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SE DIBUJA UNA ESTRELLITA
Cuando en 1966 nos conocimos en
París, Julio Cortázar –como deseando darme una primera
prueba de su estima y su confianza en mí y compartir con
el otro algo que le era muy querido– me preguntó un día,
de pronto: “¿Te gustaría ir a La Habana, conocer la
Revolución? ¿Querés que les proponga a los cubanos que
te inviten?”
Ahora desde Cuba, adonde sí vine y además me quedé,
quiero recordar a Cortázar (quiero recordarte, Julio,
rescribiéndote con tus mismas palabras de esos años
sesenta en que decidiste asumir públicamente tu
compromiso con la lucha de liberación latinoamericana. Y
con tus mismas palabras, para compartirlas de nuevo con
vos, ahora que son de todos).
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La historia
es una increíble cantidad de manotazos por todos
lados, algunos agarran la manija y otros se quedan
con los dedos en el aire, pero cuando sumás el todo,
por ahí se da la Revolución Francesa o el Moncada.
Libro de Manuel |
Cosa tan rara
ser argentino en esta noche
en este país austero
en un silencio de tangos y discursos
con este cansancio que arropa el alma
mirando el cielo de hojalata detrás de los cristales
empañados
(lo que late detrás)
entre balbuceos rumores errando bajo la
luz la palabra
en la piel el humo girando en su
propio capullo
oh laberinto exacto de sí
mismo
donde ahora te atrincheras
que es una trampa de espejos
derformantes
tanta sangre de espuma tanta vida en suspenso
palpando interrogando
como el despertar de un sueño
como un acto de amor interminable para escribirlo en los
muros de la tierra
¿quién los ve por la ciudad agitando el arma de la
ruina?
Heridos de pesadilla mezclando máscaras pobres
besos
(¿un gajo de naranja reventado en la
boca?) atisbando
el abismo
flotando a la deriva (¿madejas rotas del
olvido?) rodando en su amarga
arena esta negra
ráfaga este fantasma inútil
grito ahogado y continuo
( noche de hongos ¿no los ves
brillar?)
la sombra que tu sudor dibuja
donde arde el mundo
oh corazón empecinado en ser
tú
mismo
te parabas temblando sucio de
amor
sin nombre errante ahogando el
olvido
y el cansancio
¿te queda todavía bastante luz
para
mirar el cielo de hojalata? (sombra
de
mi luz como alcanzarte?)
no puedo decir noche no puedo decir lágrimas
oh mundo bajo
el sol oh trigo dispersándose
escucha amor el ruido de la calle el ritmo de la
noche
creciendo en la selva hacia la aurora de
tanto arroz bañado
en sangre corriendo juntos luchando hasta que
la
cresta hasta que el desmayo
(hasta que una vez acaso hasta que no haya vuelta)
húmedas babas al pie de las hogueras donde todo en lo
más
hondo huele a muerte
lanzados fuera de
sí por un
dolor
un sueño turbio
el sonido inconcebible de las herraduras
batidos por las aguas
lacerada la piel
la estremecida flor
parándose a recontar a sus muertos
oh mundo de los desposeídos
fatigado corazón vuelve a
empezar
qué importa mi máquina privada mi
obstinación de vivir
apenas un signo a esta altura del
desorden
apuntando
con el dedo apenas una fracción de
segundo
esperando el primer embate
para
franquear
¿no los ves brillar?
andar como a tientas
y así vamos
(ya nadie te puede atajar te sobra el derecho a
seguir adelante te equivoques o no tengas razón o
no sin caras ni
voces ni juicio saltar la tapia refugiarse al
otro lado pegar
y que te peguen la violencia en una zona
desconocida en una ciudad desconocida en esta estación sin
nombre de la
mano del sueño por los pasillos donde cada
puerta es un rechazo llegar a una cita con quién y para
qué envueltos
en la penumbra una pistola calibre 45
brazos
y espaldas
y pelo flotando la masa ondulante que nos
rodea un
arco como de piel y de tendones y de
vísceras esa inútil
cólera que le tuerce la boca ese horror
frente al ataque
contra lo que ya no hay ni gritos ni aire ni
lágrimas
una ola roja sobre los ojos parado boca
abajo como un
muñeco oscilante un fluir sin dirección una
succión de
tornado un hombre como tantos con dos balazos
en la
cabeza los cascos de botella
desgarrando el golpe
cada vez más cerca él se suicidó )
¿quién pone en práctica la
violencia?
¿los que van hasta el fin
mirando hacia
adelante con la
esplendorosa ilusión
de la libertad?
¿chupando un durazno bajo chorros de napalm?
entre nubes de petróleo chapaleando en los barriales y
escondiéndose en las zanjas enloquecidos de
luna llena (les
largarán los perros y lo mismo estarán)
como quien ama como quien lucha la prueba más
dura
hasta que el ovillo y
escondiéndose a pegar o
el juego es la mezcla
informe el miedo a estar
por el que un día fue capaz como
resbalar después
por un liviano golpe que se
parecía al despertar
bajo la esplendorosa ilusión de estar en el
mundo errando
como por un acto mientras la
luz para mi sed la
efímera bengala
de la mano del sueño
mientras decía (escribía) es una cuestión de
responsabilidad
oh corazón empecinado
tierra poblada de espinas
¿tenemos nosotros la culpa?
¿somos una inmensa muchedumbre despertando de la
catástrofe?
lanzados ebrios de pasado con rabia para destruir y
abrir de
par en par llenos de palomas de pólvora
(por el amor del hombre por una tierra sin lobos)
mientras desde el alba nace
en la profunda selva
entre los cañadones
en la sombra verde
desde el perfecto instante
(la verdadera cara de los ángeles )
escucha amor el ruido de la calle el ritmo de la noche
lo imposible se hace posible
en cada esquina bajo cada puente
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nace
(se dibuja)
una estrellita |
Tomado de Casa de las Américas, No. 145–146,
julio–octubre, 1984. |