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Esta fiesta cultural con dimensiones nacionales que es
la Feria del Libro, se desborda mucho más allá del
ofrecimiento de los textos impresos. Alrededor de sus
celebraciones se articulan muestras del resto de las
manifestaciones artísticas, muy particularmente la
música y dentro de ella la trova, que tiene especial
placer en juntarse con los poetas. De tal suerte,
andando por Matanzas pude conocer personalmente a Lien
Rodríguez (Matanzas, 1975) y Rey Pantoja (Bayamo, 1977).
Ellos constituyen desde hace unos diez años el dúo
Lien y Rey, pero hasta noviembre pasado no había
podido apreciar con propiedad su trabajo. Desde
que llegó a mis manos una copia de Procuraré
su segundo CD, se me despertó el hambre por verlos
actuar a boca de jarro, como diría mi abuela.
Otras
veces he referido que la trova cubana experimenta un
auténtico estado de gracia, en virtud de la cantidad y
calidad de los numerosos cantores que alzan sus voces
desde muchas ciudades del país. Y que parentelas
estéticas aparte, lo más importante es la infinita
variedad de abordajes líricos y musicales que ellos
exhiben. En ese bosque enjundioso, Lien y Rey, a mi
juicio, sobresalen por haber conseguido una expresión de
alta contundencia estética.
Ella se
encarga de la guitarra y él del tres. No un tres
cualquiera, es elaborado a su gusto a partir de una
guitarra folk de doce cuerdas. Exhiben un toque
virtuoso, donde ambos instrumentos contrapuntean con
brillantez. Sus voces de certera dulzura son de un
color muy similar y al unirlas se tiene la sensación de
que un solo cantante nos está echando encima a la vez su
voz prima y la segunda. Hace tiempo Lien y Rey tienen
dos cómplices que los secundan en sus presentaciones,
con lo cual se hace más redondo su quehacer. Héctor (Pepo)
Herrera, que le da en la misma costura lo mismo al bajo
eléctrico que al clarinete y el jovencísimo
percusionista Dariel Díaz que se desempeña con el
cajón.
Según me
ha dicho Rey, componen entre ambos sus canciones, sin un
esquema fijo. Puede que ella comience a sacar una
melodía y él se empeñe con la letra. O al revés. Y hasta
pueda ocurrir el encanto de que como un solo corazón
hagan simultáneamente un tema. El resultado al que he
podido acceder son composiciones que incursionan en los
intereses y en las preocupaciones de la mayoría de los
mortales, expresados con versos de sencilla y eficaz
poesía, acogida por una textura musical con respeto y
amor por las raíces y vocación por la experimentación, a
la que estos músicos son tentados por las sonoridades
que ahora mismo pueblan el planeta.
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Lien y
Rey me parecen muy buenos interpretando cualquier
canción. Sencillamente da gusto escucharles, pero de
Procuraré
―el disco ya mencionado y que ojalá muy
pronto ande regado por los cuatro puntos cardinales―, me
animo a expresar una especial preferencia por algunas.
Una de ellas es la que le da nombre al CD. “Ser el
disparo más certero. Ser el hacha y el guerrero”, algo
así como el arte poética del dúo. Otra es “Devoción” . Me
he podido enterar que la compusieron en Colombia
echándole mucho de menos a Cuba y es un espléndido y
sentido bolero de arboladura tradicional, que
suscribiría como suyo el mismísimo Manuel Corona: “No te
vayas nunca de mi suerte, mujer”. Y también “El último
nómada” ; “Aquel que no tendrá a quien contarle”, canto
de sincera preocupación por el futuro más íntimo y el
del resto de la humanidad, en tiempos en que poderosas
manos irresponsables nos pueden llevar a la peor
catástrofe.
Ojalá haya podido darles razones suficientes para ir al
encuentro de Lien y Rey, estos dos jóvenes talentosos
que son “leídos y escribidos” en materias musicales,
graduándose con las mejores calificaciones en la Escuela
Nacional de Arte, demostradamente capaces de
desempeñarse como instrumentistas clásicos y que para
suerte nuestra, decidieron engrosar la entrañable
familia de la trova cubana. |