma a negociar con los ministros, cuando el deber de
la Administración Central del Estado es darle órdenes a
los ministros.
“Tal vez fue necesario lo que ocurrió —reflexionó— que
sufriéramos lo que sufrimos. Quizá fue necesario, porque
hemos cometido muchos errores.
No obstante, aseveró que si bien no tenemos miedo a
decir estas verdades, también es cierto que mientras más
piensan nuestros enemigos que la Revolución Cubana se
puede derrumbar, más debemos pensar nosotros para que
jamás la derrota se abata sobre este pueblo.
En ese sentido enumeró un grupo de cambios que se
avecinan en el orden social y económico: “Vamos creando
—dijo— las condiciones para que la libreta de
racionamiento desaparezca. Vamos creando las condiciones
para que algo que era indispensable en su momento y que
ahora estorba se cambie”.
“Nosotros hablamos de más ingresos y de más productos
para todos —manifestó Fidel—. No es cuestión de repartir
billetes y que no tengan una contrapartida en mercancía,
ya que entonces aquellos ‘valiosísimos intermediarios’
van a cobrar el producto a cinco pesos en vez de tres”.
Igualmente detalló que solo triplicar la cantidad de
frijoles o granos, como le llaman, que se distribuyen a
la población a precios subvencionados costó también
algunas decenas de millones de dólares.
Al respecto se refirió a que la economía de Cuba precisa
de ordenamiento en temas como la vivienda. “Las casas
terminamos regalándolas, algunos las compraban, eran
dueños, y solo habían pagado por ellas 50 pesos, 80
pesos, y al cambio eran como tres dólares. Incluso
algunos las vendían en 15 000 o 20 000 dólares, y las
habían pagado con menos de 500. Y se preguntó: ¿Puede el
país resolver sus problemas de vivienda regalándolas?.
“Somos hoy una fuerza colosal y podemos seguirlo siendo.
No volvería a este lugar si estuviera mintiendo. Me
gusta más hacer que prometer. En todo caso, yo no hago
nada, porque es imposible para un hombre solo. Libremos
entre todos esta batalla”, exhortó el líder de la
Revolución, al tratar el tema de la corrupción.
“Lo haremos —ratificó— sin cometer un abuso, sin matar a
nadie de hambre. Solo aplicaremos un sencillísimo
principio, los que trabajan y producen recibirán más,
comprarán más cosas. Los que trabajaron durante décadas
recibirán más y comprarán más.
“Pero no será una sociedad de consumo —aclaró—, será una
sociedad del conocimiento. Nos hemos ganado ese
derecho”.
Fidel explicó que ya se cuenta con dos millones y medio
de ollas de presión eléctricas, que ahorran más del 80
por ciento del combustible que se emplea para hervir un
litro de agua, y anunció que de aquí a diciembre
tendremos 14 millones de equipos, entre ventiladores,
ollas arroceras, calentadores de agua y otros.
Estas medidas, explicó, ayudarán al ahorro de energía,
la cual cuesta al país más de 3 000 millones de dólares
y que en breve tiempo podría reducirse en dos terceras
partes la que hoy se consume.
En eso será muy importante la labor de los Trabajadores
Sociales, que con sus esfuerzos podrán aportar al país
en los próximos años no menos de 20 000 millones de
dólares, aunque en esta batalla se va a emplear a todo
el pueblo.
“Les advierto que nuestra sociedad va a ser enteramente
nueva”, sentenció Fidel.
“No hay ningún mérito —especificó—, el mérito está en el
imperio. Fue demasiado grande la amenaza que nos hizo,
el desafío que nos impuso. Y Cuba ha sabido responder.
“Nos enseñaron, nos forjaron, aprendimos a ahorrar, a
pensar, a crecer, a multiplicar nuestras fuerzas para
que estén a la altura de la colosal dimensión del
adversario.
“Y nuestro pueblo va a responder con inteligencias
desarrolladas”.
SE ACABÓ EL MIEDO
Al recordar la intervención del recién electo presidente
nacional de la FEU, Carlos Lage Codorniú, el Comandante
en Jefe explicó que la Revolución cuenta hoy más que
nunca con los jóvenes.
“El capital humano avanza para ser el más importante
recurso del país, muy por encima de casi todos los demás
juntos”, afirmó, y subrayó que hoy Cuba tiene más de 500
000 estudiantes universitarios.
“Vamos a cambiar injusticias y desigualdades sin cometer
abusos. No le vamos a quitar nada a nadie porque la
Revolución está creando importantes riquezas que no
vendrán de la caña, sino fundamentalmente del capital
humano de que disponemos”, aseveró.
Además anunció que la Isla continuará con sus planes de
ayuda humanitaria y formación de médicos de otros
países. “Tendremos decenas de miles de estudiantes
latinoamericanos en escuelas de Medicina. Ya no habrá
solo 12 000 en la Escuela Latinoamericana de Medicina,
dijo, habrá muchas escuelas de Medicina de 400 o 450
alumnos con el equipamiento necesario, diseminadas por
el país.
