|
El Foro tiene mucha importancia, sobre todo, por el
reconocimiento mutuo de las experiencias. El hecho de
contar con un espacio donde uno puede cruzarse en el
pasillo, en un ámbito común, debatiendo o no, tomándose
un café y saber que el otro existe y que está llevando
adelante una tarea de comunicación alternativa, es muy
importante.
Esas experiencias
pueden tener aciertos, límites, defectos; pero aquí
tenemos la posibilidad de compartir esto y a su vez
crecer sobre la base de una experiencia colectiva.
Debemos tener claro
que hay que hablar con quienes ya están convencidos,
tenemos que hablar con los confundidos por verdades
organizadas de los grandes medios que tienen en sus
manos los recursos económicos del mundo, el poder
militar y cultural y una hegemonía indiscutible: los
EE.UU. Captan mentes, diseñan conductas, imponen
situaciones a estados enteros.
Si la batalla se da
en el plano de las ideas y, si por otro lado, estamos
diciendo que “las ideas que no se conocen, son ideas que
no luchan”, estamos asegurando de alguna manera que la
creación de herramientas de comunicación en el campo de
lo alternativo —lo alternativo al discurso hegemónico
con una estética capaz de atraer la atención de millones
de personas— es una tarea que recientemente está en
construcción.
No vamos a hablar de
los que ya están convencidos, intentemos construir
herramientas de comunicación con capacidad, alcance, y
también una estética para empezar a hablarles a aquellos
a quienes debemos convencer, a aquellos que ya han sido
alcanzados por los grandes medios de comunicación y su
estructura industrial-cultural que no solamente habla de
los tradicionales medios de comunicación, sino de las
megaempresas que también manejan fundamentalmente la
industria del entretenimiento y construyen los grandes
valores de la vida cotidiana de millones de personas. Si
seguimos hablándoles a quienes ya están convencidos
creyendo que sencillamente fueron atrapados porque
tienen niveles de instrucción más bajos, estamos
equivocados. Ser pobres no significa ser
revolucionarios, porque justamente se les está quitando
posibilidad de reflexionar sobre la realidad que
padecen.
Si estamos todos de
acuerdo en librar una batalla en el plano de la
comunicación, quiere decir que nuestra batalla, nuestra
arma, nuestros fusiles, se dan en el campo de la
comunicación alternativa y ahí hay que diseñar estrategias para
combatir algunos mitos y crear nuestros propios modelos.
El periodismo, a
nivel mundial, se maneja con valores y paradigmas muy
asociados a las democracias neoliberales. Cuando el
periodismo entra en crisis, entra también en crisis la
democracia neoliberal. Hay que resignificar un modelo a
la luz del contexto que vivimos. Si estamos entre los
luchadores por un mundo mejor, tenemos la obligación
también de fundar una concepción de periodismo y de
comunicación mucho más amplia y rica, asociada al propio
proyecto de transformación que estamos proponiendo.
También hay que
combatir esa cierta aversión al uso de la tecnología
como si ella no fuera un instrumento más de la que
tenemos que hacer uso social, orientado según nuestro
proyecto. Hay que combatir el concepto de manipulación,
porque no toda es mala. Manipulación no es solo aquella
que ejercen los que nos dominan. Tenemos que construir
nuestra verdad con técnicas de manipulación, porque de
lo contrario puede resultar muy difícil la batalla, muy
desigual.
Por último, lo
alternativo no es marginal. Somos dueños también de la
belleza y de la estética; también nos gusta ver una
buena fotografía, con calidad; nos gusta el color, la
letra grande, nos gusta entender. Se ha impuesto una
nueva alfabetización de la imagen. El uso de la imagen,
nuestras percepciones, nuestros sentidos, son otros… Los
jóvenes ven el mundo de otra manera, con otros códigos
que hay que saber utilizarlos. Hay que pensar en textos
más breves, las nuevas generaciones no son lectoras de
grandes textos, textos cortos y contundentes; tenemos
que ser menos aburridos y usar el color, la estética y
la belleza de la que somos dueños.
Vamos a lograr una
verdadera comunicación alternativa o revolucionaria en
la medida en que logremos un cambio contundente en el
plano político, cultural y económico. Son dos batallas
que se dan juntas, una no se puede dar sin la otra. De
lo contrario, se caminaría muy disparejo y con
muchísimas desventajas.
Estos ámbitos como el Foro Social sirven para
intercambiar experiencias; pero tenemos que ponerle un
límite a contarnos entre nosotros mismos los que estamos
convencidos porque esto no lleva ningún esfuerzo. Se
trata de otra cosa, que tiene que ver con el crecimiento
político, cultural de millones de personas. Hemos
logrado referencias históricas importantes como Cuba,
Venezuela, Bolivia ahora y tantas otras experiencias que
no son estados en Latinoamérica. En nuestros países, no
todos tenemos la posibilidad de que el estado lleve
adelante un proyecto de transformación revolucionaria;
pero hay muchos sectores de la sociedad que están
impulsando estas propuestas de transformación desde el
campo de la comunicación alternativa.
|