|
1
ºEl
campo escritural cubano ha sufrido interesantes
distorsiones aún no cronicadas por la crítica literaria,
ni tampoco por la reseñística de tabloides y sitios
web.
¹Entre
tales desvíos sin previa señalización, el fenómeno de
Arnaldo Muñoz Viquillón se perfila como la quilla más
barrueca que barroca de los jóvenes nacionarradores
de nuevo siglo y milenio: esa autodenominada «Generación
Año Cero» que comienza a fraguarse con el crac
del cambio de fecha y su falso efecto Y2K (Year to
Kill).
2
ºEl
hilo con que se teje la microsmogonía de Arnaldo
Muñoz Viquillón es, por su fortaleza y
biodegradabilidad, un cordón de sutura quirúrgica: tan
resistente como una cuerda de ahorcado, tan efímero como
la traza nocturna de una babosa (Marginolia
habanensis sp), tan grandilocuente y bajosonante
como un bordón –id est: lo que está demasiado al
borde–.
¹Por
parte del autor, diríase que este
hito ya nunca quedará ahíto, a juzgar por la
promiscuidad editorial de sus sucesivas "novelas" –como
se empeñan en rotularlas en portada–, que suman cinco
por el momento, a saber: «La muerte segura de Guillermo
Guillén» (Premio Pinos Nuevos, Ed. Letras Cubanas,
2003), «El olor de la langosta y la torre de cerámica»
(Premio Félix Pita Rodríguez, Ed. Unicornio, 2003), «La
muerte segura de Paula María Barrientos» (Premio Eliseo
Diego, Eds. Ávila, 2004), «Los funerales de Mauro
Lechuza» (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara,
Ed. Capiro, 2005), y «Horizonte de las tres lunas»
(Premio Luis Rogelio Nogueras, Eds. Extramuros, en
proceso 2006).
²Por
parte del lector, tal hatillo de textos pudiera traer
consecuencias ciertamente menos visibles y más
imprevisibles, como la saña que generó la hazaña de esta
reseña o tal vez auto de fe.
3
ºEn
total, suman ya medio millar de páginas en libros de
pequeño formato, cada cual legitimado por jurados que
van desde la sedición deleuziana de un casi inédito
Jorge Alberto Aguiar Díaz (JAAD), hasta la lectura más
social-realista de un Premio Nacional de Literatura como
Lisandro Otero (PNL-2002).
¹Es
decir, la Buena Nueva de Arnaldo Muñoz Viquillón ha
devenido una Bola Nueva que, de hecho, es ya el más
silencioso escándalo de nuestros lares literarios, pues
su rating de 5 obras versus 0 comentarios es un síntoma
muy significativo sobre el state-of-the-art de
nuestra capacidad de leer (o alfabeticidad).
²Más
autistas que artistas, al parecer
nos cuesta demasiado trabajo atender algo no escrito por
nosotros mismos: en clínica, esto remitiría
automáticamente a la amnesia; en crítica, a la
anestética pura.
³En
fin, valga el presente llamado de atención para
suscribirnos ahora todos al bluff del heraldo
Harold Bloom: "mejor canon que nunca".
4
ºArnaldo
Muñoz Viquillón nació en Ciudad de La Habana en 1972,
por lo que cronológicamente debió ser un novísimo o algo
post el estilo, pero, como todos los de su
Generación Año Cero, él también llegó muy tarde a su
propia literatura o, mejor aún: lateratura.
¹Para
verificarlo, bastaría con repasar las currículas de los
más publicados entre los integrantes de dicho clan
–cuyas escrituras se supone pretendan no parecerse a un
clon–: el traductor
Michel Encinosa Fú (1974), el ingeniero en mecánica
Ahmel Echevarría Peré (1974), el DJ Raúl Flores Iriarte
(1977), el licenciado en bioquímica Jorge Enrique Lage
(1979) y el fotógrafo OLPL (1971) –quien es el amateur
amanuense que suscribe el presente evangelio o recogida
de firmas pro-canonización–.
²Además
de la referida reticencia a la hora de (a)sumarse al
corpus texti de la nación literaria, en todos ellos
podrá notarse una procaz vocación hacia la prosa por
encima de cualquier atisbo de verso; así como una casi
terrorista intención de reterritorializar el mapa
político de nuestra República de las Letras, incluso al
precio de desanquilosar su canonstitución
original, cuando no origenista.
