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Las élites
mundiales, gracias al control que ejercen sobre las
transnacionales de la información, imponen a la
humanidad una visión de la realidad minuciosamente
regida por un marco ideológico. Las barreras doctrinales
existentes se destinan a desechar todo pensamiento
alternativo que pondría en tela de juicio la legitimidad
del orden mundial actual. Así, el papel de los medios no
es ofrecer una información objetiva a los ciudadanos
sino defender el orden político, económico y social
establecido, por diversos medios eficaces, tales como la
propaganda, la desinformación y la censura.
El papel de la prensa
alternativa es construir una muralla contra la
manipulación de la realidad. Existe un caso de escuela
que debería estudiarse en cualquier centro de
investigación sobre la desinformación, pues ha alcanzado
un nivel de sofisticación inimaginable. Se trata de
Cuba, que constituye un caso único visto la diferencia
enorme entre la representación ideológica transmitida
por los medios occidentales y la realidad del país. La
intoxicación mediática para con la problématica cubana
es tan eficaz que ha contaminado incluso los sectores
más progresistas del mundo desarrollado.
El caso de la emigración cubana hacia los Estados Unidos
Hay numerosos ejemplos pero uno solo basta para
demostrar la amplitud de la desinformación organizada
por los medios internacionales. El argumento migratorio
se utiliza muchas veces para estigmatizar el proceso
revolucionario cubano. Según la versión dominante, el
número “elevado” de cubanos que han emigrado hacia los
Estados Unidos constituye una prueba de la falta de
legitimidad del gobierno de La Habana.
Este postulado es avanzado por la mayor parte de los
medios internacionales sin que ningún análisis del
fenómeno sea considerado como necesario. Ello es
realmente sorprendente ya que las estadísticas de la
emigración cubana hacia los Estados Unidos están
disponibles para el periodo de 1820 a 2003, o sea más de
18 décadas1. ¿Por cuáles razones entonces la
prensa internacional no ilustraría su adagio sobre la
emigración cubana mediante cifras precisas comparando el
periodo prerevolucionario a la época actual? ¿En nombre
de qué principio simplificador, una comparación entre
los fenómenos migratorios latinoamericano y cubano no se
elaboraría para aclarar este debate polémico?
La prensa internacional evita analizar de manera
minuciosa y detallada la emigración cubana hacia los
Estados Unidos. Teme sin duda, y con razón, que las
conclusiones sacadas a partir de los datos de los
servicios de emigración estadounidenses contradigan, de
la manera más implacable que sea, su famoso postulado y
revelen claramente su carácter engañoso e ideológico.
Emigración masiva antes de 1959
Antes de la derrota de Fulgencio Batista en 1959, Cuba
emitía más emigrantes hacia Estados Unidos que toda
América Central y América del Sur reunidas. Además, la
Mayor de las Antillas emitía más emigracion que Africa y
Oceania reunidas y superaba mastodontes demográficos de
Asia tales como China, India, Irán, Turquía o Indonesia.
Legislación especial para fomentar la emigración ilegal
En 1966, el Congreso norteamericano adoptó la ley de
Ajuste Cubano que otorga a cualquier ciudadano cubano
que emigra legal o ilegalmente el estatuto de residente
permanente. Esta legislación tiene como objetivo incitar
a la emigración ilegal y utilizarla como arma política
de desprestigio contra el gobierno cubano. A esta ley,
conviene añadir la brutal guerra económica que los
Estados Unidos han implementado contra Cuba desde 1960
que afecta enormemente a la población y que constituye
un factor de incitación a la emigración.
1993 y el
“período especial”
Es importante
detenerse en el año 1993. Esta fecha representa el peor
momento del periodo especial. En efecto, en 1991 cuando
ocurrió el derrumbe de la Unión Soviética, Cuba pudo
mantener un poco el comercio con el Este. En 1992, las
reservas nacionales permitieron a la población superar
las primeras dificultades. Pero en 1993, ya no quedaba
nada.
No sería sorprendente
descubrir que el año 1993 fuera sinónimo de emigración
masiva hacia los Estados Unidos, visto las condiciones
económicas y geopolíticas que Cuba tuvo que afrentar.
