Año V
La Habana

17 al 23 de JUNIO
 de 2006

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Selección de Poesía
Serafina Núñez


A UN RUISEÑOR AMANECIENDO

Dulce señor del reino que enamora

inventando la estatua del desvelo

por el agua sin fin donde ya es vuelo

la partida granada de su aurora.

 

¿Para la alcoba de qué dios implora

el herido diamante de ese cielo

goteando en tu garganta?...¿Qué alto

tu canto muda en brasa, y fluye y dora,

 

alba perfecta en música inaudita,

y sostiene las ideas del rocío

y detiene la muerte a su albedrío?

 

Un ángel en tu voz alza su coro

y en las serenas márgenes habita,

en pura nieve derramado oro.


CANCIÓN DEL TENAZ ALBOROZO

Sí, bien lo sé,

el tiempo de mi llanto es tan antiguo:

pero los ojos resisten como gemas el fuego

consumiendo la vasta llanura de la tristeza.

Islas de la esperanza se niegan al ardiente conjuro

sin embargo, a veces

ellas parecen aletear en mi sangre.

Sube desde las venas el alborozo de sus seguras selvas,

me inunda el verde de la palabra por nacer,

el tacto de las terrestres cosas

rinde entonces sus frutos de cielo sosegado,

y la orilla del olvido se me entrega

como un rostro distante que retornara dulcemente

a la sorda música de mis miradas.

Torbellino, vorágine,

tumulto de otoños y promesas

devorando los límites del alma.

Puedo en ese instante murmurar: Dios me entiende.

El amor abre sus cien puertas cada mañana

a los huracanes y a los testigos videntes;

el hombre es una ventana

que cada alba encuentra en el alféizar

su sonrisa y su gemido.

Entonces, humildemente ruego;

islas de la esperanza, sed sordas al sollozo

yo soy ahora la de enfrente,

la que pasea por aquella esquina

de pañuelos alegres.

Desde lejos me miran las viejas tinieblas,

mis labios, mis manos, presagios, palabras,

mis temores, las voraces mentiras...

Me miran desde lejos,

se insinúan, me llaman, y yo vuelvo la espalda.

(La de enfrente se pliega en su cifra remota.)

Islas de la esperanza... Las veletas sostienen

las ciudades del mundo,

y claros hombres encienden sus hogueras

en las fronteras de la noche

recuperando el territorio virginal de la canción.

El aire es un tatuaje de luces en mi frente

y el acordado rumor del arroyo y la yerba fina

humedece recónditas gargantas.

Elabora secreta lámpara tu llama para siempre,

apegada a mi pecho siento crecer la vida.


CONTEMPLACIÓN

Desde el balcón donde anochezco miro,

devorado por oros y por llamas

de suaves rojos, al poniente esclavo

del exacto vivir, que le sentencia

en preludio de vuelos fatigados,

al eterno escapar en lumbre y lumbre,

abriendo la mansión de la lechuza

de socrático elixir poseída,

cortejado de pinos y responsos.

Hacia donde la noche alza su trono

de profecía y rosas extasiadas

en perenne rocío, sombra en la sombra

de sus soledades.

Tomando cuerpo y liberando el alma.

Abril 1994


ESTANCIA DE LO ETERNO

Amor de ti mi alma desdoblada

jadeando tu presencia a hez de hombres,

angustia de tu rostro la ganaba

en rara geometría y rudos cobres.

 

Polvo cansado por mi sien pasaba

―fechas, palomas, universos, nombres―

y el terrestre cuidado iluminaba

clima a tu reino en soledades pobres.

 

Amor de ti era sollozo ardiente

mordiendo el fruto de mi triste tarde.

Ahora te sello: ¡Oh huésped diferente!

 

Tu lluvia me desciende olor temprano,

tierno misterio entre mis venas arde

y es ya tu sombra el único verano.


HOMBRE Y TIEMPO

El tiempo te vigila, te sorprende, te encarcela, te anula.

Ardemos en su llama como un frágil pabilo intrascendente;

altivo crees vencerlo. Él siempre posee el as de oro;

el rey de la corona nada facilita la derrota.

¡Ay, precarios pueblos de la nieve!

Son la única riqueza de lo eterno, hombre,

eres el fantasma de ti mismo en el instante

y apenas puedes descifrar el preámbulo

donde nacen las aguas de tu existencia.

Estás a tiempo ―oyes decir a las comadres.

¿A tiempo para qué, señoras lívidas?

Ni siquiera tiempo para morir por ti dispuesto.

