Año V
La Habana

2 al 8 de SEPTIEMBRE
de 2006

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La consolidación de un premio
Sofía Grandés
La Habana


Cinco años hacen un período suficiente para reflexionar sobre cualquier acontecimiento y preguntarse de dónde surgió y cómo se ha ido desarrollando. Un lustro cumple ya el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar y sobre su llegada al mundo literario y posterior evolución nos cuenta Basilia Papastamatíu, coordinadora general de este joven pero ya reconocido certamen internacional.

La idea de crear este premio fue de la escritora y editora lituana Ugné Karvelis, compañera del gran escritor argentino durante muchos años. Ellos no estuvieron unidos solamente por razones sentimentales, sino que también tenían gran afinidad tanto en el terreno literario, cultural, como en el político. En este sentido debe mencionarse en particular su apoyo y defensa de la Revolución Cubana. Justamente su encuentro casual en la Isla, por invitación de Casa de las Américas, significó el comienzo de su relación. Y Ugné llegó a escribir: “La Habana nos quedó para siempre como una patria en común”.

Esto explica quizá por qué Ugné quiso que el premio fuera convocado desde Cuba. En uno de sus últimos viajes a la Isla nos contó su idea a Miguel Barnet y a mí, porque dada la amistad que habíamos tenido con Cortázar, ella quiso que nosotros dos nos ocupáramos de hacerla realidad. También lo habló con Abel Prieto, quien como nosotros se entusiasmó con el proyecto, y como Ministro de Cultura actuó decisivamente para materializarlo.

Ugné aspiraba a que el premio sirviera para estimular a los narradores  iberoamericanos, a todos los que escriben en español, sin importar el país donde vivan. También deseaba que fuera una forma de recordar, a modo de homenaje, a quien fue uno de los mayores autores de nuestra lengua. Y así lo establecimos en las bases de su convocatoria.   

Fue muy triste para todos quienes nos involucramos en el proyecto, que justo poco antes de que realizáramos la primera edición del certamen, Ugné —aquejada desde hacía tiempo de cáncer— falleciera, sin haber podido tener la felicidad de ver los primeros resultados de su hermoso proyecto.

Pero nuestra amiga, consciente de su enfermedad, fue generosamente previsora, y antes de morir encomendó a su hijo Christophe que se hiciera cargo de la financiación del Premio. Y así él lo ha hecho hasta ahora, desde su Fundación ALIA.

En la práctica ¿ha variado algo la idea original del concurso? 

No. Desde su creación hasta ahora el Premio no ha variado ni en su concepción, ni en sus objetivos. Aunque esto no significa que sus bases las podamos ir perfeccionando, si es necesario. Pero hasta ahora, creo, han funcionado bien.

¿Quiénes han sido los premiados en las cinco ediciones?

Los autores premiados hasta el momento han sido Ernesto Pérez Chang, Raúl Aguiar, Horacio Verzi,  Antón Arrufat y Jorge Ángel Pérez. La mayor cantidad de participantes han sido cubanos, luego siguen en número los argentinos y después los españoles.  Por eso, los premios y menciones han recaído hasta ahora fundamentalmente en autores de estas nacionalidades. Aunque se debe resaltar que Horacio Verzi, autor de Uruguay, país de muy pequeña participación, fue quien ganó uno de los premios.

¿Cómo ha sido la convocatoria del concurso, cuál ha sido el promedio de obras recibidas y qué calidad tienen?

A lo largo de los cinco años de su existencia el prestigio del Premio Julio Cortázar se ha ido consolidando, como lo demuestra la gran convocatoria que ha alcanzado y que ha ido creciendo de año en año.  En su quinta edición participó un número impresionante de autores, 411, de 18  países. Y nosotros estamos tratando de mejorar continuamente la divulgación internacional del concurso. 

Con respecto a la calidad de los relatos recibidos, siempre los jurados nos han comentado que es, en promedio, considerablemente alta, lo cual ha hecho más compleja su decisión final. Eso es algo que nos satisface, como es lógico, porque demuestra la reputación alcanzada por el certamen el hecho de que en él participen tantos autores profesionales, de reconocido valor.

¿Cómo influye este Premio en el desarrollo de la cuentística cubana e hispanoamericana en general?

Creo que tanto este como todo concurso serio, siempre puede favorecer la creación literaria, alentar el trabajo de los escritores. Da, por otra parte, reconocimiento público y retribución económica, y no podemos negar que ambas cosas son deseables y estimulantes.

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