|
Dos cubanos:
Ángel Santiesteban y Abel Sierra Madero, resultaron
ganadores, por decisión unánime del Jurado, del Premio
de Literatura Casa de las Américas del año 2006, en los
géneros de cuento y ensayo histórico-social,
respectivamente.
El jurado
correspondiente al género cuento, integrado por
Vicente Battista, de Argentina; Mario Mendoza, de
Colombia; David Toscana, de México; Horacio Verzi,
de Uruguay y Laidi Fernández de Juan, de Cuba,
consideró que la obra Dichosos los que lloran,
del autor Ángel Santiesteban, subyuga al lector en
“la creación de un universo carcelario violento y a
la vez humano, narrado desde una escritura distante
y objetiva que en ningún momento plantea juicios
moralizantes y en su lugar da una descarnada
descripción de ese mundo oscuro para quien lo
padece, pero iluminador para quien lo lee”.
De igual manera, el
texto Del otro lado del espejo. La sexualidad en la
construcción de la nación cubana, de Abel Sierra
Madero, resulta un ensayo de carácter histórico-social
que fue realizado invocando una de las principales
características del género, que es la de “desplegar la
controversialidad de ciertos temas sensibles, para
avanzar en discusiones propias.”
Referente a esta
obra, el jurado compuesto por Alberto Acosta, de
Ecuador; Claudia Briones, de Argentina; Gisela Cánepa,
de Perú y Eduardo Torres Cuevas, de Cuba, valoró
igualmente que “otro mérito de este ensayo es que el
análisis minucioso del ambiente homoerótico cubano no le
impide a Sierra examinar las diversas políticas de
género sobre lo masculino y lo femenino normalizado, e
introducir reflexiones que pueden iluminar otro tipo de
políticas de identidad. Así su principal aporte es
proponer términos para una discusión de las
heterogeneidades de las sociedades de nuestra América
desde una mirada critica.”
Ambos autores,
visiblemente emocionados, declararon, en exclusiva para
La
Jiribilla,
sentirse verdaderamente “honrados con este Premio” el
cual agradecen al Jurado y especialmente al “pueblo
cubano, gracias a cuyo esfuerzo diario pueden formarse
en nuestro país investigadores y especialistas cada vez
mejor capacitados.”
Abel Sierra Madero,
un joven de 29 años, dio las gracias igualmente por el
Premio obtenido al etnólogo, narrador y poeta Miguel
Barnet y a la Fundación Fernando Ortiz, donde se
desempeña como investigador desde hace tres años. Para
este prometedor escritor “el Premio Casa es el más
importante en nuestro país en el campo de las
Humanidades y uno de los más representativos en
Latinoamérica y el mundo, haberlo obtenido, por
consiguiente, representa mucho para mí, tanto en lo
personal como en lo profesional.
Sierra Madero
aseguró, asimismo, que lleva “muchos años investigando
acerca de estos temas”, pues su primer libro titulado
La Nación Sexuada, escrito hace alrededor de cinco
años, aborda una problemática similar. Pero Del
otro lado del espejo. La sexualidad… “es un poco la
madurez de aquel primero y en él expongo algunos
elementos que no fueron abordados en el anterior. Se
trata de algunos textos que se me quedaron en el tintero
y que nunca habían salido a la luz pública, hasta ahora
que aparecen compilados. Con este libro estoy saldando
deudas que tenía conmigo mismo, deudas teóricas, deudas
de investigación”.
El laureado en el
género de ensayo dijo finalmente que después del Premio
Casa “no puedo aspirar a más nada. Aseguro que seguiré
escribiendo, pero este Premio será siempre un referente
importante en mi vida y en la vida de mi familia y de
quienes me rodean”.
