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YA VIENEN
LLEGANDO
Condoleezza Rice acaba de declarar que “ha llegado la hora de un cambio en
Cuba”.
Lo ha dicho con casi 47 años de retraso, pues esa hora ya llegó para los
cubanos en enero de 1959. Pero la Dama Imperial Número Uno, además de
retrasada y ciega, es testaruda y preside la “Comisión de Ayuda a una Cuba
Libre”, que se reunió el pasado lunes y trazó un plan “conciso pero flexible
que ayudará al pueblo cubano”.
Dice la Rice que ese plan: “no será una imposición, sino una promesa de que
pondremos del lado del pueblo cubano nuestros recursos y experiencias”. Y
mueve a —ya se sabe que las promesas del imperio son eso y nada— promesas.
Por cierto, la tal Comisión la integran el Secretario de Vivienda —que se
ocuparía de desalojar a los cubanos de sus casas—, el Secretario de Comercio
—que se ocupa de que la Isla no pueda comprar ni un tornillo ni un grano de
frijol ni una aspirina—, el Secretario de Seguridad Nacional —uno de los
responsables de que cinco cubanos estén presos por luchar contra el
terrorismo— y el administrador de la USAID —que financia generosamente a los
que dicen que luchan contra el gobierno cubano—; y en verdad viven la dulce
vida con los billetes de los contribuyentes norteamericanos.
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