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I
COITUS INTERRUPTO (Sic.)
Ojalá
quien visite este folleto
sea lego en Chaquespiare y en sor Juana,
no compite mi boina de paleto
con el chambergo de Villamediana.
Sacando
chispas donde falta lumbre,
si un verso crispa su reverso ampara,
mientras dispara contra la costumbre
de ponerle al buen tiempo mala cara.
Muchos
quieren brindar con los amigos, varios
desactivar un exabrupto,
dos o tres avivar el avispero.
Todos,
obviando premios y castigos,
duran menos que el coitus interrupto
de tantas despedidas de soltero.
II
SOTANAS Y
COTURNOS
Para Joaquinito Curbelo, con caballitos de cartón
Mi
infancia era un cuartel, una campana
y el babi de los padres salesianos
y el rosario ocho lunes por semana
y los sábados otra de romanos.
Marcado
por sotanas y coturnos,
con sangre, para que la letra entrara,
párvulo fui, de ardores taciturnos,
con tutores de mármol de Carrara.
Y el
picón del brasero por las tardes,
y el acné y el catón y las primeras
hogueras a la vera de la nieve.
Y los
adultos fieros y cobardes
y los tricornios por las carreteras
y escapar al cumplir los diecinueve.
III
EN EL ESPEJO
No me
busques detrás de la camisa,
el orín del azogue borda un fleco
circunflejo en mis cejas, gesto hueco
de mal actor que ensaya una sonrisa.
No
encuentro a Dorian Gray, ni a Monna Lisa,
ni a Peter Pan, en la caricatura
que exhibe ante el jurado la impostura
de un look atropellado por la prisa.
Más
lejos cada vez de los de afuera,
boquerón de secano en la frontera
que separa lo urgente de lo añejo,
a
Sísifo ganarle la carrera
sigo intentando, mientras un cangrejo,
con una roca, en el espejo espera.
IV
MANGA POR
HOMBRO
Para Gordillo júnior y su entorno
Sancionar la inocencia del culpable,
desaprender el código aprendido,
quitarle la razón al razonable,
dormir con la mujer de su marido.
Almacenar sustancias inflamables,
cultivar el silencio y el ruido,
pintar de azul los días laborables,
exhumar las memorias del olvido.
Hacerle
carantoñas a la suerte,
subir de tres en tres las escaleras,
repoblar con sirenas los pantanos.
Matar
al cristo de la mala muerte,
bailar alrededor de las hogueras,
manga por hombro, como los gitanos.
V
¡QUÉ BUENO
ERA!
Que no
falte un buen pisco en mi velorio
ni un jalisco chingón de despedida,
respirar es un lujo transitorio,
hay vida más allá pero no es vida.
Evitadle al fiambre, ¡qué bueno era!,
el rip de la portera y el pariente,
el gori-gori de la plañidera
que no tenga mi cuerpo tan presente.
Quise
viajar a todas las ciudades,
divorciarme de todas las casadas,
robarle al mar su agónico perfume.
Y apuré
vanidad de vanidades,
después de demasiadas madrugadas,
el puré de cicuta que resume.
VI
DOBLE O NADA
Doble o
nada a la carta más urgente
sin código, ni tribu, ni proyecto,
mi futuro es pretérito imperfecto,
mi pasado nostalgia del presente.
No
tengo más verdad que la que arrasa
corrigiendo las lindes de mis venas.
Por diseñar castillos sin almenas
perdí, otra vez, las llaves de mi casa.
Veranos
de buen vino y mala sombra,
de confundir enanos con molinos,
de viajar al abismo con alfombra.
Es hora
de volver a la autopista
por donde van, burlando sus destinos,
el zángano, el adúltero, el ciclista. |