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EL IMPERIO Y LA TORTURA
Porter Goss, el súper jefe de la CIA, acaba de declarar en una entrevista
para USA Today: “Este organismo no tortura (…) Utilizamos capacidades
dentro de la ley para recolectar información vital, y lo hacemos con una
variedad de sistemas únicos e innovadores”.
Por “sistemas únicos e innovadores” debemos entender el desnudar a un
prisionero —que fue detenido en la calle, mientras buscaba el pan a dos
puertas de su casa en cualquier ciudad el mundo y se sospecha de él porque
su rostro parece árabe— y abofetearle, amedrentarle con un perro enorme,
cubrir su cabeza con una capucha negra, echarle un cubo de agua encima,
conectarle cables eléctricos en pies y manos, obligar a otro prisionero a
sodomizarle…
Eso, para la CIA, no es tortura. Como tampoco para el Pentágono es un
genocidio inflamar media Faluya con el Fósforo Blanco. Si lo primero para
los súper agentes 007 son “sistemas innovadores”, también los generales de
mil estrellas del Imperio podrán alegar que evaporar en un segundo a miles
de civiles con un arma prohibida por las leyes internacionales es solo un
“método innovador” de producir “bajas colaterales”.
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