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No es ninguna
novedad que el gobierno de EE.UU. -en este caso la
pandilla liderada por el criminal de guerra George W.
Bush-, utilice a distintos mercenarios con la finalidad
de atentar contra la Revolución Cubana. Así como no es
novedad, aunque se lo enmascare bajo el rótulo de
periodista y escritor, que el cubano Carlos Alberto
Montaner reporte, desde hace años, para la CIA,
involucrado en el armado de células de "periodistas
independientes" al interior de la isla.
Hace pocos días Montaner y otros "periodistas" fueron
despedidos de El Nuevo Herald, por violar lo que dicha
publicación considera "ética periodística", ya que los
cuestionados colaboran con Radio Martí y TV Martí, a
"sueldo" de la administración Bush; cosa común entre los
autodenominados "disidentes", dentro y fuera de Cuba.
Lo mismo ocurre con el ya indisimulable agente,
cubano-yanqui, Juan Manuel Cao, enviado especial -desde
Miami- a la Cumbre del Mercosur, realizada recientemente
en la provincia de Córdoba, Argentina.
¿Cuál será el verdadero motivo del alboroto armado en el
Nuevo Herald, dentro de la lucha faccional entre
sectores opuestos a la Revolución Cubana? ¿Cuál es el
pase de facturas? ¿Qué nos deparará el próximo capítulo
de esta larga guerra sucia, con epicentro en el Estado
de la Florida y líneas tendidas hacia distintas
direcciones?
Este es un momento en el que el "poder duro" -Bush, sus
acólitos y los grupos mandantes de alcance
transnacional- y el "poder blando" -cuyo vocero escriba,
en el orden internacional, es Joseph Nye Jr., entre
otros-, no están enfrascados únicamente en las
legislativas, sino, primordialmente, en cómo continuar
con la dominación global.
En el cómo está el meollo de la mayor parte de la
confrontación: ¿se continúa arrasando el mundo a partir
de la imponente maquinaria bélica y de todo lo que le
sea funcional a ella, o se da prioridad a una política
basada en la superioridad tecnológica expresada a través
de la industria cultural de masas, con el reaseguro del
colosal arsenal armamentístico? Poder duro vs. Poder
blando. He ahí la cuestión.
Por lo tanto sería pecar de ingenuos inscribir el
despido de "periodistas" mercenarios llevado adelante
por el Nuevo Herald en el marco de una controversia de
carácter ético profesional. Sin perder de vista el
bosque, es interesante recordar que el "periodista" Juan
Manuel Cao, a quien Fidel Castro le preguntó en Córdoba
"¿a ti quién te paga", fue el provocador que pretendió
interpelar al presidente cubano levantando la "causa" de
la médica Hilda Molina. Como vemos, más rápido de lo que
canta un gallo, la "causa" Hilda Molina se desnuda tal
cual es: un trapo deshilachado, sostenido por grupos que
anidan en lo peor de Miami; por "periodistas"
mercenarios como Cao y por políticos que, en diferentes
países, viven sometidos, o condicionados a presiones
sutiles o descaradas del gobierno de Estados Unidos.
Acerca de Montaner no viene para nada mal echarse unos
párrafos referidos a algunas de sus andanzas, precisadas
en el libro "Los Disidentes", de los periodistas y
escritores cubanos Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez.
Carlos Alberto Montaner "en 1963 integró un grupo
seleccionado por la CIA, que fue entrenado en Fort
Benning, Estados Unidos. En 1970 se radicó en España,
donde fundó, con apoyo financiero de la Central de
Inteligencia Americana, la editorial Playor y la agencia
de noticias Firmas Press…"
"En agosto de 1990 fundó, en Madrid, la Plataforma
Democrática Cubana, coalición que integra la Unión
Liberal Cubana y organizaciones contrarrevolucionarias
como la Coordinadora Socialdemócrata y el Partido
Democratacristiano Cubano. Esta organización fue creada
por la CIA para influir en sectores políticos europeos y
latinoamericanos y promover presiones contra la isla".
Montaner, que nunca abandonó sus estrechos vínculos con
el español José María Aznar -el ultraderechista perro
faldero de Bush- "apoya las actividades de los
grupúsculos contrarrevolucionarios -que actúan en Cuba-
mediante envíos de materiales y medios técnicos de
comunicación, así como financiamiento" ("Los
Disidentes", edición 2003). ¿Interesante, verdad?
Hablamos de un Montaner, quien sin privarse de nada
-según revelan Elizalde y Báez en su libro- "Ha llegado
a proponer que todo esto (materiales, dinero) sea
enviado al territorio nacional a través de la valija
diplomática de la embajada de España en La Habana".
Así como están vigentes las cárceles secretas de la CIA
-donde Bush y su pandilla torturan y hacen desaparecer
gente- los Estados Unidos siguen poniendo en práctica,
como en los tiempos de la "guerra fría" aquello de "la
mentira necesaria". Cosa que al igual que "la mentira
organizada", tiene patas cortas.
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