Año V
La Habana
2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

GALERÍA

LA OPINIÓN
MEMORIAS
LA CRÓNICA
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA

LIBROS DIGITALES

LA CARICATURA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

Paso a paso
Stefania Mosca


Adónde irán a llegar mis pies, mis pobres pies desconchados, llagosos, malolientes. Mis pobres pies y sus uñas levantadas. Esta tarea imposible por suspender el deterioro de mi cuerpo, por detenerlo un instante; a veces logro, tras una larga labor, que queden

limpios, limadas las uñas, disimuladas las imperfecciones, encubierta su presencia, su aliento horrendo, pero allí, pésele a quien le pese, están los hongos de mis pies.

Ya no me pregunto cómo vencerlos, apenas logro combatirlos, defender los territorios sanos de mis pobres pies invadidos por esta plaga perpetua e inextinguible. Lo intenté, lo juro. Seguí paso a paso, las instrucciones del médico, compré antimicóticos, sequé y enjuagué muy bien mis pies a diario, también compré una piedra pómez y trato de usar medias. Hice todo lo posible, pero cada vez que dejaba de untarme la crema, a los dos o tres días, volvían, regresaban allí, con más reciedumbre, los hongos de mis pies, su huella, las espantosas consecuencias de padecerlos.

Soy una mujer joven y según mis allegados muy atractiva. Todo mi cuerpo es inmaculado, mi piel tersa con su cremita de costumbre, mis codos limpios y cepillados, mis manos correctas. Todo el cuerpo, mis axilas bien afeitadas, suaves y con su desodorante extra. No hay lagañas en mis ojos y, a pesar de ser alérgica, mi nariz jamás ha mostrado sus verdades en público, nunca un moco de mi nariz, fuera de aquellos que en la oscuridad pego bajo mi mesita de noche. Pero de eso nadie se entera.

Yo moriré con los zapatos puestos, por más que me lo suplique, al final, ya atosigada de tanto  tanto arrebato, le diré que muy bien, hagamos el amor y lo que tú quieras, pero yo con mis zapatos: mostrar lo otro, esa posesión satánica de mis pobres pies, sería perderlo para siempre. Entiéndeme amor, lo hago por nosotros, por la palabra felicidad.

SUBIR


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600