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Luego
del fracaso de la Huelga del 9 de Abril de 1958, y
envalentonados por el duro golpe que ocasionó
al MR-26-7, la cúpula
tiránica consideró apropiado el momento para llevar a
cabo la gran ofensiva contra la Comandancia General.
Consideraban los grandes estrategas militares y sus
asesores yanquis, que una vez destruido el baluarte
principal del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, los
demás Frentes –según ellos-, serían también liquidados
rápidamente, por lo cual titularon a la operación FF,
que pudiera entenderse como Fase Final, o Fin de Fidel.
El general Eulogio
Cantillo, jefe de las operaciones, basado en la inmensa
superioridad militar, que a partir del 24 de mayo había
iniciado su avance y ganado algún terreno ocupado por
los rebeldes, le hizo considerar que la victoria era
segura, por lo cual envió a Fidel una carta, siendo su
objetivo principal la rendición de los combatientes
revolucionarios, para evitar según él la liquidación de
éste y todos sus hombres. La sutil invitación fue
respondida con singular elegancia:
“NO SE
ENTRISTEZCA USTED DE NUESTRA
SUERTE”
“Sierra Maestra
Junio 9, 58, 6 a.m.
Distinguido
Compatriota:
Tengo de usted un
alto concepto que no está reñido con la honra reconocer
un adversario.
Agradezco sus
nobles sentimientos hacia nosotros, que somos sus
compatriotas, no sus enemigos, porque no estamos en
guerra contra las Fuerzas Armadas sino contra la
Dictadura.
He podido observar
que es usted hoy el oficial de más prestigio y
ascendiente en el seno del Ejército, en cuyo destino
puede influir decisivamente para bien de la patria que
es la única a quien deben lealtad los soldados.
Tal vez, cuando la
ofensiva pase, si aún estamos en pie, vuelva a
escribirle para exponerle mi pensamiento y lo que creo
que usted, el Ejército y nosotros podemos hacer en bien
de Cuba sobre la que tiene puestos sus ojos América
entera.
Mas si los hombres
que han armado sus brazos contra la idea justa que
representamos encuentran ardor suficiente en la causa
infamante que están defendiendo para vencer la tenaz
resistencia que se van a encontrar y pueden exterminar
hasta el último rebelde, no se entristezca usted de
nuestra suerte porque dejaremos a la patria un ejemplo
que hará palidecer las páginas más heroicas de la
Historia, y algún día hasta los hijos de los mismos
soldados que hoy nos combaten tendrán que mirar con
veneración los picos de la Sierra Maestra.
Fidel Castro R.”
(OAHCE).
La premonición que
aparece en la última línea, fue una realidad. Veamos
como el genio militar del Comandante en Jefe, derrotó la
Gran Ofensiva del enemigo.
Desde
los primeros días de Mayo, el Comandante en Jefe, ordenó
la construcción de obras defensiva y refugios,
designando a Che –dirigía por esa fecha, la Escuela de
Reclutas en Minas del Frío- realizar la inspección de
las mismas y la construcción de otras en los lugares de
posible avance de las tropas enemigas. También el mando
militar de aquella región, comienza a propagar la
exhortación a los insurgentes a deponer sus arma, bajo
el compromiso de perdonarle la vida y la reincorporación
a su familia, divulgaba además, los tantos juramento de
los nuevos reclutas, que los rebeldes apodaban
“casquitos” que por esos día se llevaron a cabo en
distintos mandos del país para formar la unidades de la
gran ofensiva contra los rebeldes.
El 8
de mayo, el mando rebelde conoció de un posible
desembarco enemigo por el Macho y Ocujal, al sur de las
montañas. Fidel que se encuentra en La Plata ordena
situar tropas en esa dirección. En nota que envía a
Celia le pide que haga llegar a varios de sus oficiales
las instrucciones para pasar a la defensa en distintos
puntos. Le indica que saque copia del escrito y se la
enviara a Che. Pero el anunciado desembarco, no pasó de
un simulacro.