Pero, fue al contrario. En efecto, Cuba emitió sólo
13 666 emigrantes en 1993 menos que Canadá con 17 156,
Jamaica con 17 241, El Salvador con 26 818– o sea dos
veces más – República Dominicana con 45 420– o sea tres
veces más – y México con 126 561, o sea cerca de diez
veces más. Así, en 1993, Cuba no ocupó más que el sexto
rango de las naciones americanas emisoras de
emigrantes.
1994 y la “ola” de
balseros
En cuanto a 1994, la
fecha es importante en la medida en que fue marcada por
la gran ola de balseros. La prensa internacional
mediatizó y politizó muchísimo esos eventos que daba la
impresión de que toda la población quería marcharse de
la Isla. ¿Cuál fue la realidad?
En 1994, Cuba sólo
observó 14 727 salidas detrás de Canadá con 16 068
salidas, el Salvador con 17 644 salidas, República
Dominicana con 51 189 emigrantes – o sea tres veces más
– y México con 111 398 salidas. Cuba se situaba sólo en
quinta posición de los países americanos en términos de
emisión migratoria hacia los Estados Unidos.
La emigración
actual
Es interesante hacer
un balance migratorio utilizando los más recientes
datos. En el 2003, Cuba sólo fue el origen de 9 304
emigraciones hacia el Vecino del Norte. La Perla del
Caribe ocupaba en el 2003 sólo el décimo rango en el
continente americano en términos de emigración, detrás
de Perú (9 444), Canadá (11 446), Haití (12 314),
Jamaica (13 384), Guatemala (14 415), Colombia (14 777),
República Dominicana (26 205), El Salvador (28 296) y
México (115 864). Así, Cuba pasó del segundo rango en
1959 al décimo rango en el 2003.
Politización de la problemática migratoria
Curiosamente, la
problemática migratoria nunca se ha politizado para las
demás nacionas. Por ejemplo, para el año 2003, El
Salvador, un país que cuenta una población dos veces
inferior (5,75 millones de habitantes) a la de Cuba
(11,2 millones), emitió tres veces más emigrantes hacia
los Estados Unidos que este país. Sin embargo, nadie
jamás ha utilizado este hecho para calificar al régimen
político de El Salvador como un régimen totalitario. De
la misma manera, República Dominicana observó salidas
tres veces superiores hacia los Estados Unidos que Cuba,
mientras que sólo tiene 8,5 millones de habitantes.
Jamaica que tiene no más que 2,6 millones de habitantes,
o sea una población cuatro veces inferior a la de Cuba,
emitió más emigrantes hacia Estados Unidos que Cuba.
Haití, cuya población se eleva apenas a 6,8 millones de
habitantes, o sea dos veces inferior a la de Cuba,
produjo más emigración hacia Estados Unidos que la Mayor
de las Antillas. Además, estas naciones no disponen de
linguna ley de ajuste y no sufren sanciones económicas.
No obstante, nadie se ha atrevido a utilizar semejante
argumento para calificar a las autoridades de esos
países de regímenes dictatoriales.
Una
estigmatización ideológica
Como se puede
fácilmente constatar, el argumento migratorio no es
válido para estigmatizar a Cuba. Si uno decide
politizarlo, sólo puede constatar, visto las
estadísticas de 1959 y los datos actuales, que el
gobierno cubano es sin lugar a duda uno de los regímenes
políticos más legítimos del continente americano. Así,
la estigmatización no es sino ideológica y por
consiguiente carece de fundamento.
Sólo la prensa
alternativa permite contrarrestar este tipo de
desinformación orquestada por los medios
internacionales.
Notas
1
Todos los datos relativos a la emigración cubana y
mundial de 1820 a 2003 provienen de Office of
Immigration Statistics, « 2003 Yearbook of
Immigration Statistics », U.S. Department of Homeland
Security, septiembre de 2004, pp. 12-14.
Intervención en el Foro Social Mundial de
Caracas el 27 de enero de 2006 en el panel sobre el
papel de los medios alternativos en la preservación de
la memoria histórica. |