Año IV
La Habana
2006

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Proclamación de la Revolución Socialista (1ra parte)
Ataque Aéreo. Preludio de la Invasión Mercenaria
William Gálvez
La Habana


Los planes de invasión a Cuba eran un secreto a voces, lo mismo que Allen Dulles y Richard Bissell, primer y segundo director de la CIA, respectivamente, entrenaban en el territorio guatemalteco una fuerza mercenaria con el fin de atacar el archipiélago caribeño. Pero la dirección revolucionaria no perdía tiempo y preparaba intensamente las unidades de las FAR y los batallones de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) --desde su constitución en octubre del pasado año— integradas por obreros y campesinos. Preparación que tenía su bautismo de fuego en la Limpia del Escambray, operación destinada a liquidar las bandas de bandidos armadas por vía aérea desde Estados Unidos. Estos asalariados del imperio procedían de las organizaciones contrarrevolucionarias que comenzaron a aparecer en considerable cantidad, desde fines de 1960 y los primeros del 1961. Todas financiadas por el gobierno de ese país.

Al ser electo John F. Kennedy en noviembre de 1960 a la presidencia de Estados Unidos, heredaría de Dwigth D. Eisenhower --quien debía pasarle el cargo--, los planes contra Cuba aprobados por él, que además de la preparación mercenaria para la invasión, suspendió la compra total de la cuota azucarera de la zafra, enero-abril de 1961, y la ruptura de las relaciones diplomáticas, que se efectuaron el 3 de enero de igual año. Considerando que al efectuarse el cambio de poderes en la administración estadounidense, era propicio para llevar a cabo una agresión armada, el gobierno revolucionario decretó la movilización general de todas las FAR y la MNR. Ciento de miles de soldados y milicianos fueron a ocupar sus puestos de combate, luego de efectuado el primer desfile militar en la hoy Plaza de la Revolución.

La bandas contrarrevolucionarias en su impotencia de frenar la tenaz persecución de que eran objeto, cometieron innumerables y cobardes asesinatos de campesinos, simplemente por considerarlos simpatizantes de la Revolución. Uno de los más atroces fue el cometido con el maestro voluntario de 18 años, Conrado Benítez, en las montañas del Escambray. El crimen se cometió el día del comienzo de la Campaña Nacional de Alfabetización: 5 de enero de 1961. Por su parte los mercenarios de la ciudad al servicio de los mismos amos, en espera de la anunciada invasión efectuaron varios sabotajes, destruyendo por medio de las llamas grandes comercios en la ciudad de La Habana.

En la víspera de la toma de posesión de la presidencia de Kennedy, el 20 de enero de 1961 Eisenhower, que se caracterizó por su extremada simpatía con los tiranos latinoamericanos, dijo a su sucesor: "…En este momento estamos ayudando a entrenar las fuerzas antícastristas en Guatemala. Era su recomendación que este esfuerzo fuera continuado y acelerado." (1)

"UNA DECLARACIÓN DE GUERRA NO DECLARADA"

De todas las últimas señales de que la agresión mercenaria se produciría de un momento a otro, la más evidente de ellas fue la publicación por el Departamento de Estado yanqui, el 5 de abril, de un documento de varias páginas que tituló Libro Blanco. Raúl Roa, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, consideró que semejante mamotreto conllevaba, "…una declaración de guerra no declarada." Igual documento hicieron circular entre los países de América Latina días antes de llevar a cabo la invasión mercenaria en Guatemala. Seguidamente Roa agregó: "…Estados Unidos busca tener a Cuba condenada por la OEA y después quedar con las manos libres para barrer la Revolución cubana…, esta maniobra está llamada al fracaso. El único medio que le queda a Estados Unidos, es usar las fuerzas mercenarias que ha armado, instruido y financiado para invadir a Cuba, y entonces mandarnos los marines para proteger esta cabeza de puente de liberación. La actual etapa en el plan de agresión de Estado Unidos contra Cuba es la fase de guerra no declarada a la de guerra declarad". (2)

El Puesto de Mando principal de las FAR estaba situado en una residencia del lujoso reparto Nuevo Vedado, al que sus ricachones inquilinos habían abandonado a partir de la aplicación de las leyes revolucionaria. El lugar se conocía como Punto Uno, y fue habilitado con toda la técnica necesaria para su máximo funcionamiento en tiempos de paz y de guerra. Desde hacía un buen tiempo era el habitad del Comandante en Jefe y el Estado Mayor de las FAR, que seguían de muy cerca el desarrollo de las actividades enemigas de adentro y de fuera. Allí se elaboraron todos los planes para contrarrestarlo y aniquilarlos.

PRELUDIO DE LA AGRESIÓN

FIDEL: "…El día 15 por la madrugada, en vista de ciertas noticias que se recibieron de la provincia de Oriente, ese día no nos acostamos porque ya todos los indicios hacían evidente que de un momento a otro se iba a producir el ataque, y nosotros estábamos en guardia. Al Estado Mayor de las Fuerzas (Armadas) Revolucionarias llegó información procedente de Oriente de que un numeroso grupo de barcos estaba situado en las proximidades de Baracoa, muy cerca de Duaba.

