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Lavarse las manos ayuda a limpiar la conciencia, según
un estudio
San Francisco (Estados Unidos).-
Los científicos han echado mano de la obra de William
Shakespeare para bautizar con el nombre de 'efecto
Macbeth' la tendencia que, según un nuevo estudio, lleva
a las personas a lavarse las manos cuando se sienten
culpables.
Se sabía desde los tiempos de Poncio Pilatos, el
procurador romano que se lavó las manos en aquel
histórico gesto con el que quiso distanciarse de la
decisión tomada por la muchedumbre, que eligió salvar a
Barrabás en lugar de Jesús.
Pero han tenido que pasar 21 siglos para que este gesto
intuitivo —el que nos lleva a lavarnos las manos después
de haber cometido alguna bajeza— lleve el sello de
reconocimiento científico.
De acuerdo con el estudio, publicado la semana pasada en
la revista Science, los seres humanos tenemos un
gran deseo de lavarnos, literalmente, después de haber
actuado contra nuestras creencias, como si el agua
contribuyese de alguna manera a enjuagar esa parte del
cerebro donde se aloja la conciencia.
'La asociación entre la pureza moral y la física ha sido
algo dado por hecho durante tanto tiempo que es
sorprendente que nadie lo haya probado empíricamente',
dijo Chen-Bo Zhong, investigador de la Universidad de
Toronto y coautor del estudio.
A esta necesidad de lavarse las manos, Zhong le ha dado
el nombre de 'efecto Macbeth', en honor a la famosa
tragedia del dramaturgo inglés en la que Lady Macbeth
manipula a su marido para que asesine brutalmente a
Duncan, el rey de Escocia, y tiene la ilusión de que, en
sus propias palabras, 'un poco de agua limpiará esta
acción'.
Lo cual, por supuesto, sirve de poco: 'Fuera, maldita
mancha, fuera' grita Lady Macbeth en una de las líneas
más famosas de la tragedia cuando, sonámbula, ve en sus
manos unas manchas de sangre que no consigue lavar.
Hace tiempo que los psicólogos saben que cuando la gente
actúa en contra de sus propias creencias, sienten la
necesidad de compensarlo. Pero lo que no se había
estudiado empíricamente hasta ahora es que esta
necesidad de compensar se traduce en algo tan físico
como lavarse las manos.
Vea:
EL HERALD SE LAVA LAS
MANOS
(Pero no se puede limpiar...) |