"Él" es el tañedor de los variados

y el de los mágicos y sublimes salmos,

el señor de paroxismos, sorpresas deslumbrantes

o funestas y de tu voluntad,

el poderoso señor de la memoria,

y tú, una gota cayendo, espléndida sonrisa acaso

del inocente sin realeza, que vendió sus juegos de existir

y se refugia en las caídas hojas de su ala

donde lo apresan las redes de lo inerte.


JAZMÍN EN LA PRESENCIA

Qué dulcísimo asombro de nube o de gacela

encendiendo, apagando, persiguiendo, ondulando,

marea gris-azul, azul-gris, rosa-tibio

clava en el aire ausente el ángel de tu ruego

y destrenza la gracia y dona olas ilesas de asustado misterio

para remos y velas.

 

¿En qué soplada tierra de huracanes seráficos,

por qué nieves tatuadas en el azul errante,

la inocencia del hombre, su llama imperturbable,

obedientes prodigios, y bestias y relámpagos

transparentes respiran en tu seno abrigado?

 

Esa comarca del rocío

que algunas veces siento pesar sobre mis párpados.

Novia del coral de ultra-cielo,

Espuma de Dios sonriente,

paloma de mis venas poseída.

Tu frente de girasol en éxtasis

llueve la deslumbrante atmósfera de una playa amorosa

donde todos podemos recoger un consuelo

como tesoros, conchas o astros por la arena.

 

Tu frente, que avanza provincias

donde el caballo del viento rinde sus azares.

Tu hombro reposado de arpas

para que cada criatura le tome el color a su llanto

y te lo entregue.

 

Tu piel centelleando de amanecidos misterios.

Tu pecho acantilado del suspiro,

tu celada mejilla donde el ámbar

nutre su cambiante raza fina.

Tus ojos fluyen entre las voces,

resbalan por las plegarias, por los gemidos

como cabellera peinada tiernamente.

Y aquí yo; te pulso alabanzas, convoco:

vengan algas, sirenas, extasiados corales,

tierras de los náufragos entreguen sus tragedias

y la paz desgarrada en húmedos remolinos,

de vacíos crepúsculos.

 

Vengan risueños elfos y rostros de los dioses

y su haz de tormentas;

miremos a sus manos devolviéndole al oro

la cálida vivencia,

la minúscula rosa que aletea en su cuello

y esa paloma fiel vigilándole el paso.

 

¡Ay temeroso cristal de mi sosiego!

Avecillas del otoño indeciso

que muere en el confín de la tarde,

sombras de mi sangre y de mi rezo,

flautas vistiendo de dulzura el aire;

vengan a este alborozo.

 

Yo le miro la espuma, la impalpable azucena,

el talle columpiado de musicales universos

y un hemisferio puro me invade silencioso.


MADRIGAL DE UNA ANTIGUA VOZ

A Ramón Gaínza, amigo

Cuando tu voz se pierda en las veloces

veleidades del aire,

y forme torbellinos de crepúsculos o de quemantes oros,

si todavía escucho,

si todavía al alma le impresionan los sonidos,

recordaré tus tiernas servidumbres,

tus estériles soledades

y el destino de las palabras pronunciadas.

Como si mirara un relicario

donde viviera escondido tu retrato.

Junio 1993


MEDITACIÓN

En la cierta penumbra mi tiempo se diluye

las olas de la vida con su ir y venir

fingen tumultos de espuma;

criaturas opacas me destruyen

el espejo feliz de la esperanza.

Lo más triste encarcela los presagios del tiempo

que arde como un cirio al compás de la sangre.


NOCTURNO

En el pozo de la noche

la piel se vuelve de agua,

mientras que toda la vida

gira en esferas calladas.

 

En el sueño de la noche

el sueño toca sus arpas.

 

En el pozo de la noche

la piel se vuelve de agua:

nadie escucha, nadie entiende,

solo la vida

como piedra muy lavada.


POEMA

Te converso en el claustro de mi sangre,

tú respondes, eres el eco de mi propio ser,

el inaudito, el de las verdes costas infinitas,

el que no anota el tiempo de los otros.

Dibujas parabanes y leyendas,

te mueres por la paz de mis recintos

cuando la noche abre sus penumbras,

sus delicados reinos de fragancia

al destino tenaz de mis asombros.

Yo soy esa mujer que pasa incierta

entre nieblas, palomas y memorias.


POEMA DE VIGILIA

Escribo en la noche susurrante y ajena,

en esta calle mía agresiva y ruidosa

como plaza de Roma colmada de peregrinos espectaculares

y comerciantes pregoneros.

