Año IV
La Habana
2006

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Rolando López del Amo
(La Habana, 1937)


Las nobles mariposas

Así la vida siempre nos ayuda
a descifrar las horas apremiantes,
que no todo es dolor ni soledades.
El que siente que todo lo aprisiona,
que nada puede ser a su manera,
debe saber que no es distinto a nadie,
que a veces se nos da lo que anhelamos
y otras veces nos viene lo que nunca
nadie osó imaginar, por tan terrible.
Pero sucede ahora que tú llegas
y traes en tus manos la promesa
de resarcir todo lo que perdimos
y yo me lleno de ilusiones nuevas
y salto como un niño y canto y bailo
y te abrazo y te digo que te quiero
y tu piensas que no, que estoy bromeando,
que ya no quiero a nadie porque muero
y no sabes que ahora, mientras muero,
más quiero a todos, más los amo, más.
Soy uno repartido entre los otros,
como antes lo fui, pero más alto,
desde la eternidad que ya conozco
y me recibe como quien ha vuelto.
Otorgo cuanto puedo, que no alcanza
para todo lo que se necesita,
pero deben saber que cuanto tengo
lo he dado y lo daré a mis sentimientos,
al pensamiento que forjé muy hondo
cuando apenas me alzaba entre los vivos.
Yo creo, sí, siempre he creído
en el bien, la justicia y el amor.
Cómo quieren llamar a lo que creo
es apenas semántica. Yo creo,
de crear y creer, que nada impide
alzar al hombre hasta la blanca estrella
que rompe la negrura de la noche.
Venga tu permanencia y tu consuelo.
Sea tu estar junto a mi piel, la vida.
Rompamos el capullo de los sueños:
Vuelen en paz las nobles mariposas.


Es veleidosa

Es veleidosa la huidiza suerte
que marca los caminos de la vida.
Se presenta con ropas bien planchadas,
el pelo recogido y la sonrisa,
pero ¡ay! quien intente retenerla,
hablarle, suplicarle, amedrentarla.
Es fría como el hielo de los polos,
indiferente al repartir destinos.
Mejor dejarla ir y hasta olvidarla
y apoyarse, no más, en bastón propio.



Termina el año

Termina el año y van con él los días
de acucioso vivir. También los sueños
que se quebraron, los que no llegaron
a ser lo que querrían haber sido,
las ausencias selladas y archivadas,
las voces escapadas al oscuro
dominio del silencio, las imágenes
diluidas, borradas, consumidas.
Del árbol de la vida otra flor cae.

Tomado de De silencios y lunas, Colección Poesía. 
Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2005.


Poeta. La Habana, 1937. Obtuvo mención de poesía en los concursos David, 26 de Julio y UNEAC. Tiene publicados los cuadernos Antiguas comuniones (1971), Los nombres y los días (1977), El amor y el tiempo (1985) y Camino del viento (1989). Se desempeñó como profesor de literatura en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y en la universidad de la habana, así como vicedecano de la Facultad de Humanidades y presidente de la Comisión de Extensión Universitaria. Ha sido embajador de Cuba en China, Pakistán, Sri Lanka, Myanmar, Maldivas y Naciones Unidas.

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