³En
todos los casos, se trata de esa antigua treta de
traicionar la tradición al ritmo de 1-2-y-3: borrón y
cuento nuevo (tan sencillo como coser y contar, tan
difícil como narrar en el mar).
5
º¿Qué
pasa con la muerte y el semen –qué hay con el fatum
y las mujeres– que copan asfixiantemente toda la
atmósfera mágico-marginal donde Arnaldo Muñoz Viquillón
encierra sus "no-velas"?
¹¿Cuál
es su vicio y su bias hacia la letra M: misha,
momio, madalgis, música, marquito, maría, mar, marxo,
maremoto, machos, mauro, maura, mauricio,
multa, mulata, marioneta,
munstelier,
maldición,
marylin [sic], miedo, miller, 90 millas, mierda,
maité, matías, misterio, miramar, mariela, mentira,
marabú, mercado, montebarreto, manada, mamada,
masturbación, metamorfosis, mantilla, máscara,
mendicidad, madrid, ministerio, matilde, médicos,
militares, milagros, moscas, marginal, minorías, magia,
marcia, mateo, moll, mariposa, mutilación, mayita,
musulmana, macondo o macomala, madagascuba o
moknapatawphabana, menopausia o menostruación,
monstruociudad, mariscos o maríconos, matamoros o
matrimonio o maternidad, mueca o muñoz o mmm...?
²¿Por
qué una historia copia asfixiantemente a su predecesora
y, sin embargo, en todas se respira siempre un ozoono
tan fresco: fauna de filibusteros infieles excepto al
finisterræ de su propia ficción? ³Evangelio
de vaginas estrechas y/o erección de toda una falosofía:
¿quién le teme al sementerio narrowtológico de
Arnaldo Muñoz Woolfquillón? [DESPUÉS DE COMPILAR ESTAS
ÚLTIMAS LÍNEAS, CONSIDÉRESE SERIAMENTE LA POSIBILIDAD DE
NO EMPLEAR NUNCA MÁS EL LENGUAJE, EXCEPTO COMO ENJUAGUE
BUCAL]
6
ºSu
protagonista no es la trama sino, por supuesto, el argot
con que él la trama; aún cuando el autor se resiste todo
el tiempo a conceder esta confesión.
¹Hasta
ahora, cinco intentonas de reconstrucción argumental, no
han dado resultado positivo con ninguna de las cinco
"no-velas" de este novel as escritural: (o)culto cultor
de una límiteratura a prueba de balas que se
resiste al bodrius vivendi de nuestro
state-of-the-heart (léase, ya no cuenta nada: puede
pero no quiere; él no quiere saber contar). ²Arnaldo
Muñoz Viquillón apuesta así por una radicalidad a
ultranza, su ética es la del mesías que asume el precio
de su propia cruxificción: ser leído sin sentido
del humor por un quórum en jaque perpetuo bajo el
rigor mortis de su contextus vitae.
³Él
escribirá, entonces, no tanto para espiar como para
expiar nuestros pecados capitales, en tanto lectores
provincianos: su carta de triunfo será, pues, esta
apuesta geográficamente perdida a priori.
7
ºLexemas
que casi delinquen, volapuk sin esperanto ni tampoco
esperanza, ósmosis y diálisis lingüísticas para abrirnos
a un pasado que no fue sino pose y a un futuro sinónimo
del peorvenir: estos cinco libros rebosan de una
sopa de letras no tan lúgubre como libérrima; los cinco
son el desliz del zapador que se entretiene jugando al
wordzap en lugar de vigilar su frontera minada.
¹De
hecho, para un autor año-cero no queda ya frontera
minada, y Arnaldo Muñoz Viquillón no es la excepción que
desmiente esta regla: él escribe, de pie, sobre los
vidrios rotos de cualquier state-of-the-head que
intente legislar un límite a nuestra imaginación; y, al
respecto, su po(st)ética es la del fakir que baila un
waltz al ritmo de The Wall –Pink Floyd ©
1979–, lo mismo sobre el muro de Belfast entre la cruz y
la cruz, que sobre el muro de Palestina entre semita y
semita, que sobre el múroff de Berlín entre la
nueva Europa y la vieja Eurroja, que sobre la moralla
china entre la vieja Asia y la nueva An$ia, que sobre el
McMuro de Tijuana entre la North America y la América
Sur. ²Arnaldo Muñoz Viquillón parte de lo
doméstico y lo chancletero para bocetar una caricatura
global, desde los años noventa hasta los años cero que
nos han tocado sobremorir, en tanto noción literaria de
una nación literal. ³Y es justo esta
imperceptible apertura al infinito
de su escritura la que termina por hacerle un número
ocho –8– a
nuestra egochovinista manera de leer sin leer: id est,
a nuestra analfabeticidad de vidas para leerlas.
