Año V
La Habana

6 al 12 de MAYO
de 2006

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Presagios de Buena Fe
Guille Vilar La Habana
Fotos:
Enrique Hernández Gómez


Como el disco Presagios, de Buena Fe, clasifica como pop, quiero remontarme un poco a los 60, la llamada Década Prodigiosa, cuando el término rock todavía no estaba lo suficientemente asentado y se usaba más bien el término pop. Incluso en el 68 hay un famoso festival en Monterrey, México, llamado Monterrey Pop Festival, con paradigmas del rock como Jimi Hendrix, Janis Joplin y The Who. Pero era una época maravillosa porque dentro de ese pop estaba todo el mundo: lo mismo Simon y Garfunkle, que los Foor Tops, los Rolling Stones o los Beatles, Sergio Méndez o Glen Campbell.

Sin embargo, la gran industria del disco se fue corrigiendo a sí misma con las transformaciones que fueran necesarias con tal de ganar más dinero, realidades de las cuales escaparon y “escapan” los más talentosos y audaces.

Así, la llamada música comercial se fue consolidando cada vez más en el sentido de hacerse, justamente, un producto comercial con “muy poco de arte” y sí mucho de “rebuscados mecanismos” para complacer a determinado público: temas simples que se recuerdan e identifican fácilmente; el mensaje de los textos matizado por la mediocridad; ausencia de originalidad, faltos de creatividad absolutamente.

Dentro de ese pop, que es ya universal, sobre todo entre muchos intérpretes latinos e incluso cubanos, se cuenta con sus honrosas excepciones. Y por supuesto que Buena Fe es una de esas excepciones en este mundo donde para muchos el pop sigue siendo sinónimo de “desconectar”, de evadirnos de nuestras realidades con momentos relajantes como “La lambada” o “Aserejé”, aunque ya nadie se acuerde de esta música porque tiene sustitutos seguros.

No obstante, aunque no niegue que Buena Fe clasifique en pop, creo que ese pop debe tener un apellido, quizá “pop inteligente”, pero no está en mi ánimo ofender a nadie porque creo sinceramente que todo y todos tenemos un espacio para mostrar nuestras obras a un público que no necesariamente es siempre el mismo.

Antes de pasar al hecho musical propiamente dicho, me paree que ya la sobriedad del diseño del disco, su elegancia, nos envía señales que revelan la calidad del contenido de la obra discográfica, y luego vemos que las pinturas son nada más y nada menos que de Rancaño, cotizado joven pintor que parece venido de lo medieval tanto por sus momentos de agresividad como por lo sutil de su paleta. Aquí, tanto la vocación de Buena Fe por acudir a Rancaño como la de este por compartir semejante experiencia, manifiesta una voluntad no habitual en la ligereza pop.
 


En el libro El rock en Cuba, de Humberto Manduley, libro imprescindible, aparecen pasajes en donde se recogen las movidas de trovadores para acercarse a una sonoridad rock y alcanzar una comunicación mayor con el público. Pero también en dicho libro aparece recogida la tendencia de grupos de rock cubanos a acercarse a textos de los trovadores como una vía para garantizar la calidad de sus canciones.

Pero el hecho de cantar canciones de la trova no quiere decir que se sea trovador necesariamente. Sin embargo, siempre tras la guitarra habrá una voz que suele cantar las cosas que se transforman con el tiempo y por tal motivo es que Buena Fe tiene muchos puntos de contacto que lo vinculan con la estética y la ética de la Nueva Trova.

Si nos referimos en particular a este nuevo disco, Presagios, si lo comparamos con sus anteriores trabajos discográficos, comprendemos que representa un escalón superior en cuanto a la diversidad y la originalidad de dicha propuesta.

En este difícil empeño de ser lo mismo, pero no igual, el sello del sonido Buena Fe ha madurado al ser más rigurosos en la selección d los temas con una multiplicidad de timbres que enriquecen toda apertura hacia nuevos horizontes. Se mantienen con esos giros melódicos que ya los identifican en un entorno sonoro de momentos intensos, pero siempre con una atmósfera acogedora hasta para el público más exigente.

Para mí, desde los fundadores de la Nueva Trova hasta los más nuevos, los más recientes, todos están vinculados por una misma intención de abordar la realidad, aunque cada cual lo haga a su manera: es polemizar lo cotidiano desde una perspectiva poética que para nada tiene que ver con lo simplista y la banalidad. Quien escucha el disco irremediablemente tiene que pensar.

Cuando leamos su folleto mientras escuchemos las canciones, esos textos no nos conducen a otro camino referencial que no sea el de la Nueva Trova, y si se le valora como pop, definitivamente hay que aceptar que es un pop muy sui géneris.

Entre las contradicciones y utopías que nos ha tocado vivir a unas cuantas generaciones de cubanos, lo mismo se hace compleja la posibilidad de abrir la muralla que se sugiere aprender de los fracasos desde citas de Juan Gelman o confesar la fidelidad, no solo por el sida, en plazas repletas de homosapiens.

A propósito de lo erótico, la pieza “Nalgas” de alguna forma rememora aquella canción de Silvio que también toca el tema. Aquí, con la mayor elegancia poética, se hace referencia a ese atributo femenino tan caro a la estética del cubano, que es como la otra cara de la moneda de miserables reguetones que son tan mordaces, tan pornográficos, que se pierden la oportunidad de lo hermoso del tema exótico.

Para quienes indaguen por las canciones del tema de amor que pueden tener muy buena acogida entre el público, están “Sigo cayendo” y “Somos corazón”, sólidos temas tanto desde el punto de vista musical como desde la calidad de los textos, lo que también ocurre con “Gracias por el fuego”, canciones que solo ellas tres bastarían para cuestionarnos el término “pop” a la hora de clasificar la obra de Buena Fe.

En algún momento del disco se afirma que su música no es asimilada por las masas. Realmente no comparto ese criterio, porque hace muchos años alguien dijo que había un flaco con una guitarra que cantaba canciones extrañas, canciones que fueron extrañas hace mucho tiempo, pero vale la pena ser “extraños” si el resultado es la calidad de un trabajo como el de Buena Fe y todos los que han intervenido en este proyecto.

Palabras de presentación al disco Presagios, de Buena Fe.

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