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La necesidad de articular un movimiento a escala global
capaz de hacer realidad el socialismo del siglo XXI fue
resaltada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez
Frías, al pronunciar en la noche del viernes 27 un
discurso ante miles de foristas congregados en el
Poliedro de Caracas.
El líder de la
Revolución Bolivariana precisó que se ha ido
avanzando de Porto Alegre a Caracas en relación con
propuestas y acciones concretas, de modo que, en su
opinión, se ha conjurado el peligro de la
folclorización del Foro Social Mundial.
Chávez resaltó la
visión de un mundo en el que los movimientos sociales
sean capaces de transformar la realidad lo más
inmediatamente posible. Al respecto recordó cómo Fidel
Castro, en fecha reciente, había subrayado que no había
más tiempo que perder. Desde su percepción, es factible
y deseable un movimiento coordinado, en el que cada uno
de los concurrentes mantenga su autonomía y sus perfiles
propios, pero que no renuncie a una dinámica que
posibilite articular estrategias comunes.
En el caso de América
Latina afirmó que creía en un socialismo creador e
indoamericano, como lo pensó el peruano José Carlos
Mariátegui en las primeras décadas del siglo pasado.
En otro momento de su
intervención, el Presidente venezolano recordó cómo el
imperialismo suele primero cortejar a los luchadores
sociales para seducirlos o reducir sus mensajes. Cuando
no pueden hacerlo, entonces recurren a la violencia y al
crimen.
Advirtió muy
seriamente a los EE.UU. que se arrestaría a cualquier
militar o agente norteamericano que fuera sorprendido en
lo adelante en misiones de búsqueda de información sobre
los institutos armados venezolanos.
Al principio de su
discurso, calificó el encuentro como un momento muy
especial por la carga de pasión y reflexiones que
implicaba, y saludó la presencia de prominentes
personalidades de diversos países del mundo y el aporte
de cada uno de los miles de foristas que viajaron a
Caracas. De manera particular se refirió a Cindy Sheham,
la madre norteamericana que encabeza un movimiento
contra la agresión de EE.UU. a Iraq, a quien llamó
Señora esperanza (Mistress Hope).
Chávez fue invitado a
la reunión por un conjunto de organizaciones
involucradas en la concepción y desarrollo de las tareas
del Foro. Correspondió al monje benedictino brasileño
Marcelo Barros presentar al mandatario con una
conmovedora oración, en la que definió a todos los
presentes como protagonistas de una Revolución de amor y
solidaridad de la cual Chávez, en Venezuela, era el más
alto símbolo. El religioso evocó al Che Guevara: “a él
le hubiera gustado estar aquí”.
Una salutación
campesina recibió al Jefe de Estado, con una invocación
a todos los precursores de los caminos revolucionarios.
En ese marco se recordó al auditorio el secuestro en
cárceles norteamericanas de Cinco cubanos luchadores
antiterroristas. |