8
ºArnaldo
escribe «Harnaldo tiene una imaginación absurda y
desmejorada»; tal es su «modo de alzar la voz en forma
de papel» y también el más persistente/perspicaz oficio
suyo y de sus personajes: «vivir sin máscaras». ¹Muñoz
escribe hasta con sus muñones sobre la «rebelión de los
muertos» y otras «irrealidades que no permiten el
equilibrio», porque ya intuye que el «miedo madura la
imaginación», a la par que lo inmuniza contra esa
«subsistencia de títere» suya y de sus personajes: en
una epoquita epímone sólo nos queda «sacar de un golpe
toda la aberración que se lleva por dentro» y llegar a
ser, cuando menos, un «equivocado que conserva la
ética». ²Como «definir el odio sigue siendo
inútil», Viquillón escribe entonces estos «cantares de
gesta derivados del suburbio», y lo hace
tart-t-tamudeando sobre el cuerdo fleje de una
puntuación de rechinantes pespuntes y una viquisquillosa
adjetivación rococó o, si se prefiere, roco´clock: pues
su hezpañol es una jerga privada a cuya Irreal
Academia quedamos todos puntualmente invitados en su
obra, en tanto Lectores de Honor o acaso del Horror.
³El paciente Arnaldo Muñoz Viquillón, ingresado no
de urgencia sino de nacimiento en la sala-Q, va a
preguntarnos por escrito en una suerte de telegrama
telúrico: «¿Cuándo me voy de aquí?»
9
ºFuetazo
de escubamarga o fotutazo de salbutamor, como curas de
caballo para nuestro enfisema lectivo: a ras de un
Trópico de Cáncer inisecular, Arnaldo Muñoz Viquillón
tiñe aquel slogan de un "eterno verano" con la tinta
radiactiva de
una "primavera negra" donde –al igual que en el texto
homónimo de Henry Miller– ya no resulta rentable «espiar
por el ojo de la cerradura» ni «masturbarse en la
oscuridad» ni, mucho menos, las «confesiones públicas».
¹Se
trata de una nueva estación que irá contaminando de
deseo «rudo y honesto» al resto del año solar, en un
planet-Q que aún sea capaz de sentir, «por sus huesos y
contornos, los crudos colores primarios», y en donde se
anteponga el «miedo y respeto por sus orígenes animales»
a todas esas representaciones sexuales «coquetas,
disfrazadas, deformadas, idealizadas»: antes bien, en
este pentangelio escriturofágico se da prioridad al
discurso fáctico de los «palos funerarios de Madagascar,
con un animal encima de otro, y en la cúspide Adán y
Eva».
²Todo
esto resuelto, paródica y paradójicamente, con una
voluntad de estilo que remite a una sinsintaxis
del pecado y a un vocubalario de «pureza clásica,
donde la mierda es mierda y los ángeles, ángeles»: un
estilete estólido antes que estéril, con el que el autor
comenta y comete su cruenta cirugía civilteraria.
³Y,
toda vez rebasado este punto de no retorno lingual, ya
sólo nos queda proponer oficialmente la canonización por
cañona de Arnaldo Muñoz Viquillón, a los efectos de la
Encicloferia Literárida Nacional (ELN-2006); para lo
cual bien podríamos iniciar ahora mismo la consecuente
recogida de milagros y firmas que estipula el proceso o,
mejor aún: Der Prozess. [USAR LETRA DE MOLDE: ES
NUESTRA ÚLTIMA OPORTUNIDAD GENERACIONAL DE APRENDER A
LEER]
10
MILAGRO FIRMA
1 ___________________ __________________
2 ___________________
__________________
3 ___________________
__________________
4 ___________________ __________________
5 ___________________
__________________
6 ___________________
__________________
7 ___________________
__________________
8 ___________________
__________________
9 ___________________
__________________
10___________________ __________________
* Orlando Luis Pardo Lazo. La Habana,
1971.
Escritor y fotógrafo. Premio Calendario de Cuento 2006.
Su relato Cuban American Beauty obtuvo el XII
Premio de Cuento La Gaceta de Cuba (2005). |