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Tras comparar el libro Tumbas sin
sosiego, ganador del premio Anagrama de Ensayo, con
una guía telefónica mala, Vicente Verdú afirmó que el
caso Ignacio Echevarría fue “un escándalo para todos los
que habíamos participado en el principio de El País y en
el proyecto de hacer un periódico libre, independiente”.
Al
terminar la mesa redonda celebrada ayer martes 19 de
abril en el Museo de la Ciudad de Madrid con el título
"La Literatura a debate", se le formuló al ensayista
Vicente Verdú una pregunta en torno a dos episodios de
censura en El País: “El crítico literario,
profesor y director de la revista Quimera
Fernando Valls comentó en una mesa redonda sobre la
crítica literaria que en 1990 —cuando todavía el Sr
Verdú era un alto responsable en Cultura de El País—,
se "despidió", es decir, "se dejó de contar con su
colaboración", al crítico Santos Alonso por una crítica
—que no llegó a publicarse— sobre un libro de cuentos de
Juan García Hortelano. Más o menos por aquel tiempo fue
despedido también —cesado en su colaboración— el crítico
gastronómico Ignacio Medina por una crítica negativa
—esta sí publicada— al restaurante Teatriz de Madrid,
perteneciente al grupo Arango propietario de la cadena
VIPS y bien relacionado con el señor Jesús Polanco.
¿Cómo abordó usted esas cuestiones cuando ocurrieron?”
Verdú
respondió que el había dejado los cargos del organigrama
del periódico en 1987, pero añadió: “Supongo que todas
esas corruptelas son ciertas, unas más que otras,
algunas las exageran los medios de la competencia pero
no cabe duda de que los grupos multimedia entran en una
cadena de complicidades que hacen eso que llaman
sinergia”. Para ilustrarlo se refirió al caso de crítico
Echevarría. “El caso de Ignacio Echevarría fue
escandaloso y produjo un trastorno grande en el
periódico, lo trastornó de arriba abajo”, dijo. “Después
las cosas no dieron lugar a una huelga general porque no
están los tiempos para estas cosas, salvo en Francia”
pero en todo caso, añadió: “fue un escándalo para todos
los que habíamos participado en los principios del
periódico y en el proyecto de hacer un periódico libre,
independiente”.
Otro
miembro del público formuló a Verdú la siguiente
pregunta: “Recientemente ha formado usted parte del
jurado que ha concedido el premio de ensayo Anagrama a
un libro de Rafael Rojas. En Miami se ha prepublicado el
primer capítulo, en donde el autor se refiere a cosas
como, son citas textuales, ‘desinterés de Washington por
el exilio’ y a los ‘escasos recursos del exilio’. Es
públicamente conocido que ese desinterés de Washington
acaba de entregar para el año fiscal 2005 un total de
200 000 dólares, a través de la National Endowment for
Democracy, a la Asociación Encuentro de la Cultura
Cubana para financiar el diario digital Encuentro en
la Red y la propia revista Encuentro, que,
por cierto, dirige el autor del libro premiado. ¿No le
produce cierto rubor contribuir a que se premie un libro
que manipula de tal modo la verdad?” A lo que Verdú
respondió: “Yo no voté ese libro, no por las razones que
usted dice, sino porque me parece una guía telefónica
mala”. Comentó que su libro preferido era otro pero que
los jurados estaban compuestos de más gente.
Seguiremos informando...
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