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Ronda la ronda.
José Raúl Fraguela
Ediciones Loynaz. Colección Brujita, 2005, 40 pp.
A la rueda-rueda y
al tingo talango
al pozo caída, a vivir jugando.
Excilia Saldaña
Ronda la ronda
es otra de las creaciones que conforman el universo
onírico de José Raúl Fraguela. Provoca una inquietante y
placentera sensación al lector infantil, para quien
además ha publicado De mi patio al monte, libro
merecedor de sendas menciones en los concursos
La Edad
de Oro y Hermanos Loynaz, y es autor de canciones que le
han valido premios en el concurso de música para niños y
niñas Planeta Azul.
En su doble ejercicio
de escritor-editor, Fraguela ha dado muestras de dominio
de ambas disciplinas; creador muy aferrado al espíritu
del buen hacer, lo cual puede constatarse en la fantasía
e impulso lírico que emanan sus textos, sin que esto
implique el abandono de la austeridad que lo
caracteriza. Ronda la ronda, concebido para los
primeros grupos etarios, no pretende ser más que una
invitación a disfrutar de los motivos de la naturaleza,
un eterno juego que se vale del romance, las nanas y
canciones para llegar al destinatario, muy cercano a la
conocida Jícara de miel de Exilia Saldaña,
clásica literatura para niños, que quizás toma como
referente.
Este cuaderno traduce
en cada una de sus páginas la magia de los sentimientos
del hombre: el amor, la amistad, la sinceridad, la
tristeza, el recuerdo…, tratados con finos matices y una
apreciable dosis de ternura que dejarán sin dudas su
huella en las jóvenes generaciones.
Me comenta el autor
que prefiere textos como “Canción para abuela”, “El niño
curioso” y “El naranjo y la noche”, al que me gusta
recordar como “El naranjo enamorado”, bajo cuya
denominación la escuché cantada por Sisi Izquierdo, una
niña que se coronó emperatriz con la interpretación de
esta canción en el Planeta Azul del año 2001, donde el
tema obtuvo el primer premio y el de mejor texto.
Respeto los niveles de preferencia de José Raúl, pero en
mi opinión todos gozan de excelente factura, son tiernos
y de fácil aprehensión para los niños.
Muy a tono con los
textos, llegan las ilustraciones de Dagnay Tomás,
complemento que se engarza a estos mediante el diseño de
Néstor Montes de Oca, veterano en estos menesteres.
Dagnay, con ideas frescas y renovadoras, incorpora
personajillos y animales fabulosos a partir de la línea
como principal elemento discursivo, donde se advierte
una alta dosis de humorismo y talento natural para
trabajar el universo infantil. Una vez más poesía e
imagen visual se imbrican para crear la maravilla.
En lo personal, este
nuevo título de Fraguela me trae recuerdos de juegos tan
antiguos como «A la rueda-rueda», «Rim-ram», «Alánimo-Alánimo»,
entre otros, que la dinámica de los tiempos ha olvidado,
entretenimientos más nobles y placenteros que un
atari o un play station. Ojalá pudiéramos
revivirlos. |