|
La Sala
Lumière de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la
sala de video del Centro Hispanoamericano de Cultura y
la del Centro Cultural Cinematográfico del Instituto
Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), son
tres importantes espacios en los que se proyectarán las
distintas muestras que participan en el VIII Salón y
Coloquio Internacional de Arte Digital, que comenzará el
lunes 19 en La Habana.
Esas
muestras, que forman parte del evento que anualmente
auspicia el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau,
ofrecerán la excelente y única posibilidad de disfrutar
del más reciente quehacer de artistas de Argentina,
Alemania, Brasil, Dinamarca, España, EE.UU., Italia,
México, El Salvador, Noruega, Uruguay, Venezuela,
Canadá, Grecia, Hungría, Emiratos Árabes, India y
Turquía, entre otras naciones.
De
Costa Rica ha llegado una sólida muestra de video
centroamericano, organizada por Ernesto Calvo Álvarez,
director del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC),
con quien conversamos vía Internet.
¿Qué
es MADC?
El
MADC surgió en 1994, con el principal objetivo (que se
expresa en su ley de constitución) de dar a conocer,
visionar y dar una legitimación cada vez mayor a las
principales manifestaciones del arte y el diseño
contemporáneo en la región centroamericana, a través de
eventos, exposiciones y actividades diversas, y a la vez
ir estableciendo constantes y crecientes vínculos con
manifestaciones pertenecientes al ámbito internacional
del arte y el diseño contemporáneos. El otro gran
mandato y objetivo del museo es colectar, conservar y
exponer obras de artistas contemporáneos
centroamericanos e internacionales, a través de su
Colección Permanente.
¿Cómo
llega MADC al VIII Salón de Arte Digital de La Habana?
El
Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica tiene
contactos con el Centro Pablo de la Torriente Brau desde
2003, a partir de relaciones de trabajo con el artista
digital cubano Ángel Alonso y posteriormente contactamos
con el director de la institución, Víctor Casaus, y con
el webmaster Abel Casaus.
A la
quinta edición del Salón de Arte Digital de La Habana,
el MADC fue invitado a presentar una curaduría de
videoarte centroamericano que denominé Hybris.
Estética, cuerpo, política y cultura en el videoarte de
Centroamérica. Ese videoarte incluía el trabajo de
jóvenes artistas de la región que se acercaban desde las
diferentes vertientes de la videocreación. Para suerte
nuestra, este año volvimos a ser invitados y presentamos
una selección llamada ¿Videocreación en
Centroamérica?: ¡pero se mueve!
¿Cuál es su objetivo de la presente
muestra?
La
curaduría que propongo para el VIII Salón hace un
recorrido muy concentrado, sucinto, pero creo que
importante, por algunas de las videocreaciones y los
artistas que desde finales de los años 90 hasta la
actualidad han tenido cierta significación en el devenir
de esta manifestación dentro de las nuevas tecnologías
en Centroamérica.
Igualmente, intento establecer algunas de las muy
diversas formas en que se expresa —e hibrida— el
videoarte, como lenguaje con otros géneros audiovisuales
como el documental, la ficción, la televisión, la
animación, etcétera, u otras manifestaciones artísticas
(teatro, danza, artes plásticas). Finalmente, intento
también visionar algunas de las problemáticas sociales,
culturales, políticas e individuales que recorren los
distintos países de la región, a través de la voz, de la
percepción tanto visual, estética, como ideológica y
política, de estos videoartistas incluidos en la
muestra.
Tomando como principio que el arte digital es una
manifestación relativamente nueva, ¿cómo se da el
desarrollo de esta en su país?
Tanto
el arte digital como la videocreación, o más
recientemente el arte interactivo y la Internet, tienen
un desarrollo aún incipiente en Centroamérica. Sin
embargo, con la aparición de algunas muestras,
concursos, talleres, tanto nacionales como regionales,
en espacios institucionales como el MADC y/o
alternativos como Fundación CLIC en El Salvador,
Mujeres en las Artes en Honduras o el grupo EVIL
en Nicaragua, han aumentado significativamente los
nuevos lenguajes en un período relativamente breve de
tiempo.
La
cantidad y, sobre todo, la calidad de las obras y
artistas han conllevado a obtener premios importantes en
eventos de la región como las bienales nacionales o de
Centroamérica.
Igualmente, con un evento dedicado exclusivamente a la
videocreación y al arte digital, como Inquieta
imagen, que ya ha tenido cuatro ediciones en el MADC
—y que se ha venido ampliando y consolidando hasta tener
la pretensión de convertirse en una bienal no solo
centroamericana, sino de toda América Latina— los
incentivos y retos de los artistas que trabajan en torno
a estos lenguajes en el área son cada vez mayores.
Esos
intercambios se han expresado, además, en la invitación
y presencia de artistas y curadurías sobre todo de
videocreación centroamericana, que se han proyectado en
distintos países de América Latina, en Estados Unidos de
América, Europa, o sitios tan lejanos como Australia o
Sudáfrica.
En
cuanto a los déficit y/o necesidades, creo que son
básicamente lograr mayores y mejores acceso a la
tecnología del grupo cada vez mayor de artistas que
trabaja en estos lenguajes, así como una labor formativa
en talleres, cursos académicos (universitario,
tecnológicos), tanto en universidades públicas como
privadas de la región que están comenzando a interesarse
por incluir el tema en sus estudios e intereses, pero
esto todavía es muy incipiente y precario.
¿Qué
opinión le merecen los salones y coloquios de arte
digital que desde hace ya ocho años auspicia el Centro
Pablo?
Conozco y tengo en mi alta estima la labor pionera que
viene desarrollando el Centro Pablo con estos
salones y coloquios de arte digital desde hace algunos
años, los cuales se han convertido en un imprescindible
espacio no solo en Cuba, sino en un importante referente
de América Latina, en tanto ofrece una posibilidad de
exponer trabajos y establecer intercambios tanto
nacionales como regionales e internacionales, entre los
artistas, organizadores y teóricos que trabajan en torno
a estas distintas manifestaciones de las nuevas
tecnologías. |