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Por estos días el más reciente estreno de la filmografía
cubana conmueve los cines de La Habana, se trata de
El Benny, una película sobre la vida de quien fuera
conocido como El Bárbaro del Ritmo. El filme no solo ha
tenido buena acogida por parte del público, sino también
por la crítica especializada. Sin embargo, tanto unos
como otros se han sorprendido con el desempeño de Renny
Arozarena, un rostro prácticamente nuevo para la
pantalla grande nacional, quien encarna al célebre
músico de manera tan convincente, que a los pocos
minutos el auditorio ya ha olvidado su escaso parecido
físico con el personaje para imbuirse en una actuación
que nos regala, revivido y lleno de fuerza, al músico
más popular de Cuba.
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En una entrevista anterior hablabas de las cosas que habías tenido que
hacer o aprender para el papel del Benny (bailar,
cantar...) y eso me remitía a la sorpresa de muchos
críticos por cómo el público ha asumido tu
caracterización del personaje a pesar del problema de tu
parecido con el Bárbaro del Ritmo...
Mira, cuando a mí me
dan el personaje del Benny, a través de un casting,
pasé de la alegría al susto, porque me di cuenta de la
responsabilidad que iba a encarar. Pero no estaba solo,
detrás de mí había todo un equipo: el maestro Isidro
Rolando, quien actualmente trabaja con Danza
Contemporánea de Cuba, me dio clases de ballet, de
danza, de expresión corporal, específicamente para
aprender el movimiento de Benny en la escena, cómo él
dirigía la banda, cómo hacía los gestos, etcétera, a
través de los kinetoscopios. En ese proceso de dos años
de entrenamiento diario, muy riguroso, también hice una
dieta para poder adelgazar, porque mi composición física
es de aproximadamente 180 libras y tuve que bajar hasta
160. Fue un proceso muy duro. Además tuve clases de
piano, de canto y respiración, con la profesora Emma
Noriega; clases de percusión y maracas con el Panga y
recibí clases de guitarra con Marta Campos. Fueron dos
años dedicados —al ciento por ciento— a ese trabajo, a
transformarme, a convertirme en Benny Moré. Por
supuesto, como cubano que soy, tenía nociones de música,
de baile... pero cuando vas a interpretar un personaje
que fue músico, es distinto; se trataba de caracterizar
a este hombre, cosa muy difícil también por cuanto las
referencias que quedan de él son grabaciones en las
cuales casi siempre está bailando, no se ve a Benny Moré
en un material audiovisual hablando o caminando, hay
solo una grabación de cuando él estuvo en Radio
Progreso, pero muy pequeña. Por esa razón tuve que ir
construyendo a mi Benny Moré, en el que yo creía.
En ese sentido me
ayudaron mucho las entrevistas que les fuimos haciendo a
diferentes personas, tanto músicos que lo conocieron,
como amigos, incluso novias y mujeres que tuvo Benny,
compositores como Ricardo Pérez que todavía viven,
entrevistamos a Castellano, y sobre todo me ayudó las
entrevistas con su familia. Una cosa que me benefició en
esas entrevistas fue haberlas hecho bajo el anonimato,
es decir, yo no decía que era el actor que iba a
interpretar a Benny, así quienes lo habían conocido de
cerca no se predisponían, porque a mucha gente que sí lo
sabía, le pasaba eso de que no me veían ningún parecido.
Entonces el reto mío era mayor, porque me sentía capaz
de hacer el papel y me molestaba que la gente no creyera
en mí, en todo el proceso que yo estaba siguiendo. Ese
anonimato me dio libertad para que la gente no me
juzgara por adelantado y poderlos estudiar a ellos,
porque los cubanos hablan y cuando hablan, actúan. La
gente te ponía la cara de él al hacer una anécdota, o
hablaban y se movían como él lo hizo al hacerte un
cuento. En su familia están sus gestos, su mirada y esto
me permitió ver a Benny a través de esas personas.
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Él era de origen
campesino, un hombre muy humilde, hablaba de manera
campechana, era jaranero, se metía con la gente sin
conocerla y todo eso fue transformándome, porque en
realidad yo no coincido con muchas cosas de su carácter,
de su personalidad, y tuve que asimilar todo su estirpe
de guajiro, de hombre de campo.... y como único tú
puedes conocer a un campesino es a través de la
sinceridad. Entonces tuve que ser muy sincero y en
algunos casos dejar de ser yo mismo para que él pudiera
entrar en mí y poder disfrutar el personaje, conocerlo y
hacerme prácticamente su amigo. Fue un proceso muy lindo
y lo mejor que pudo haberme pasado, porque a mí me
encanta hacer personajes que no tengan nada en común
conmigo, por el proceso de estudio, de investigación, de
análisis psicológico que lleva. Para mí es vital la
desconfiguración de mi persona para encarnar a otra.