Para cumplir su
promesa de que no dejará de escribir, Abel Sierra Madero
se encuentra enfrascado por estos días en la preparación
de otro libro, que versará acerca de lo que se ha dado
en llamar tribus urbanas. En el mismo “abordo todo lo
que tiene que ver con Hip Hop, los Graffitis, en fin,
todo lo que se conoce como subcultura. Aunque en
realidad no es tal subcultura, sino elementos que se
perfilan desde una otroedad. Contra esa otroedad, contra
ese hegemonía, contra ese distanciamiento de grupos
sociales, está dirigido el texto de este libro, con el
cual intento acortar un poco esas distancias sociales”.
Por otro lado, Ángel
Santiesteban, quien es autor además de Los Hijos que
nadie quiso y Sueño de un día de verano,
aseguró que el Premio de Literatura Casa de las Américas
“representa la manera de justificarme ante los míos, de
que me perdonen todo ese tiempo que he permanecido
silencioso frente a la computadora”.
Santiesteban declaró
igualmente que su investigación estuvo basada en un
estudio pormenorizado de la vida de los reclusos en
cárceles cubanas, preferentemente El Combinado y la
Cabaña. “En los cuentos describo esa realidad dura,
poniendo a los personajes en situaciones límites. Desde
que me propuse escribir este libro quise hacerlo
describiendo las situaciones lo más real posible, sin
educros, sin dar bellos paisajes, reflejando solamente
la vida real de los reclusos.”
Dichosos los que
lloran, es
un texto monotemático basado en entrevistas a personas
que guardan y guardaron prisión en algún momento de sus
vidas. Su título obedece, al decir de su autor, “a que
en realidad los personajes lloran mucho”. Algo que bajo
ningún concepto desea Santiesteban para los lectores de
este volumen, que quedará finalmente conformado por unas
doscientas páginas.
Durante la ceremonia
de premiación, celebrada el pasado 26 de enero de 2006,
en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas, se
escucharon igualmente en voz de los jurados, los nombres
de Arturo Corcuera, de Perú, ganador del Premio Casa en
Poesía, con el título A bordo del arca. Esta obra
resultó seleccionada por la riqueza de sus metáforas y
por la profundidad y amor con que las mismas son
tratadas.
En literatura
brasileña los lauros fueron para Mark McWatt, de Guyana,
con el texto Suspended Sentences. Antología de
cuentos escrita por supuestos autores, que se distingue
por la originalidad y el ingenio del juego literario en
que está basada.
De la misma manera
resultó ganadora del Premio Literario Casa de las
Américas la obra Pisando fora da própria sombra. A
escravidão por dívida no Brasil contemporâneo, de
Ricardo Rezende Figueira. Con respecto a este título el
jurado de Literatura brasileña significó: “La excelencia
de este estudio reside en la forma única como combina el
análisis sociológico lúcida y sólidamente fundamentado,
y la vehemencia de la injusticia social. La fuerza
impresionante que este estudio confiere al retrato cruel
de la esclavitud…”
Pusieron fin a las
intensas y no menos instructivas y fructíferas jornadas
de trabajo de la edición número 47 del Premio Literario
Casa de las Américas, las palabras del poeta y
ensayista, Roberto Fernández Retamar, quien dio a
conocer los Premios José Lezama Lima, José María
Arguedas y Ezequiel Martínez Estrada a libros publicados
en el año 2004. “Por sexta ocasión la Casa de las
Américas otorga Premio de carácter honorífico a libros
relevantes de autores de nuestra América o sobre temas
latinoamericanos en los géneros de poesía, narrativa y
ensayo. Después de evaluar los libros nominados, se
decidió otorgar el Premio de Poesía José Lezama Lima,
a la Antología INRI, de Raúl Zurita, de Chile”.
Mientras, el Premio
de Narrativa José María Arguedas, le fue conferido a la
novela La mosca soldado, de Marcio Veloz Maggialo,
de República Dominicana.
Por último, el
también Presidente de la Casa de las Américas anunció
que “el Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada,
corresponde a
La Universidad en el
siglo XXI. Para una reforma democrática y emancipadora
de la Universidad,
de Boaventura de Sousa Santos, de Portugal”. |