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¡Adelante cubanos! A contestar con hierro y fuego…
(Comunicado de Guerra del Gobierno Revolucionario de
Cuba,
Comunicado número uno al pueblo de Cuba, 17 de abril de
1961)
Transcurridos nueve lustros
desde los sucesos de Playa Girón, tratar de escribir un
artículo con la aspiración juramentada de hacerlo a
conciencia y como representante agradecido de una
generación impúber en aquel momento, lo interpreto como
una forma más de rendir homenaje a los hijos del pueblo
cubano y a sus dirigentes históricos, sobrevivientes y
mártires de aquella epopeya. Si tal intento clasifica
como un humilde acto de preservación de nuestra memoria
histórica, estaría satisfecho.
Antecedentes “halcónicos - antihistóricos”
Los
documentos desclasificados empleados como fuente develan
en parte la trazabilidad de los actos que emanaban de
los cerebros hídricos yanquis: La CIA ya había actuado
contra las fuerzas revolucionarias antes del triunfo de
enero de 1959. En enero del 60 esta organizó la fuerza
de tarea WH/4 para dirigir el proyecto contra el
gobierno cubano. Empezó con 20 miembros y el personal
creció 25 veces al año de creada. El Programa de acción
encubierta contra el régimen de Castro engendrado por
Eisenhower se basó en su propia Directiva ultrasecreta
NCS 5412 de marzo de 1954, destinada a las operaciones
encubiertas supervisadas por el Consejo de Seguridad
Nacional. Sucintamente, este programa planteaba tres
líneas principales de desarrollo, como apuntaría Allen
W. Dulles, director de la CIA: frente político, frente
psicológico y entrenamiento de cubanos para actividades
paramilitares.
Del
mencionado programa nació el feto
subversivo de Radio Swan (mayo del 60) y se creó el
Frente Revolucionario Democrático para tratar de
articular la oposición política entre los grupos
contrarrevolucionarios existentes en Estados Unidos.
Comenzó el entrenamiento militar con el objetivo de
formar una tropa de 300 a 500 hombres, que fueron
dislocados en Retalhuleu, Guatemala, conformándose la
Base Trax como centro de otras instalaciones para
similares propósitos. Corría el mes de agosto. Dulles
comunicó en su momento que por esa fecha el soporte
presupuestario ascendía a 13 millones de dólares, además
de otros financiamientos por varias vías, (ya en enero
de 1961 lo aprobado se elevaba a 28 millones para el
primer semestre). Sin embargo, los Halcones del Grupo
5412 que se reunían con frecuencia semanal estaban
impacientes. A pesar de estar entrenando a más de 500
hombres entre noviembre y diciembre del 60, ante la
falta de éxito del bandidaje en el Escambray y el propio
fortalecimiento de la Revolución, reconocían que, desde
el punto de vista militar, la variable unidireccional
“tiempo” se movía en contra de los Estados Unidos. En
tal sentido introdujeron cambios en los conceptos
iniciales paramilitares del empleo preponderante de
grupos de infiltración con métodos de guerrilla. Estos
se redujeron a 60 u 80 hombres. El resto se reorientó
hacia la creación de una potente fuerza anfibia y aérea
de asalto al territorio cubano y la cifra se elevó a 750
hombres; se encubaba celosamente la variante de
desembarco por Trinidad, ubicada al centro-sur de la
isla.
El
Presidente Eisenhower indicó a Dulles a finales de
noviembre su deseo de que el proyecto fuera expedito. El
mismo funcionario y su colaborador Richard Bissell,
director para Planes de la CIA, se habían encargado de
dar a conocer la existencia del plan al Presidente
recién electo John F. Kennedy, la fecha: 18 de noviembre
de 1960. Concluía “un año tremendo”, como
apuntó Juan Carlos Rodríguez, autor de la monografía
Girón la batalla inevitable (la más colosal operación de
la CIA contra Fidel Castro).
Enero
de 1961 arrancó con las tensiones provocadas alrededor
de la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba por
parte del gobierno norteamericano. El día 3 de enero por
la mañana se reunía el núcleo del ejecutivo con
Eisenhower al frente y tomó la decisión. En el acta se
refleja, entre otros temas, el intercambio acerca del
incremento hasta 1500 hombres en los entrenamientos, se
indicó también que en la propaganda contra Cuba debía
equipararse la figura del tirano Trujillo con la de
Fidel Castro.
Esa
noche a las 7:30 pm de Washington, Eisenhower telefoneó
a su secretario de Estado, Christian Herter con
instrucciones de que, si los cubanos atacaban la base
naval de Guantánamo debían ser sacados con fuerza
a patadas …una reacción prepotente del ex general,
que evidentemente subvaloró la inteligencia y madurez
política del Gobierno revolucionario. Típica actitud
yanqui, al igual que cuando desconocieron a los
mambises en 1898.
El
New York Times publicó el 10 de enero un trabajo
editorial con el cintillo: “Estados Unidos ayuda a
entrenar una fuerza anti castrista en una base
terrestre- aérea secreta guatemalteca”. El
vocero del Departamento de Estado, Lincoln White se vio
obligado ¡pobrecito!, a mentir al día siguiente y negar
que el gobierno conocía la existencia de tal base. El
19 de enero el equipo gubernamental saliente le “sirvió
la mesa” al entrante. Eisenhower le manifestó a
Kennedy que la política de su gobierno era la de ayudar
a las fuerzas guerrilleras opuestas a Castro y que a
la larga los Estados Unidos no podían permitir que
continuara existiendo el gobierno de Castro en Cuba.
Kennedy aceptó, decidió ampliar la participación y el
análisis de los planes por parte de los Departamentos de
Defensa, de Estado y del Estado Mayor Conjunto. El 25 de
enero Kennedy manifestó a los jefes militares que el
tiempo trabajaba en contra de ellos, reconocía que
Castro había sido capaz de desarrollar una gran y
contundente personalidad por toda América Latina, lo que
le concedía una gran ventaja.. Entre el 10 y el 15
de marzo tuvieron lugar varias discusiones al más alto
nivel en torno a la operación, al Plan Trinidad se le
consideró como un desembarco anfibio espectacular,
algo en pequeña escala tipo Segunda Guerra Mundial. La
decisión de Kennedy fue dar luz verde a la Operación
Zapata, aún sin la aprobación formal. El primero de
abril los pilotos y aviones se redislocaron hacia
Puerto Cabezas, en Nicaragua. El 12 de abril Bissell le
presentó a Kennedy y al resto de sus Halcones, la última
variante del Plan de la Operación Pluto (Bumpy
Road en los documentos consultados en inglés).
Kennedy debía dar las órdenes de comienzo de la
Operación entre el viernes 14 de abril y el domingo 16
de abril. El destino de los 1242 efectivos de la
Brigada de Asalto 2506 tendría los días contados; pero
ningún cerebro yanqui pudo pronosticarlo porque el
heroísmo y la moral del pueblo cubano eran
inconmensurables.
Es
conocida la historia de los miserables bombardeos del 15
de abril a tres aeródromos, Ciudad Libertad, Santiago de
Cuba y San Antonio de los Baños. Fidel Castro sacó la
conclusión correcta: era el síntoma inequívoco
de que estábamos ante la agresión. Los Halcones
descaradamente lanzaban mentiras a la opinión pública
mundial, expuestas por el representante yanqui ante la
ONU. |