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La Habana

22 al 28 de ABRIL
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Oleadas de hierro y fuego en Playa Girón (I)
Jorge Risquet Valdés La Habana
Foto:
Raúl Corrales


¡Adelante cubanos! A contestar con hierro y fuego…
(Comunicado de Guerra del Gobierno Revolucionario de Cuba,
Comunicado número uno al pueblo de Cuba, 17 de abril de 1961)

Transcurridos nueve lustros desde los sucesos de Playa Girón, tratar de escribir un artículo con la aspiración juramentada de hacerlo a conciencia y como representante agradecido de una generación impúber en aquel momento, lo interpreto como una forma más de rendir homenaje a los hijos del pueblo cubano y a sus dirigentes históricos, sobrevivientes y mártires de aquella epopeya. Si tal intento clasifica como un humilde acto de preservación de nuestra memoria histórica, estaría satisfecho. 

Antecedentes “halcónicos - antihistóricos”

Los documentos desclasificados empleados como fuente develan en parte la trazabilidad de los actos que emanaban de los cerebros hídricos yanquis: La CIA ya había actuado contra las fuerzas revolucionarias antes del triunfo de enero de 1959. En enero del 60 esta organizó la fuerza de tarea WH/4 para dirigir el proyecto contra el gobierno cubano. Empezó con 20 miembros y el personal creció 25 veces al año de creada. El Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro engendrado por Eisenhower se basó en su propia Directiva ultrasecreta NCS 5412 de marzo de 1954, destinada a las operaciones encubiertas supervisadas por el Consejo de Seguridad Nacional. Sucintamente, este programa planteaba tres líneas principales de desarrollo, como apuntaría Allen W. Dulles, director de la CIA: frente político, frente psicológico y entrenamiento de cubanos para actividades paramilitares.

Del mencionado programa nació el feto subversivo de Radio Swan (mayo del 60) y se creó el Frente Revolucionario Democrático para tratar de articular la oposición política entre los grupos contrarrevolucionarios existentes en Estados Unidos. Comenzó el entrenamiento militar con el objetivo de formar una tropa de 300 a 500 hombres, que fueron dislocados en Retalhuleu, Guatemala, conformándose la Base Trax como centro de otras instalaciones para similares propósitos. Corría el mes de agosto. Dulles comunicó en su momento que por esa fecha el soporte presupuestario ascendía a 13 millones de dólares, además de otros financiamientos por varias vías, (ya en enero de 1961 lo aprobado se elevaba a 28 millones para el primer semestre). Sin embargo, los Halcones del Grupo 5412 que se reunían con frecuencia semanal estaban impacientes. A pesar de estar entrenando a más de 500 hombres entre noviembre y diciembre del 60, ante la falta de éxito del bandidaje en el Escambray y el propio fortalecimiento de la Revolución,  reconocían que, desde el punto de vista militar, la variable unidireccional “tiempo” se movía en contra de los Estados Unidos. En tal sentido introdujeron cambios en los conceptos iniciales paramilitares del empleo preponderante de grupos de infiltración con métodos de guerrilla. Estos se redujeron a 60 u 80 hombres. El resto se reorientó hacia la creación de una potente fuerza anfibia y aérea de asalto al territorio cubano y la cifra se elevó a 750 hombres; se encubaba celosamente la variante de desembarco por Trinidad, ubicada al centro-sur de la isla.

El Presidente Eisenhower indicó a Dulles a finales de noviembre su deseo de que el proyecto fuera expedito. El mismo funcionario y su colaborador Richard Bissell, director para Planes de la CIA, se habían encargado de dar  a conocer la existencia del plan al Presidente recién electo John F. Kennedy, la fecha: 18 de noviembre de 1960. Concluía un año tremendo, como apuntó Juan Carlos Rodríguez, autor de la monografía Girón la batalla inevitable (la más colosal operación de la CIA contra Fidel Castro).

Enero de 1961 arrancó con las tensiones provocadas alrededor de la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba por parte del gobierno norteamericano. El día 3 de enero por la mañana se reunía el núcleo  del ejecutivo con Eisenhower al frente y tomó la decisión.  En el acta se refleja, entre otros temas, el intercambio acerca del incremento hasta 1500 hombres en  los entrenamientos, se indicó también que en la propaganda contra Cuba debía equipararse la figura del tirano Trujillo con la de Fidel Castro.

Esa noche a las 7:30 pm de Washington, Eisenhower telefoneó a su secretario de Estado, Christian Herter con instrucciones de que, si los cubanos atacaban la base naval de Guantánamo debían ser sacados con fuerza a patadas …una reacción prepotente del ex general, que   evidentemente subvaloró la inteligencia  y madurez política del Gobierno revolucionario. Típica actitud yanqui,  al igual que cuando desconocieron a los mambises en 1898.

El New York Times publicó el 10 de enero un trabajo editorial con el cintillo: Estados Unidos ayuda a entrenar una fuerza anti castrista en una base terrestre- aérea secreta guatemalteca”. El vocero del Departamento de Estado, Lincoln White se vio obligado ¡pobrecito!,  a mentir al día siguiente y negar que el gobierno conocía la existencia de  tal base. El  19 de enero el  equipo gubernamental  saliente le sirvió la mesa al entrante. Eisenhower le manifestó a Kennedy que la política de su gobierno era la de ayudar a las fuerzas guerrilleras opuestas a Castro y que a la larga los Estados Unidos no podían permitir que continuara existiendo el gobierno de Castro en Cuba. Kennedy aceptó, decidió ampliar la participación y el análisis de los planes por parte de los Departamentos de Defensa, de Estado y del Estado Mayor Conjunto. El 25 de enero Kennedy manifestó a los jefes militares que el tiempo trabajaba en contra de ellos, reconocía que Castro había sido capaz de desarrollar una gran y contundente personalidad por toda América Latina, lo que le concedía una gran ventaja.. Entre el 10 y el 15 de marzo tuvieron lugar varias discusiones  al más alto nivel en torno a la operación, al Plan Trinidad se le consideró como un desembarco anfibio  espectacular,  algo en pequeña escala tipo Segunda Guerra Mundial. La decisión de Kennedy fue dar luz verde a la Operación Zapata, aún sin la aprobación formal.  El primero de abril los pilotos y  aviones  se redislocaron hacia Puerto Cabezas, en Nicaragua. El 12 de abril Bissell le presentó a Kennedy y al resto de sus Halcones, la última variante del Plan de la Operación Pluto (Bumpy Road en los documentos consultados en inglés).

Kennedy debía dar  las órdenes de comienzo de la Operación  entre el viernes 14 de abril  y el domingo 16 de abril.  El destino de los 1242 efectivos de la Brigada de Asalto 2506  tendría los días contados; pero ningún cerebro yanqui pudo pronosticarlo porque el heroísmo y la moral del pueblo cubano eran inconmensurables.

Es conocida la historia de los miserables bombardeos del 15 de abril a tres aeródromos, Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños. Fidel Castro sacó la conclusión correcta: era el síntoma inequívoco de que estábamos ante la agresión. Los Halcones descaradamente lanzaban mentiras a la opinión pública mundial, expuestas por el representante yanqui ante la ONU. 

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