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En tiempos recientes la contrarrevolución cubana, la
cual siempre ha sido un excelente negocio, vuelve a
tener una época floreciente, otra época de “vacas
gordas”. Hay que recordar que durante la Administración
Kennedy, entre los años 1962 y 1963, la Operación
Mangosta fue la fuente de empleo más lucrativa de
aquella época, la más costosa operación de la CIA hasta
entonces, en la que el gobierno federal llegó a gastar
cerca de mil millones de dólares —dólares de aquellos
años—, y en la cual empleó a miles de cubanos
contrarrevolucionarios. Ahora, la administración Bush
presupuesta anualmente cincuenta y tantos millones de
dólares —por sobre la mesa—, de dineros públicos para el
negocio de su política anticubana, en tiempos de enormes
déficit presupuestarios y de extraordinarios e inhumanos
recortes a esenciales programas sociales, de salud y
educacionales.
Surgen así en Miami
innumerables organizaciones contrarrevolucionarias
cubanoamericanas, las cuales abarcan una gama
inverosímil de actividades. Antes unas pocas
organizaciones lo hacían todo, hoy se inventan muchas y
de esta manera cada cual puede montar su tinglado.
Después de la experiencia de la Fundación Nacional
Cubanoamericana, inicialmente obra de la Administración
Reagan, el gobierno federal ha optado, al comprar
clientes, por atomizar el negocio para así controlarlo
mejor.
Da la casualidad de
que recientemente, durante los días de la vista oral en
Atlanta del caso de los Cinco, familiares de los cuatro
individuos —militantes de Hermanos al Rescate— que
fueron derribados en dos aviones en febrero de 1996
sobre aguas jurisdiccionales cubanas, cuestionaron el
origen de los fondos que nos permitieron ir a Atlanta.
Es de entenderse que pertenecen al tipo de gente que
está acostumbrada a ser subvencionada por Washington.
Nuestros fondos, que son pocos —no viajamos a Atlanta
volando en primera clase, ni nos hospedamos en hoteles
cinco estrellas, o comemos en restaurantes de lujo—,
provienen de los bolsillos de la membresía de nuestras
organizaciones y de los nuestros propios, no de los
noventa y pico millones de dólares pertenecientes a los
fondos de la República de Cuba, congelados desde 1959 en
Estados Unidos, que arbitrariamente el gobierno federal
otorgó, para saciarles el apetito y callarles la boca, a
esos mismos inconsolables familiares preguntones.
En un informe
publicado de la Dotación Nacional para la Democracia
(NED por sus siglas en inglés) —uno de los organismos
del gobierno federal a través del cual este distribuye
dineros para subvertir a otros países—, se detalla el
monto asignado durante el año fiscal 2005, a ciertas
organizaciones contrarrevolucionarias cubanoamericanas.
Este evidentemente es un listado parcial ya que enumera
solo a 17 organizaciones envueltas en el negocio por un
monto que apenas llega a $2 365 000 dólares, de los
cincuenta y pico de millones presupuestados.
¿Y cuáles son estas
organizaciones “patrióticas” y cuáles sus fines? A pesar
de lo escandaloso de estas operaciones, por su
mendacidad y propósitos criminales en contra del pueblo
cubano, la explicación de los fines de estas
organizaciones es verdaderamente risible por lo
asombroso de su descaro.
Una de estas es la
Afro-Cuban Alliance, así, en inglés. Sus propósitos,
según explica el informe de la NED, son “promover la
discusión sobre las condiciones de los afrocubanos y
sobre temas afrocubanos” a través de la “publicación de
un boletín trimestral a ser distribuido dentro y fuera
de la Isla” cuyo propósito es “informar a cubanos de
ascendencia africana en la Isla y en el exilio sobre
materia de derechos civiles, la historia oculta de la
esclavitud y la discriminación racial existente en
Cuba”… Así que los descendientes y herederos ideológicos
de los traficantes de esclavos africanos y de los dueños
de esclavos en Estados Unidos encargan a los
descendientes y herederos ideológicos de los traficantes
de esclavos africanos y de los dueños de esclavos en
Cuba esta útil y loable tarea. A esta organización, a la
cual, y estoy seguro, en Cuba nadie conoce excepto
aquellos que se engullen el dinero, se le conceden $62
000 dólares anuales.
Otra es Bibliotecas
Independientes de Cuba, a la que se le asignan $133 773
dólares por año. Entre sus tareas están “promover la
libertad intelectual y el debate en Cuba” y “dar ayuda
financiera y asistencia material a las bibliotecas
independientes en Cuba”. Esta organización —cuyo único
miembro visible es un negrito muy viajero, quien por su
comportamiento y modales me recuerda a las criadas
vestidas siempre con su uniforme blanco, en Cuba antes
de 1959—, parece ignorar, al igual que sus dueños, que
en Cuba, por ejemplo, durante los últimos quince años se
celebra anualmente una feria nacional del libro. Las
tres últimas han acogido a 12 160 555 personas, muchas
de ellas niños, en las que se han vendido a precios
bajísimos 10 121 405 libros. En la actual feria, la
décimo quinta, que comenzó en La Habana el 3 de febrero
último, y que antes de clausurar próximamente habrá
recorrido 35 ciudades y pueblos del país, habían
participado hasta fecha reciente cuatro millones de
personas…
Por razón de espacio,
como último ejemplo dentro de este listado de la NED de
17 organizaciones, quiero mencionar a la Asociación
Encuentro de la Cultura Cubana. En este informe se hace
saber que por los servicios prestados a los Estados
Unidos se le asignan a esta organización $200 000
dólares anuales. Este dinero, según la NED, “cubrirá
parcialmente gastos administrativos que permitirán a
Encuentro publicar su Revista Encuentro y
continuar la publicación en internet de su diario
Encuentro On-Line. Encuentro se publicará
trimestralmente y será distribuida en Cuba y en el
extranjero”.
Y
es así como estos intelectuales y sus dueños garantizan,
la verdad, la libertad y la integridad intelectual, y el
libre debate de ideas en Cuba y en el extranjero. |