Como bien decía
Stanislavsky, el actor es el ser humano que más vidas
vive, porque en cada papel deja de ser uno mismo para
vivir la vida que encarna. Esto ha sido muy importante
para mí, al igual que la respuesta del público ante la
película, ha sido asombrosa porque mucha gente en la
calle me felicita, me saluda, pero también hay mucha
gente que no me reconoce y eso me gusta, porque se ve el
trabajo de transformación, de desdoblamiento. Otra cosa
que me llena de satisfacción es el público de diferentes
edades que va a las salas, y eso quiere decir que el
Benny sigue vivo, entre nosotros, está en un bar, en una
esquina. Creo que esta película se le debía hacía largo
tiempo. Yo lo disfruté muchísimo, aún lo estoy haciendo,
de verdad estoy súper complacido con el papel porque fue
muy lindo, muy agradable, conocer a Benny Moré.
Aun con todo este proceso
preparatorio para encarnar al Bárbaro del Ritmo, supongo
que estarías nervioso antes del estreno esperando la
reacción del público, ¿a cuál segmento de este le temías
más?
El
público que más me atemorizaba eran los familiares de
Benny, y sin embargo, fueron los primeros que me dieron
el visto bueno, me abrazaron, me felicitaron, incluso me
pasó algo inesperado: me pidieron autógrafos. Ellos son
gente muy humildes, muy naturales, con las cuales me
sentí a gusto desde el primer momento cuando hicimos las
entrevistas. Hilda, su hija, me dijo una cosa muy
bonita: “¿Cómo es posible que tú me hayas recordado
tanto a papi? Hay cosas que haces como él que no pudiste
haberlas visto en ningún lugar y sin embargo las haces.”
Imagínate lo que eso significó para mí. Luego, en
segundo lugar estaba la aceptación del pueblo de Lajas y
del público de Cienfuegos. Esos fueron los termómetros
más calientes para mí.
Haz dicho que todo cubano lleva un Benny Moré dentro...
Sí,
porque todo el mundo tiene una anécdota, un pasaje para
contar acerca de él. Si no es una anécdota propia,
porque no lo conoció, es algo que le contó su mamá o su
abuelita, o sea, cada quien tiene su imagen del Benny,
pero de manera general se le tiene como en una urna de
cristal. El cubano lo ha endiosado y eso es bueno, pero
también se debe recordar que el Benny fue un hombre de
carne y hueso, un ser humano que se equivocó, con
defectos y virtudes. Ese fue el Benny que yo conocí y es
el que más quiero.
Provienes del teatro y ya habías incursionado en el cine
con Entre ciclones, pero el papel del Benny es
algo totalmente diferente, ¿a partir de aquí cuánto
puede cambiar tu carrera como actor?
Como
bien tú decías yo debuté en el cine con Entre
ciclones y si bien mi personaje en ese filme no era
protagónico sino coprotagónico, por suerte navegó con
buenos aires ante la crítica. Creo que cada una de las
actuaciones, no solo en el cine, sino también en el
teatro, es el principio del principio, es decir, creo
que un buen paso es el principio de otro buen paso y me
parece que haber ido abriendo puertas es tan importante
como seguirlas abriendo, o como seguir aprendiendo.
Entonces no creo que este personaje sea el final, ni el
colofón, ni lo mejor, creo que lo mejor siempre está
dentro de uno mismo. Te repito, esto es el principio del
principio.
Ahora mismo estás haciendo
Cangamba...
Exacto,
con el maestro Rogelio París, y estoy haciendo un
personaje que no tiene nada que ver con Benny Moré, es
un general de la UNITA, o sea, es un personaje negativo,
pero que está construido con mucho respeto y me gusta
además porque debí estudiar portugués e inglés para
hacerlo. O sea, que constantemente estoy aprendiendo y
transformándome, esto significa que he tocado una puerta
y se me ha abierto, pero me quedan muchas más por seguir
abriendo.
¿El viaje a Locarno con la película
El Benny sería otra puerta más que se podría
abrir?
Voy a Locarno con una sola idea:
que la gente conozca a Benny Moré. Este es mi primer
viaje, y voy además representando una película cubana y
un hombre como Benny Moré. Mi alegría es entonces
mostrarle al mundo a este hombre que tanto queremos
nosotros; llevo la cara de este filme que habla de
nuestra idiosincrasia musical, de un genio musical
nuestro y por eso voy con tremendo orgullo a representar
mi película. Si esta tiene premio o no, eso no es lo más
importante, lo importante es que está ahí, que el pueblo
de Cuba tiene la película y que el Benny volvió a vivir.
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