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“Por mí, que los devuelvan a su país”
Luis Felipe López
El Universal


Cuando unas 5 mil personas salieron el lunes a las calles de Miami a pedir la legalización de los trabajadores indocumentados, los manifestantes portaban banderas de Estados Unidos y de sus países de origen, entre las que se destacaban por su número las de Guatemala, México, Haití, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Ni una sola bandera de Cuba en la ciudad que sirve de residencia a unos 800 mil cubanos que han llegado a Estados Unidos en las últimas cinco décadas.

Como la comunidad hispana más importante en el sur de la Florida en términos de influencia política y poder económico, los cubano-estadounidenses decidieron ignorar la convocatoria para participar en las manifestaciones a nivel nacional.

En su programa semanal en una radio local, el comentarista cubano Enrique Pollack estuvo haciendo frecuentes llamados a la comunidad para abstenerse de participar en las actividades del 1 de mayo, argumentando que el movimiento en pro de los derechos de los inmigrantes había sido "secuestrado" por grupos de izquierda interesados en desestabilizar al país.

El ambiente de rechazo a las actividades de "Un Día sin Inmigrantes", era claramente palpable en el Café Versalles, uno de los tradicionales centros de reunión de los exiliados cubanos en la Pequeña Habana.

"Esto no es más que una patraña de los comunistas que siempre están buscando cómo alborotar el avispero. La prueba está en que eligieron el 1 de mayo para hacer sus manifestaciones, cuando todo el mundo sabe que esa es una fecha que solo celebran los comunistas", dijo a El Universal Jorge Rovelo, un exiliado cubano de 52 años.

Otros recordaron con amargura el caso de Elián González, el "balserito" que en 2000 fue devuelto por el gobierno de Estados Unidos a vivir con su padre en Cuba, pese a la encarnizada oposición de los cubano-estadounidenses de Miami.

"Cuando el gobierno de Clinton nos arrebató a Eliancito no recuerdo haber visto a un solo mexicano en Los Ángeles que saliera a las calles para apoyarnos. A los cubanos nunca nos han apoyado, así que por mí que los devuelvan a todos a su país, me tiene sin cuidado", afirma María del Pilar Moreyra.

Pero además de los argumentos ideológicos y de la tradición conservadora que caracteriza a la comunidad cubana del sur de la Florida, también está el hecho de que los cubanos disfrutan de un estatus especial en materia de inmigración. Cualquier cubano que llegue a Estados Unidos recibe de inmediato un permiso de trabajo y, después de un año y un día de su entrada al país, puede solicitar su residencia permanente.

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