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Por el hilo se llega
al ovillo
Una ciudadana
española, al llegar a la “tierra de la libertad”,
fue retenida, interrogada durante seis horas,
desmenuzado su bolso de mano y su maleta, hicieron
fotocopias de sus documentos, y permaneció dos días
encarcelada —para lo cual además fue desnudada,
cacheada y sometida a un registro vaginal y rectal.
El delito: los avispados agentes aduanales del
imperio se percataron de ella llevaba su rostro
velado por un hijab. Por supuesto, también se le
despojó del hijab. Además de portar el peligrosísimo
atuendo, los suspicaces agentes intuyeron que la
mujer estaba conectada con alguien sospechoso.
De hecho, su ex esposo resultó ser un iraquí,
residente en los EE.UU., a quien el gobernador de la
Florida Jeb Bush, condecoró no hace mucho. Quizá esa
fue la pista que siguieron los celosos campeones de
la lucha contra el terrorismo: la mujer del hijab,
estuvo casada con un hombre que recibió una medalla
de manos de Jeb, que es hermano de George... más
claro ni el agua, es evidente la conexión entre esa
mujer y el terrorista más grande del mundo.
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