Año IV
La Habana

4 al 10 de MARZO
de
2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

De capa a cuchillo
De cuchillo a capa

Hilario Rosete Silva La Habana
Fotos:
Nancy Reyes
 

En la última temporada del Ballet Nacional de Cuba (BNC), en la presentación de Don Quijote acaecida en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana entre el 26 de enero al 5 de febrero de 2006, tres bailarines de la compañía, a saber, el corifeo Taras Domitro, y los miembros del cuerpo de baile Ernesto Méjica y Carlos Quenedit, simultanearon de forma indistinta los papeles de torero “raso” y de Espada.

Hablamos aquí con uno de ellos, Taras Domitro, de ascendencia ucraniana. Su abuelo paterno dejó Europa y se estableció en Santiago de Cuba; por ende, su padre es santiaguero de nacimiento pero él, “Taritas”, nació en Maternidad Obrera, en Marianao (1986), y vive en el barrio habanero de Nuevo Vedado, actual municipio de Plaza de la Revolución.

Es un muchacho delgado, rubio, de pelo corto y ondeado, más bien hirsuto, y ojos claros; un joven solícito y franco, con muchos deseos de vivir y bailar. Estrenó su vínculo con el BNC en septiembre de 2003 cuando por seis meses realizó aquí sus prácticas preprofesionales. Poco después, en marzo de 2004, fue definitivamente aceptado y firmó su contrato de trabajo. Al decir que tanto él como Ernesto Méjica y Carlos Quenedit, “simultanearon” por estos días los papeles de torero y de Espada nos faltó precisar que se estrenaron en este segundo personaje.

TARAS DOMITRO

Autosuficiencia

¿Qué cosa es para usted el torero?

El torero es un tipo español que, lo dice el nombre, se dedica a torear, a provocar y esquivar la embestida de un toro. Ya en el baile, en Don Quijote, sobre la escena, los toreros y Espada simulan que torean, pero lo hacen con una mujer, con una bailarina.

¿Fue fácil “simular”?
 

Fue complicado, en primer lugar porque yo soy cubano y la verdad es que no sé mucho del toreo o de las personas que lidian toros. Me costó trabajo sazonarlo con esa agilidad, esa gracia, ese garbo español, sobre todo a Espada, que es más difícil de encarnar que los otros toreros.

 

¿Espada y los otros no están al mismo nivel, no hay que darles la misma importancia?
 

Los otros son toreros también, pero en su conjunto representan a un personaje de menor categoría que el de Espada, fíjese que Espada lo interpreta un solista, lleva más trabajo, más estudio.

Los dos personajes son importantes, todos los personajes que yo hago son importantes para mí, ya sean grandes o chicos. Pero Espada exige mayor énfasis, tiene mayores obligaciones, requiere más baile, más profundidad de entrada en el personaje, y eso cuesta más, porque yo mismo, de verdad, no me hallo en Espada.

Soy un bailarín más pasivo. Espada es un personaje fuerte, que necesita ese garbo español del que le hablé antes y que yo no tengo; todo eso tuve que irlo adquiriendo, trabajando, en los ensayos, con los maestros. Estudié el mundo interior del personaje, repasé sus movimientos, las inclinaciones, los pasos, su relación con la mujer/toro. Me puse de acuerdo con la intérprete de Mercedes (Linnet González), la amante de Espada, miramos por aquí y por allá...

Desde el punto de vista humano ¿cómo es el torero o el Espada que usted interpreta?

Lo catalogué y lo bailé como un tipo que se creía superior a todos en el pueblo, es decir, en la escena, un tipo que sobrelleva la vida con mucho temple, un tipo muy engreído

Cuando hago de torero y entro al escenario, me siento superior. Soy el jefe, el amo, el dueño de las circunstancias. Tal vez mi torero sea sinónimo de superioridad, de autosuficiencia... Le confieso que, como lo hacía por primera vez, me puse nervioso. Es un personaje que nunca pensé interpretar tan pronto, fue algo inesperado. También por eso se me hizo más difícil.

Opiniones así son útiles para conocer cómo se plantean nuestros bailarines cubanos de hoy, hijos de este tiempo y de esta latitud, personajes que reunen las características propias de todo un género o tipo ibérico: la especie torero.
 

Taras Domitro, cubano de ascendencia ucraniana, en el papel del español Espada, amén de su inexperiencia y juventud, toreó con maestría y valor, con arte, a su amante Mercedes, la mujer/toro del clásico Quijote.

SUBIR

 
 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600