Año V
La Habana

18 al 24 de NOVIEMBRE
de 2006

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Páginas del ALBA
Pedro de la Hoz Caracas


La imagen predominante por estos días en el caraqueño Parque del Este se multiplicará antes de que termine noviembre a lo largo de la geografía de la nación sudamericana: decenas de miles de personas recorriendo estantes atestados de libros, dedicando parte del aguinaldo navideño a la compra de literatura, asistiendo a charlas, conferencias y recitales, conociendo y honrando a escritores del patio y extranjeros.

Es una celebración jubilosa la II Feria Internacional del Libro de Venezuela, FILVEN 2006. Abrió sus puertas con un acontecimiento revelador: la presentación de los primeros diez títulos publicados por el Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas, bautizados, como aquí se dice a las novedades literarias en el momento de su puesta en circulación, por el presidente Hugo Chávez y el Ministro de Cultura cubano, Abel Prieto, quien encabezó la delegación de la Isla, País Invitado de Honor a la Feria.

Apenas nueve meses después de que ese Fondo fuera creado en La Habana, en el acto inaugural de la cubana Feria del Libro con la anuencia del propio Chávez y Fidel Castro, 30 000 ejemplares de cada uno de esos títulos iniciales, comenzaron a cobrar sentido en manos de los lectores. Los primeros beneficiados son los venezolanos; pronto circularán en Cuba y casi simultáneamente en Bolivia.

Se trata de una colección que, como explicó Abel Prieto, se inspira en un primer momento en un concepto expresado por Chávez en ocasión de la celebración en Caracas del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes: la necesidad de dotar a las nuevas generaciones de instrumentos para el mejor conocimiento de nuestras tradiciones combativas y de la naturaleza del imperialismo.

Es por ello que entre los libros que amanecieron con el ALBA figuran textos sobre Francisco de Miranda y Simón Bolívar, imprescindibles letras de y sobre José Martí, ensayos de Roberto Fernández Retamar, Ignacio Ramonet, y Atilio Borón que arrojan luces sobre el pensamiento emancipador y ese intenso reportaje de la argentina Stella Callóni que pone al descubierto los desmanes de la Operación Cóndor. Y es también por ello que ya casi están listas las ediciones del Diario del Che en Bolivia y una lectura de formación, Oros viejos, del cubano Herminio Almendros.

Junto a esos libros del ALBA otras auroras se divisan en los estantes o se producen en el abultado programa de presentaciones de esta segunda versión de FILVEN.

Editoriales extranjeras como Pathfinder y Ocean Press despliegan ante el público precisas y útiles referencias sobre el pensamiento bolivariano de Hugo Chávez, la impronta revolucionaria y ética del Che Guevara, la trama de agresiones del imperialismo contra los pueblos de América Latina y el Caribe y los procesos de descolonización.

La Fundación Kuai Mare, de la Plataforma Editorial venezolana, ha contribuido a la multiplicación de las posibilidades del acceso al libro entre la población, con precios módicos y un  amplísimo abanico de propuestas.

Ramón Mederos, director del Centro Nacional del Libro y principal organizador de la Feria, declaró a La Jiribilla que “este esfuerzo descomunal que hemos realizado se está viendo coronado no solo por una asistencia masiva de público sino por la compra en cifras millonarias de bolívares. La gente se da cuenta de que la lectura es una necesidad vital, de que, como reza el lema de la feria, el libro libera”.

Cuba correspondió al honor conferido con un programa sustantivo de presentaciones, comercialización y exhibición de libros. Veintidós instituciones de la isla tributaron sus producciones, que ocuparon un lugar prominente en el Parque del Este, donde quedó instalado el Pabellón Cuba y la sala José Martí.

Durante los dos primeros días de FILVEN contribuyeron al pulso de la Feria los Premios Nacionales de Literatura, Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero, Antón Arrufat, Reynaldo González, Pablo Armando Fernández, Nancy Morejón y Jaime Sarusky. Por más tiempo permaneció en Caracas Miguel Barnet, también Premio Nacional de Literatura, quien celebró aquí el cuadragésimo aniversario de su Biografía de un cimarrón.

Un contacto vivo con escritores cubanos fue algo que agradeció el público caraqueño. Desde Santiago de Cuba viajó a la capital venezolana la poetisa y editora Teresa Melo, quien trajo en su voz las convicciones raigales de su lírica personal, y junto a ella los testimonios de la gira con que escritores y trovadores jóvenes celebraron el bicentenario de José María Heredia en el 2003, reunidos en el tomo La estrella de Cuba, que contó aquí con la edición cubana y una espléndida venezolana a cargo de Monte Ávila.

Desde Ciego de Ávila vino Vasily Mendoza, un joven y laureado narrador cuyos libros, en el ámbito de su territorio, se agotan rápidamente.

Bladimir Zamora, Fidel Díaz Castro y Gerardo Alfonso combinaron trova y poesía en veladas de mucho aliento y cálida acogida.

La ensayística contemporánea de la isla estuvo representada por Luis Suárez, investigador de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina; el historiador Raúl Rodríguez La O, estudioso de nuestras gestas independentistas; Luis Álvarez, conocedor de Martí, Guillén y las expresiones literarias de nuestra identidad; y Carlos Tablada, autor de una apasionante monografía sobre el pensamiento económico del Che Guevara.

Hablando del Che, en los momentos en que redacto estas líneas era muy esperada la presencia de Harry Villegas, Pombo en la guerrilla boliviana, portador, al igual que Ulises Estrada, de testimonios sobre la dimensión épica y humana del Che. Y sobresalía en la agenda final el reclamo por la liberación de los cinco cubanos luchadores antiterroristas injustamente encarcelados en Estados Unidos.

Hubo, por demás, un acercamiento a la literatura para niños y jóvenes en la Isla, mediante la participación de la escritora Ana María Valenzuela.

Particularmente sensibles resultaron las presentaciones de los libros de Zuleica Romay, La opinión pública cubana en el final de la neocolonia, y de Luis Báez, El mérito es estar vivo. En el primer caso, por abordar el tema de las encuestas electorales, asunto álgido en la Venezuela que se aboca a los comicios presidenciales. Y en el segundo, debido a que el registro criminal de los atentados contra Fidel Castro, urdidos  por los servicios especiales de los gobiernos norteamericanos, se recortan sobre la sombra de la subversión que EE.UU. estimula contra Venezuela y que incluye, como se ha revelado, planes de asesinar a Hugo Chávez.

Cuba y Venezuela se han abrazado nuevamente en FILVEN 2006 a través de la creación y el pensamiento. Los vasos comunicantes entre dos culturas hermanas se han ensanchado y eso es lo que cuenta.
  

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