Año IV
La Habana

28 ENERO
- 3 FEBRERO de 2006

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La nueva alfabetización de la imagen
Lidia Díaz Argentina


El Foro tiene mucha importancia, sobre todo, por el reconocimiento mutuo de las experiencias. El hecho de contar con un espacio donde uno puede cruzarse en el pasillo, en un ámbito común, debatiendo o no, tomándose un café y saber que el otro existe y que está llevando adelante una tarea de comunicación alternativa, es muy importante.

Esas experiencias pueden tener aciertos, límites, defectos; pero aquí tenemos la posibilidad de compartir esto y a su vez crecer sobre la base de una experiencia colectiva.

Debemos tener claro que  hay que hablar con quienes ya están convencidos, tenemos que hablar con los confundidos por verdades organizadas de los grandes medios que tienen en sus manos los recursos económicos del mundo, el poder militar y cultural y una hegemonía indiscutible: los EE.UU. Captan mentes, diseñan conductas, imponen situaciones a estados enteros.

Si la batalla se da en el plano de las ideas  y, si por otro lado, estamos diciendo que “las ideas que no se conocen, son ideas que no luchan”, estamos asegurando de alguna manera que la creación de herramientas de comunicación  en el campo de lo alternativo —lo alternativo al discurso hegemónico con una estética capaz de atraer la atención de millones de personas— es una tarea que recientemente está en construcción.

No vamos a hablar de los que ya están convencidos, intentemos construir herramientas de comunicación con capacidad, alcance, y también una estética para empezar a hablarles a aquellos a quienes debemos convencer, a aquellos que ya han sido alcanzados por los grandes medios de comunicación y su estructura industrial-cultural que no solamente habla de los tradicionales medios de comunicación, sino de las megaempresas que también manejan fundamentalmente  la industria del entretenimiento y construyen los grandes valores de la vida cotidiana de millones de personas. Si seguimos hablándoles a quienes ya están convencidos creyendo que sencillamente fueron atrapados porque tienen niveles de instrucción más bajos, estamos equivocados. Ser pobres no significa ser revolucionarios, porque justamente se les está quitando posibilidad de reflexionar sobre la realidad que padecen.

Si estamos todos de acuerdo en librar una batalla en el plano de la comunicación, quiere decir que nuestra batalla, nuestra arma, nuestros fusiles, se dan en el campo de la comunicación alternativa y ahí hay que diseñar estrategias para combatir algunos mitos y crear nuestros propios modelos.

El periodismo, a nivel mundial, se maneja con valores y paradigmas muy asociados a las democracias neoliberales. Cuando el periodismo entra en crisis, entra también en crisis la democracia neoliberal.  Hay que resignificar un modelo a la luz del contexto que vivimos. Si estamos entre los luchadores por un mundo mejor, tenemos la obligación también de fundar una concepción de periodismo y de comunicación mucho más amplia y rica, asociada al propio proyecto de transformación que estamos proponiendo.

También hay  que combatir esa cierta aversión al uso de la tecnología como si ella no fuera un instrumento más de la que tenemos que hacer uso social, orientado según nuestro proyecto. Hay que combatir el concepto de manipulación, porque no toda es mala. Manipulación no es solo aquella que ejercen los que nos dominan. Tenemos que construir nuestra verdad con técnicas de manipulación, porque de lo contrario puede resultar muy difícil la batalla, muy desigual.

Por último, lo alternativo no es marginal. Somos dueños también de la belleza y de la estética; también nos gusta ver una buena fotografía, con calidad; nos gusta el  color, la letra grande, nos gusta entender. Se ha impuesto una nueva alfabetización de la imagen. El uso de la imagen, nuestras percepciones, nuestros sentidos, son otros… Los jóvenes ven el mundo de otra manera, con otros códigos que hay que saber utilizarlos. Hay que pensar en textos más breves, las nuevas generaciones no son  lectoras de grandes textos, textos cortos y contundentes; tenemos que ser menos aburridos y usar el color, la estética y la belleza de la que somos dueños.

Vamos a lograr una verdadera comunicación alternativa o revolucionaria en la medida en que logremos un cambio contundente en el plano político, cultural y económico. Son dos batallas que se dan juntas, una no se puede dar  sin la otra. De lo contrario, se caminaría muy disparejo y con muchísimas desventajas.

Estos ámbitos como el Foro Social sirven para intercambiar experiencias; pero tenemos que ponerle un límite a contarnos entre nosotros mismos los que estamos convencidos porque esto no lleva ningún esfuerzo. Se trata de otra cosa, que tiene que ver con el crecimiento político, cultural de millones de personas. Hemos logrado referencias históricas importantes como Cuba, Venezuela, Bolivia ahora y tantas otras experiencias que no son estados en Latinoamérica. En nuestros países, no todos tenemos la posibilidad de que el estado lleve adelante un proyecto de transformación revolucionaria; pero hay muchos sectores de la sociedad que están impulsando estas propuestas de transformación desde el campo de la comunicación alternativa. 

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