Además, el Comandante en jefe, previendo cualquier
avance de las tropas enemigas que marchan por la zona
del central Estrada Palma, hacia las posiciones
rebeldes, ordena ocupar distintos puntos por sus
hombres, mientras él, bajo un fuerte aguacero se
desplaza hacia la costa, pero el agua no lo deja
continuar. También un buque y los aviones, cañonean y
bombardean el litoral. Luego de una larga caminata por
camino cubierto de fango, Fidel llega a la costa y sigue
realizando todos los esfuerzos para el rechazo de la
ofensiva. El 11 de mayo, por encontrar y enterarse de
cosas mal hechas, le manda decir a Celia: “Mira a ver si
entre el Che y tú logran hacer algo para que las cosas
se hagan correctamente...”
En los
días siguientes, escribe a Che, explicándole que hacer
con las bombas y las minas, para usarla contra el
enemigo, y de cómo usar los fulminantes y cantidad
existente. En una de esas misivas se refiere a los
experimentos que ha realizado con las minas explosivas.
En la primera parte le dice: “…Hace además muchos
días que no conversamos, y luego eso es hasta una
necesidad. Aquí le echo de menos a la falta de viejos
compañeros”. Es evidente la nostalgia.
El 20
de mayo, se produjo un encuentro con tropas
enemigas en la Herradura, zona de Las Mercedes, donde es
rechazado el avance de un Bon. Sin embargo, Fidel no lo
considera el inicio de la ofensiva. Independientemente
que más tropas enemigas siguen llegando a la Sierra,
nuevos contingentes de “casquitos”.
Che,
luego de inspeccionar las posiciones defensivas y los
distintos refugios, regresó a la Escuela Militar en
Minas del Frío. El Comandante en Jefe sigue ubicando
escuadras, pelotones y grupos en los lugares de mayor
peligro en ese momento y se desplazó por distinta zonas,
busca un lugar para una pista de aterrizaje. La
temporada de lluvia se inició fuertemente. El agua
causaba molestias a los guerrilleros, pero ciertamente
era un buen aliado, pues obstaculizaba las operaciones
militares.
Como parte del plan F.F. en esos días dejaron caer en
las montañas orientales volantes con distintos texto,
uno de ellos decía:
“A todo el que pueda interesar:
Por
este medio se hace saber que toda persona que facilite
una información que conduzca al éxito de una operación
contra cualquier núcleo rebelde comandado por Fidel
Castro, Raúl Castro, Crescencio Pérez, Guillermo
González (1) o cualquier otro cabecilla será gratificado
de acuerdo con la importancia de la información, bien
entendido que nunca será menor de $5,000.
Esta
gratificación oscilará de $5,000 hasta $100,000
correspondiendo está última cantidad o sea $100,000 por
la cabeza de Fidel Castro.
Nota:
El nombre del informante no será nunca revelado”.
Otros
volantes exigían a las familias campesinas abandonar de
inmediato sus casas, pues de no hacerlo serían
desalojados por las unidades militares
1- Es
evidente que la inteligencia de los cuerpos armados de
la tiranía no tenían una información seria, pues para
esa fecha Raúl se encontraba desde mediado de marzo
dirigiendo el II Frente Oriental “Frank País” y el
apellido de Guillermo es García. También es extraño que
no aparezca el nombre de Che, luego que en varios
informes militares lo han mencionado varias veces.
Desde Mina del Frío,
Che
acude a ver a Fidel, quién le informa de la necesidad de
organizar una reunión con los campesinos serranos, pues
se hacía necesario garantizar la cosecha cafetalera,
independiente de las amenazas enemigas, que ya eran
evidentes, pues ese mismo día insurgentes de la columna
Nº 4, ahora al mando del comandante Ramiro Valdés,
combaten en las cercanías de Buey Arriba con tropas allí
acantonadas. |