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Las nobles mariposas
Así la vida siempre nos ayuda
a descifrar las horas apremiantes,
que no todo es dolor ni soledades.
El que siente que todo lo aprisiona,
que nada puede ser a su manera,
debe saber que no es distinto a nadie,
que a veces se nos da lo que anhelamos
y otras veces nos viene lo que nunca
nadie osó imaginar, por tan terrible.
Pero sucede ahora que tú llegas
y traes en tus manos la promesa
de resarcir todo lo que perdimos
y yo me lleno de ilusiones nuevas
y salto como un niño y canto y bailo
y te abrazo y te digo que te quiero
y tu piensas que no, que estoy bromeando,
que ya no quiero a nadie porque muero
y no sabes que ahora, mientras muero,
más quiero a todos, más los amo, más.
Soy uno repartido entre los otros,
como antes lo fui, pero más alto,
desde la eternidad que ya conozco
y me recibe como quien ha vuelto.
Otorgo cuanto puedo, que no alcanza
para todo lo que se necesita,
pero deben saber que cuanto tengo
lo he dado y lo daré a mis sentimientos,
al pensamiento que forjé muy hondo
cuando apenas me alzaba entre los vivos.
Yo creo, sí, siempre he creído
en el bien, la justicia y el amor.
Cómo quieren llamar a lo que creo
es apenas semántica. Yo creo,
de crear y creer, que nada impide
alzar al hombre hasta la blanca estrella
que rompe la negrura de la noche.
Venga tu permanencia y tu consuelo.
Sea tu estar junto a mi piel, la vida.
Rompamos el capullo de los sueños:
Vuelen en paz las nobles mariposas.
Es veleidosa
Es veleidosa la huidiza suerte
que marca los caminos de la vida.
Se presenta con ropas bien planchadas,
el pelo recogido y la sonrisa,
pero ¡ay! quien intente retenerla,
hablarle, suplicarle, amedrentarla.
Es fría como el hielo de los polos,
indiferente al repartir destinos.
Mejor dejarla ir y hasta olvidarla
y apoyarse, no más, en bastón propio.
Termina el año
Termina el año y van con él los días
de acucioso vivir. También los sueños
que se quebraron, los que no llegaron
a ser lo que querrían haber sido,
las ausencias selladas y archivadas,
las voces escapadas al oscuro
dominio del silencio, las imágenes
diluidas, borradas, consumidas.
Del árbol de la vida otra flor cae.
Tomado
de De silencios y lunas, Colección Poesía.
Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2005.
Poeta. La Habana, 1937.
Obtuvo mención de poesía en los concursos David, 26 de
Julio y UNEAC. Tiene publicados los cuadernos Antiguas
comuniones (1971), Los nombres y los días (1977), El
amor y el tiempo (1985) y Camino del viento (1989). Se
desempeñó como profesor de literatura en el Instituto
Superior Pedagógico Enrique José Varona y en la
universidad de la habana, así como vicedecano de la
Facultad de Humanidades y presidente de la Comisión de
Extensión Universitaria. Ha sido embajador de Cuba en
China, Pakistán, Sri Lanka, Myanmar, Maldivas y Naciones
Unidas. |