Año V
La Habana

2 al 8 de SEPTIEMBRE
de 2006

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ENTREVISTA CON MIGUEL BARNET,
Presidente DE HONOR DEL PREMIO JULIO CORTáZAR

Una puerta abierta a la literatura joven

Johanna Puyol La Habana


En su quinto año de vida, el Concurso Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar se ha afirmado como uno de los premios literarios de mayor envergadura y convocatoria de la región. Su Presidente de Honor, el escritor y etnólogo cubano Miguel Barnet, cercano compañero de Cortázar en sus numerosos viajes a Cuba y uno de los principales gestores de este homenaje al escritor argentino, comenta sobre la historia del premio en su primer lustro.

¿De qué manera estuvo usted vinculado al nacimiento del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar y cuales fueron las circunstancias de su origen?

Bueno, fui de los que amasó la idea junto con Ugné Karvelis, Basilia Papastamastíu y Abel Prieto, idea que recibió con entusiasmo Iroel Sánchez y que al final cuajó felizmente. Yo era muy amigo de Ugné la segunda esposa de Julio Cortázar y ella estuvo dispuesta a poner el dinero a nombre de Alia, una fundación creada con derecho de autor de la obra del gran Julio.

¿Por qué se escogió a Cuba como sede de un premio gestado para honrar la memoria del gran escritor argentino?

Porque Cuba fue para Julio una plataforma ideológica y una inspiración artística. Julio nos quiso mucho y no dejó de venir a Cuba, aún en momentos difíciles. Su relación con Cuba fue fraternal. Aquí tuvo muchos amigos, quizás al que más quiso y visitó fue a Lezama Lima con quien estableció desde antes de su primera visita a Cuba una suculenta correspondencia. Se despidió de nosotros semanas antes de morir en 1983 en casa de Pablo Armando Fernández. Cuba tenía que homenajearlo con este certamen que lleva su nombre.

¿Qué ha significado este certamen para la literatura iberoamericana, en específico la cubana, y su promoción internacional?

Una puerta grande, abierta, para la literatura joven de nuestra América. Y para Cuba la oportunidad de que la cuentística cubana se mida con la del continente.

¿Qué implica su posición como Presidente de Honor del premio?

Un honor inmerecido que me dio Ugné Karvelis y el deber de apuntalar este premio para que crezca, como ha crecido, en los años que vienen.

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