―El sueño es un ciervo que huye en lentos espirales―

Escribo en esta noche incitante y extraña;

a mi lado el color feliz de la quimera,

besa mis párpados,

araña las paredes,

penetra los poros,

se pierde en altos cielos...

 

Escribo en esta noche de inesperados laberintos:

en su penumbra,

como ascuas, espejos vigilándonos,

los rostros de los amados muertos,

los rostros de los vivos,

los innumerables rostros de la vida

y sus variados universos.

Escribo en esta noche lenta, envolvente como una profecía,

en la infinita vigilia de sus astros...

Mis palabras habitan la soledad.


SONETO

Estoy sobre tu sol y tu sonrisa.

Para mi dalia busco luz y canto

en la guitarra tierna de tu brisa

desatada en el pecho con quebranto.

 

Funda a mi cielo bajo tu divisa

de playa abierta y mariposa, en tanto,

fluye el rumor caliente que agoniza

en mi frente, sus alas en espanto.

 

Deja tu flor fluyente y veladora

en la ribera dulce que te implora

mi pez soñando por tu madrugada.

 

A mis palomas dales norte y flecha,

ata mis pulsos, grábame tu fecha,

y siémbrame en tu tierra desvelada.


SONETO DIFERENTE

Verano para qué, si ya las sienes

altiva sombra ciñe fatigada

y el alma su soñar entregó en bienes

por el gran pordiosero reclamada.

 

Verano para qué, si solo vienes

con tu fragua de oros y alborada

al holocausto que en mi pecho tienes

de rosa y hombre, lumbres y algarada...

 

No quiero el manantial, sino huidiza

agua que corre ahondando sus caudales;

criatura de espejos y fanales,

 

su cielo en mi paloma se eterniza.

Crece en mis ojos, gasta mi ternura.

Mi vida su alimento le procura.

Febrero 14 de 1986


TÚ, EL TESTIMONIO

Poesía;

vienes a soliviantar mis huesos,

a cavarme,

a darme este vestido desusado

de habitante

de los cuatro puntos cardinales.

 

Aérea giras

mirando siempre al norte de ti misma.

 

Tú, el testimonio.

La brisa que escribe en la hierba

el testamento de las flores;

el trébol que dibuja el cristal del universo;

el ciervo que moja de ternura los bosques.

La espuma y la ola, la celliza y el rocío.

El hombre y sus dominios

levantando montañas de sal por las esquinas de la tierra

El hombre, que come impasible su manjar de inocentes.

El que besa, el que trabaja, el que sonríe,

el de la orquestal pesadumbre,

el del secreto preludio en su pan de sollozos,

y el que muere

de la muerte de todos cada día.

Toma mi mordedura, el signo, el eco,

no somos yo sino nosotros.

Te entregamos a ciegas

nuestro fondo azaroso.


VERSOS AL TIEMPO

El tiempo es un esquivo dromedario

que busca sus oasis en las almas.

Es el dios inflexible y desvelado,

habla un idioma siempre diferente.

Su majestad nos viste de cenizas.

Devora posesiones, embelesos, presencias;

apaga el esplendor de los augurios,

y nos ofrece como frutos secos

a la muerte.


VIGILIA

En la noche sin mástiles goteaba tu silencio.

De su carne y penumbra el hombre se olvidaba.

nada más que la queja de un cielo peregrino

apagando veleros en el pecho sonámbulo,

y hacia la ignota cifra el sueño marinero.

Calles de la noche, aire desierto, reino

donde muertos y vivos maduran sus granadas

navegando entre brújulas de esperanza y quejumbre.

En la espalda del tiempo sellada por mi frente

resbala el ángel diestro que el espejo me esconde...


Poeta cubana nacida en La Habana en 1913. Terminó sus estudios básicos en la Escuela Normal de La Habana y posteriormente se matriculó en Pedagogía en la Universidad de La Habana en 1949, estudios que suspendió a los tres años para dedicarse a la docencia de enseñanza primaria. Colaboró en diarios y revistas de varios países latinoamericanos y fue conferencista y crítica literaria en prensa y radio de Cuba. Fue una de las fundadoras de la organización progresista "Unión Nacional de Mujeres" y de "Nuestro Tiempo". Es autora de más de diez poemarios publicados tanto en Cuba, como en Francia. De su obra poética se destacan: “Paisaje y elegía”, “Mar cautiva”, “Isla en el sueño”, “Vigilia y secreto” y “El diamante herido”.Murió en Ciudad de La Habana el 15 de Junio de 2006.

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