Y anunció que ya hay 2 000 bolivianos aquí preparándose
para formarse como galenos, una parte de ellos alojados
en casas de familias en la provincia central de
Cienfuegos, familias serias, con cultura, cuyo perfil
psicológico ha sido estudiado, una experiencia que se
extenderá, pues para Cuba la solidaridad se ha
convertido en colosal riqueza.
Por último, subrayó que la Revolución defiende
firmemente el derecho de otros países a desarrollar la
energía nuclear con fines pacíficos, pues ya basta de
seguir los designios de Estados Unidos.
“Se acabó el miedo y el terror de otros pueblos al
imperio, el cual no podrá sostener por mucho tiempo el
injusto orden social que mantiene en el mundo”.
Cuba: revolución
en la Revolución
Orlando Oramas León /
Prensa Latina
Cuba vive hoy momentos de revolución dentro de la
Revolución, un camino para construir una sociedad mejor
y la fórmula imprescindible para defender y perfeccionar
el socialismo.
El presidente Fidel Castro disertó anoche durante más de
cinco horas al respecto y, de paso, desmintió presuntos
informes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
sobre su salud.
Su comparecencia tuvo lugar en el Aula Magna de la
Universidad de La Habana, donde celebró, con dirigentes
estudiantiles el aniversario 60 de su ingreso a ese
recinto universitario.
Fue una cita de confesiones y análisis con un auditorio
en el que primaban los jóvenes, los principales
colaboradores del mandatario en decenas de programas
sociales, económicos y de diversa índole que buscan
transformar para mejor a la sociedad cubana.
El jefe de Estado aseguró que Cuba resulta invulnerable
militarmente ante una eventual agresión de Estados
Unidos que, "no podrá pagar el precio en vidas" de su
aventura bélica.
Pero alertó que el principal enemigo de la Revolución en
la mayor isla de las Antillas es lo que hagan los
cubanos, que resistieron y ahora avanzan a pesar de la
caída del campo socialista, en particular la Unión
Soviética.
Aquella coyuntura, que se acompañó por el redoblamiento
del bloqueo norteamericano, provocó lo que aquí se llamó
el período especial, de carencias y esfuerzos heroicos,
pero también de agudización de vicios como el robo y
desvío de recursos.
El mandatario aseguró que hoy la nación caribeña tiene
una idea clara de cómo construir y preservar el
Socialismo, pero también la convicción de que esa obra
nunca podrá hacerse en la isla con métodos del
capitalismo.
Para analistas que apuestan a la edad del líder cubano y
se pierden en la profundidad de sus discursos, debe
resultar difícil desenredar las madejas por las cuales
Fidel Castro habla de construir la mejor sociedad del
planeta y ofrecer experiencias al mundo desde el pequeño
bastión caribeño.
El optimismo del jefe de Estado incluso deja a más de
algún compatriota perplejo, cuando pareciera que de la
noche a la mañana el país sitiado por más de 45 años
anuncia al mundo que tiene hoy más crédito que nunca y
afronta un proceso inversionista en múltiples terrenos.
Pero el avezado y emblemático presidente de Cuba, lo
confiesa, está obligado a no mostrar todas las cartas,
pues los halcones del bloqueo están prestos para impedir
y obstaculizar cualquier programa de desarrollo en la
isla.
Fidel Castro, en medio del optimismo, alerta que la
especie humana está en peligro de extinción "y nadie
puede asegurar que eso no suceda".
Sin embargo, dejó en claro que la primera divisa es
preservar la obra humana, amenazada por guerras,
egoismos y el consumo desenfrenado de una minoría
enriquecida a expensas de la miseria de miles de
millones de personas.
En este mundo, la experiencia y los recursos humanos
cuentan y eso le sobra a un país obligado a vivir casi
en estado de guerra y a buscar soluciones de abajo de la
manga.
No hay entonces una varita mágica sino raciocinio cuando
Cuba invierte en el ahorro, por ejemplo de combustibles,
y luego recoge los frutos de una política imprescindible
cuando los precios del petróleo se multiplican en el
mercado mundial.
Pareciera para algunos cosa de locos que La Habana
importe por decenas de millones de bombillos ahorradores
para cambiar los tradicionales incadescentes, una vía
que elimina gastos y a mediano plazo libera recursos.
Es apenas un atisbo de lo que dejó entrever, y a lo que
se une su alusión, breve pero entendida, de que se
perfora bajo la tierra del tabaco, la caña de azúcar y
el níquel, a sabiendas de que el oro negro ya es un
recursos importante para la economía.
Son rutas para hacer el socialismo cubano, aquel que
debe asegurar el bienestar material y espiritual a todos
sus ciudadanos, sin distingos.
Pero también premiará con la fórmula de "a cada cual
según su trabajo, a cada cual según su capacidad",
antesala de la meta comunista de "a cada cual según se
necesidad".
Son frases de libros de texto, pero que no son asumidos
como panfletos en un país donde la experiencia,
autoridad y energías del líder, el apoyo de la nación, y
el protagonismo de la juventud, prometen cambios para
mejor. |