Año V
La Habana
2006

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La gran ofensiva enemiga
y la tenaz decisión de resistir
William Gálvez
La Habana


Luego del fracaso de la Huelga del 9 de Abril de 1958, y envalentonados por el duro golpe que ocasionó al MR-26-7, la cúpula tiránica consideró apropiado el momento para llevar a cabo la gran ofensiva contra la Comandancia General. Consideraban los grandes estrategas militares y sus asesores  yanquis, que una vez destruido el baluarte principal del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, los demás Frentes –según ellos-, serían también liquidados rápidamente, por lo cual titularon a la operación FF, que pudiera entenderse como Fase Final, o Fin de Fidel.

El general Eulogio Cantillo, jefe de las operaciones, basado en la inmensa superioridad militar, que a partir del 24 de mayo había iniciado su avance y ganado algún terreno ocupado por los rebeldes, le hizo considerar que la victoria era segura, por lo cual envió a Fidel una carta, siendo su objetivo principal la rendición de los combatientes revolucionarios, para evitar según él la liquidación de éste y todos sus hombres. La sutil invitación fue respondida con singular elegancia:

     “NO SE ENTRISTEZCA USTED DE NUESTRA SUERTE”

“Sierra Maestra
Junio 9, 58, 6 a.m.

Distinguido Compatriota:

Tengo de usted un alto concepto que no está reñido con la honra reconocer un adversario.

Agradezco sus nobles sentimientos hacia nosotros, que somos sus compatriotas, no sus enemigos, porque no estamos en guerra contra las Fuerzas Armadas sino contra la Dictadura.

He podido observar que es usted hoy el oficial de más prestigio y ascendiente en el seno del Ejército, en cuyo destino puede influir decisivamente para bien de la patria que es la única a quien deben lealtad los soldados.

Tal vez, cuando la ofensiva pase, si aún estamos en pie, vuelva a escribirle para exponerle mi pensamiento y lo que creo que usted, el Ejército y nosotros podemos hacer en bien de Cuba sobre la que tiene puestos sus ojos América entera.

Mas si los hombres que han armado sus brazos contra la idea justa que representamos encuentran ardor suficiente en la causa infamante que están defendiendo para vencer la tenaz resistencia que se van a encontrar y pueden exterminar hasta el último rebelde, no se entristezca usted de nuestra suerte porque dejaremos a la patria un ejemplo que hará palidecer las páginas más heroicas de la Historia, y algún día hasta los hijos de los mismos soldados que hoy nos combaten tendrán que mirar con veneración los picos de la Sierra Maestra.

Fidel Castro R.” (OAHCE).

La premonición que aparece en la última línea, fue una realidad. Veamos como el genio militar del Comandante en Jefe, derrotó la Gran Ofensiva del enemigo.

Desde los primeros días de Mayo, el Comandante en Jefe, ordenó la construcción de obras defensiva y refugios, designando a Che –dirigía por esa fecha, la Escuela de Reclutas en Minas del Frío- realizar la inspección de las mismas y la construcción de otras en los lugares de posible avance de las tropas enemigas. También el mando militar de aquella región, comienza a propagar la exhortación a los insurgentes a deponer sus arma, bajo el compromiso de perdonarle la vida y la reincorporación a su familia, divulgaba además, los tantos juramento de los nuevos reclutas, que los rebeldes apodaban “casquitos” que por esos día se llevaron a cabo en distintos mandos del país para formar la unidades de la gran ofensiva contra los rebeldes.

El 8 de mayo, el mando rebelde conoció de un posible desembarco enemigo por el Macho y Ocujal, al sur de las montañas. Fidel que se encuentra en La Plata ordena situar tropas en esa dirección. En nota que envía a Celia le pide que haga llegar a varios de sus oficiales las instrucciones para pasar a la defensa en distintos puntos. Le indica que saque copia del escrito y se la enviara a Che. Pero el anunciado desembarco, no pasó de un simulacro.

Además, el Comandante en jefe, previendo cualquier avance de las tropas enemigas que marchan por la zona del central Estrada Palma, hacia las posiciones rebeldes, ordena ocupar  distintos puntos por sus hombres, mientras él, bajo un fuerte aguacero se desplaza hacia la costa, pero el agua no lo deja continuar. También un buque y los aviones, cañonean y bombardean el litoral. Luego de una larga caminata por camino cubierto de fango, Fidel llega a la costa y sigue realizando todos los esfuerzos para el rechazo de la ofensiva. El 11 de mayo,  por encontrar y enterarse de cosas mal hechas, le manda decir a Celia: “Mira a ver si entre el Che y tú logran hacer algo para que las cosas se hagan correctamente...”

En los días siguientes, escribe a Che, explicándole que hacer con las bombas y las minas, para usarla contra el enemigo, y de cómo usar los fulminantes y cantidad existente. En una de esas misivas se refiere a los experimentos que ha realizado con las minas explosivas. En la primera parte le dice: “…Hace además muchos días que no conversamos, y luego eso es hasta una necesidad. Aquí le echo de menos a la falta de viejos compañeros”. Es evidente la nostalgia.

El 20 de mayo, se produjo un encuentro con tropas enemigas en la Herradura, zona de Las Mercedes, donde es rechazado el avance de un Bon. Sin embargo, Fidel no lo considera el inicio de la ofensiva. Independientemente que más tropas enemigas siguen llegando a la Sierra, nuevos contingentes de “casquitos”.

Che, luego de inspeccionar las posiciones defensivas y los distintos refugios, regresó a la Escuela Militar en Minas del Frío. El Comandante en Jefe sigue ubicando escuadras, pelotones y grupos en los lugares de mayor peligro en ese momento y se desplazó por distinta zonas, busca un lugar para una pista de aterrizaje. La temporada de lluvia se inició fuertemente. El agua causaba molestias a los guerrilleros, pero ciertamente era un buen aliado, pues obstaculizaba las operaciones militares. Como parte del plan F.F. en esos días dejaron caer en las montañas orientales  volantes con distintos texto, uno de ellos decía:

“A todo el que pueda interesar:

Por este medio se hace saber que toda persona que facilite una información que conduzca al éxito de una operación contra cualquier núcleo rebelde comandado por Fidel Castro, Raúl Castro, Crescencio Pérez, Guillermo González (1) o cualquier otro cabecilla será gratificado de acuerdo con la importancia de la información, bien entendido que nunca será menor de $5,000.

Esta gratificación oscilará de $5,000 hasta $100,000 correspondiendo está última cantidad o sea $100,000 por la cabeza de Fidel Castro.

Nota: El nombre del informante no será nunca revelado”.

Otros volantes exigían a las familias campesinas abandonar de inmediato sus casas, pues de no hacerlo serían desalojados por las unidades militares   

1- Es evidente que la inteligencia de los cuerpos armados de la tiranía no tenían una información seria, pues para esa fecha Raúl se encontraba desde mediado de marzo dirigiendo el II Frente Oriental “Frank País” y el apellido de Guillermo es García. También es extraño que no aparezca el nombre de Che, luego que en varios informes militares lo han mencionado varias veces.

Desde Mina del Frío, Che acude a ver a Fidel, quién le informa de la necesidad de organizar una reunión con los campesinos serranos, pues se hacía necesario garantizar la cosecha cafetalera, independiente de las amenazas enemigas, que ya eran evidentes, pues ese mismo día insurgentes de la columna Nº 4, ahora al mando del comandante Ramiro Valdés, combaten en las cercanías de Buey Arriba con tropas allí acantonadas.

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