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La Habana

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2006

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Los encontré en la Feria
Bladimir Zamora Céspedes La Habana


Esta fiesta cultural con dimensiones nacionales que es la Feria del Libro, se desborda mucho más allá del ofrecimiento de los textos impresos. Alrededor de sus celebraciones se articulan muestras del resto de las manifestaciones artísticas, muy particularmente la música y dentro de ella la trova, que tiene especial placer en juntarse con los poetas. De tal suerte, andando por Matanzas pude conocer personalmente a Lien Rodríguez (Matanzas, 1975) y Rey Pantoja (Bayamo, 1977).

Ellos constituyen desde hace unos diez años el dúo Lien y Rey, pero hasta noviembre pasado no había podido apreciar con propiedad  su trabajo.  Desde que llegó a mis manos una copia de Procuraré su segundo CD, se me despertó el hambre por verlos actuar a boca de jarro, como diría mi abuela. 

Otras veces he referido que la trova cubana experimenta un auténtico estado de gracia, en virtud de la cantidad y calidad de los numerosos cantores que alzan sus voces desde muchas ciudades del país. Y que parentelas estéticas aparte, lo más importante es la infinita variedad de abordajes líricos y musicales que ellos exhiben. En ese bosque enjundioso, Lien y Rey, a mi juicio, sobresalen por haber conseguido una expresión de alta contundencia estética.

Ella se encarga de la guitarra y él del tres. No un tres cualquiera, es  elaborado a su gusto a partir de una guitarra folk de doce cuerdas. Exhiben un toque virtuoso, donde ambos instrumentos contrapuntean con brillantez.  Sus voces de certera dulzura son de un color muy similar y al unirlas se tiene la sensación de que un solo cantante nos está echando encima a la vez su voz prima y la segunda.  Hace tiempo Lien y Rey tienen dos cómplices que los secundan en sus presentaciones, con lo cual se hace más redondo su quehacer. Héctor (Pepo) Herrera, que le da en la misma costura lo mismo al bajo eléctrico que al clarinete y el jovencísimo percusionista Dariel Díaz  que se desempeña con el cajón.

Según me ha dicho Rey, componen entre ambos sus canciones, sin un esquema fijo. Puede que ella comience a sacar una melodía y él se empeñe con la letra. O al revés. Y hasta pueda ocurrir el encanto de que como un solo corazón hagan simultáneamente un tema. El resultado al que he podido acceder son composiciones que incursionan en los intereses y en las preocupaciones de la mayoría de los mortales, expresados con versos de sencilla y eficaz poesía, acogida por una textura musical con respeto y amor por las raíces y vocación por la experimentación, a la que estos músicos son tentados por las sonoridades que ahora mismo pueblan el planeta.

 

1. Procuraré (4.20)
2. Devoción (4.15)
3. El ultimo nómada (6.01)

Lien y Rey me parecen muy buenos interpretando cualquier canción. Sencillamente da gusto escucharles, pero de Procuraré ―el disco ya mencionado y que ojalá muy pronto ande regado por los cuatro puntos cardinales―, me animo a expresar una especial preferencia  por algunas. Una de ellas es la que le da nombre al CD. “Ser el disparo más certero. Ser el hacha y el guerrero”, algo así como el arte poética del dúo. Otra es “Devoción”. Me he podido enterar que la compusieron en Colombia echándole mucho de menos a Cuba y es un espléndido y sentido bolero de arboladura tradicional, que suscribiría como suyo el mismísimo Manuel Corona: “No te vayas nunca de mi suerte, mujer”. Y también “El último nómada”; “Aquel que no tendrá a quien contarle”, canto de sincera preocupación por el futuro más íntimo y el del resto de la humanidad, en tiempos en que poderosas manos irresponsables nos pueden llevar a la peor catástrofe.

Ojalá haya podido darles razones suficientes para ir al encuentro de Lien y Rey, estos dos jóvenes talentosos que son “leídos y escribidos” en materias musicales, graduándose con las mejores calificaciones en la Escuela Nacional de Arte, demostradamente capaces de desempeñarse como instrumentistas clásicos y que para suerte nuestra, decidieron engrosar la entrañable familia de la trova cubana.

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