Entonces, aquella noche, pues, inmediatamente --aparte de que ya se habían tomado medidas-- había un batallón en Baracoa, otro batallón situado entre Baracoa y Moa, había unidades situadas por distintos puntos, se habían reforzado con baterías de morteros, baterías de antitanques-, a esa hora, por la madrugada, cuando llegó la noticia, se puso en estado de alerta a las fuerzas, se aproximaron las baterías a la costa. / (…)

Se envió un avión de propulsión a chorro esa noche, a dar vueltas en la zona, a ver si podía observar algo, y por cierto, al regresar como a las tres de la madrugada, el piloto Acosta (capitán Orestes Acosta) --un gran compañero--, …al regresar y aproximarse a la pista, no pudo aterrizar. Parece que tenía algún defecto el tren de aterrizaje --no se ha podido precisar--. Se retira y se le incendia el avión. Existía la esperanza de que se hubiera lanzado en paracaídas a dos o tres millas de la costa. Se tomaron todas las medidas para salir en helicópteros y aviones a buscarlo, al amanecer del sábado. Se dieron todas las instrucciones.

Eso fue en la madrugada del día 15, sábado. Nosotros estábamos allí, en el Estado Mayor, esperando noticias, cuando a las seis de la mañana pasa volando un B-26 bastante cerca, e inmediatamente, a los pocos minutos, ya sentimos el estampido de las bombas y el fuego de las antiaéreas. Nos asomamos y vimos que, efectivamente, se trataba de un ataque ya con bombas, de carácter militar, sobre Ciudad Libertad, en la parte donde están la Escuela de Artillería y las pistas de aviación. Se estaba atacando. Otro B-26 se aproximó inmediatamente.

Entonces, ante un ataque tan descarado como ese y tan abierto, que antes no se había producido, nosotros sacamos la conclusión de que, efectivamente, era un síntoma inequívoco de que estábamos ante la agresión. Nosotros dijimos: Esta es la agresión.

Tratamos de comunicarnos inmediatamente con el campo de San Antonio para que despegaran los aviones. También con Santiago de Cuba. Simultáneamente estaban atacando también a San Antonio y a Santiago de Cuba. A aquellos aviones, la artillería antiaérea les abrió fuego inmediatamente en la FAR. Nosotros pudimos presenciar cómo un avión dio una vuelta nada más, el segundo dio un pase, volvió a pasar, y al volver a pasar una antiaérea lo alcanzó directamente, y el avión se retiró envuelto en humo. Se veían llamas también. Es decir, que ese avión puede haber sido de los que llegó, o puede haber sido de los que cayeran en el camino.

Otra cosa similar había ocurrido en San Antonio de los Baños. Se encontraron con fuerte fuego antiaéreo, y los aviones también fueron agujereados. En Santiago de Cuba se encontraron también con fuego antiaéreo. / Tenemos pocos aviones y teníamos menos pilotos que aviones. Es decir, los aviones que quedaban de la época de Batista o sea B-26, jets y los Sea-Fury. Pero esos pocos aviones, nosotros estábamos cuidándolos bien. Estábamos preocupados de que no los destruyeran, porque habíamos calculado que lo primero que harían, en caso de ataque, sería destruir la poca aviación que teníamos. Lo primero que harían sería eso.

¿Qué hicimos? Pues se dieron órdenes a la fuerza aérea, al campamento, de dispersar todos los aviones. Esa orden estaba dada desde hacía meses. No podía haber dos aviones juntos. Todos los aviones, absolutamente dispersos en un área grande. Aviones que estaban de baja, situados más o menos juntos. Es decir, se estableció un sistema de despiste allí, en el campo de aviación, y aviones que estaban de baja se ponían dos o tres juntos, y los otros separados... Todos los aviones estaban de tal manera dispuesta que nadie podía saber qué aviones estaban buenos, qué aviones estaban de baja y cuáles eran los aviones sanos. Además, completamente dispersos y protegidos por veinticuatro piezas de ametralladoras múltiples. Era la protección que tenían. En ese momento se mandó más protección allí. Así es que, si creen que eso es poco, no vayan a hacerse ilusiones.

Resultado del ataque en la FAR (Aeropuerto de la Fuerza Aérea Rebelde): allí no había aviones. En la FAR no había aviones. Solo unos aviones que estaban de baja. Dos de ellos (enemigos) salieron agujereados y uno echando humo.

Fueron a atacar San Antonio, y en San Antonio les pasó exactamente lo mismo. En San Antonio lograron destruir un avión de transporte y un avión de combate, pero fue una cosa mínima: un avión de combate. En Santiago de Cuba destruyeron otro avión de combate. Un avión de la Cubana (de Aviación), distintos aviones de tipo civil. Porque en Santiago de Cuba, por ser más chiquito el campo, estaban más próximos los aviones, y ellos hicieron más daño allí. Habían destruido, en total, dos aviones de combate.

…La artillería antiaérea está compuesta por muchachos todos menores de veinte años. Son muy jóvenes, muy entusiastas, con muy buena vista y muy buena salud, y han recibido un gran entrenamiento. Esos muchachos respondieron inmediatamente al fuego. Aviones envueltos en humo, los otros averiados: los hacen retirar, y solo han destruido un avión. / Los pilotos, a su vez, reaccionan muy bien. Muchachos que estaban durmiendo y se fueron como estaban, montaron en el avión sin paracaídas, sin salvavidas, sin nada. Reaccionaron y los persiguieron. Y como iba rumbo a Miami, pues no pudieron seguir la persecución, porque se metieron en los Estados Unidos. Pero había sido una reacción formidable de todos.

En Santiago de Cuba, los artilleros antiaéreos también habían atacado duramente a los aviones y los habían obligado a retirarse..."

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