|
LA EVIDENCIA Y LA MUERTE
Rigoberto Alpízar, residente por 19 años en los EE. UU., bipolar, o sea,
maniaco-depresivo, y sin haber tomado su medicación ese día, dijo que tenía
una bomba en su bolsa de mano. Fue baleado y muerto.
Antes alguien dijo que Iraq poseía arsenales de armas nucleares y
biológicas. ¿También era bipolar, también era maniaco-depresivo? ¿Tampoco
había tomado su medicación? El caso es que contra Iraq también se abrió
fuego, y quizá nunca se sepa cuántos sumen los muertos.
Ni en Iraq ni en la bolsa de mano que agitaba Alpízar, se ha podido
encontrar una evidencia que “justifique” ninguna de las dos carnicerías, si
ello fuera justificable.
Lo que dijo Rigoberto Alpízar era falso. Lo que alguien dijo sobre Iraq, es
falso. Lo único cierto, son los muertos. La muerte es la única evidencia que
ambos hechos nos dejan.
|