Año V
La Habana

18 al 24 de NOVIEMBRE
de 2006

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
POESÍA
EL CUENTO
LETRA Y SOLFA
EL LIBRO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FUENTE VIVA
REBELDES.CU
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Circunloquio o la gestión transformadora
Juana García Abás La Habana
Fotos:
Liborio Noval


Me sobrecoge tanto fundamento del alma nacional reunido en este patio que, a la vez que público, es, de cierto modo, íntimo ¾estos soles nuestros que son Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Adigio Benítez, César López, Raúl Luis, Marta Rojas, Jorge Fornet (¡la lista sería larga...!)¾ y, también, la tanta luz de todos los amigos que hoy nos honran con la calidez de su compañía, que mucho agradezco; como al jurado, (Pablo Armando Fernández, Alberto Acosta Pérez y Roberto Manzano) el hacer posible que la Fundación Nicolás Guillén, la Editorial Letras Cubanas del Instituto del Libro y el Centro Cultural Dulce María Loynaz materializaran este proyecto que parecía inviable ¾hubo de adensarse durante cuatro décadas¾; y que, ciertamente, gracias a esa conjunción favorable de fuerzas, es hoy este libro. Pero también hay que agradecer infinitamente a estas instituciones por haber creado y sostener este certamen, este Premio de Poesía Nicolás Guillén que moviliza anualmente, para bien de todos, las fuerzas poéticas del país en su vigorosa diversidad.

Quiero resaltar el trabajo exquisito y dedicado, tanto de Alfredo Montoto, diseñador gráfico; de Eliana Dávila, editora del libro, así como el del ilustrador José Luis Fariñas, mi hijo, a quien he dedicado Circunloquio.

(Discúlpenme ¾les ruego¾ las incoherencias, porque estoy muy nerviosa.)

Hace casi medio siglo que se me escurre el tiempo sin percatarme, mientras disfruto creando conjuntos de palabras con determinada resolución sonora que me permita la inclusión de rupturas de armonía, a fin de sostener el sentido desde diversos ángulos sensoriales y aun perceptuales utilizando, de modo muy libre, ciertos patrones métricos cuando los siento necesarios al ritmo y la sonoridad, así como a la forma y sustancia de la idea; y, muchas veces hasta a las características visuales y plásticas del conjunto de versos en cada poema.

Pretendo ¾e ignoro si lo haya logrado o no¾ una experiencia poética que propone la percepción y aprehensión, lo más vívida posible, de nuestro aquí y ahora, sostenida por los temas y por la insistencia en ciertos pronombres demostrativos de lo inmediato o próximo (este, esta, estos), ciertos adverbios (hoy, aquí, ahora) y, sobre todo, por la persistencia casi impertinente en el uso del presente de indicativo, y, en general, a través de la expresión tamizada por el goce de mi propio asombro ante los horizontes de eventos del entorno actual y a las paradojas que los imbrican en lo humano como complejo fenómeno dinámico: nacimiento, desarrollo y muerte de cuerpo y conciencia; y como entidad actuante en la naturaleza y la sociedad que le limitan, trágica y necesariamente el arbitrio.

Poco se comenta en torno a que la decisión ante la disyuntiva entre acción o inacción, y entre unas y otras acciones el centro del Fausto (en Circunloquio, presento una paráfrasis parodiada del prólogo en la tierra y del epílogo en el limbo, aludiendo irónicamente a los supuestos “prólogos” a la acción dramática que sitúa Goethe “en el cielo” y “en el teatro”, y que aparecen en el primer Fausto con fingido carácter de paratexto, siendo realmente partes fundamentales de la propia acción sui géneris del drama). La duda sobre la acción es el centro de Hamlet que llega a identificar la acción con la propia existencia. Y, en el Quijote, recibimos el sistema de verbos como cuerpo ético loable y aun lógico, en contrapunteo equívoco con la realidad, hasta producir una intervención alienada de la acción: es la nuez de la estructura sintáctica de la obra, con profusión de verbos en todos los modos y tiempos, y marca así la esencia de la narrativa que la organiza. En síntesis: la dinámica entre la acción verbal del pensamiento en la oralidad y su incidencia como una peculiar forma de movimiento que interactúa con el mundo en el que participa propiciando diversos matices de movimiento. En resumen: la gestión transformadora (el actuar) es el fundamento esencial de estas poéticas.

Circunloquio se estructura en torno a la idea como cierto tipo de acción, y al acto como recipiente que derrama esa esencia del espíritu. La duda y la incertidumbre, la indeterminación ante los desvíos (en el sentido lucreciano: como diferencias tentadoras que permitan saltos diacríticos... pero: ¡cuidado!, porque la espira nunca es inevitablemente ascendente, y todo fenómeno tiene ilimitados puntos de desvío hacia formaciones inesperadas. Es la cuarta ley dialéctica que esbozó cierto revisionismo francés de, relativamente, buena cepa.

Pretendo que este libro se estructure como un espacio abierto, pero ubicuo. Cada parte responde a uno de mis universos inquisidores de lo humano. Cada cuaderno es un espacio que sigue creciendo. Como poética, Circunloquio no puede prescindir de ninguno de los siete cuadernos que lo integran, porque la dialéctica interna del todo los condiciona a fungir como sistema poético y, desgraciada e inevitablemente (ya tiene casi medio siglo de escritura), a esta altura de mis versificar, hasta como retórica.

A finales de la década del 60, una tarde en el Trocadero que compartíamos con apenas un bloque de por medio, Lezama abordó y me esclareció el tema de mi poética:

Tus poemas son raros: el lenguaje, saltarín, de ritmo ligero y cambiante; (...) tu línea, lo cósmico-filosófico ¾así te definiría yo. (...) Son como interrogaciones abiertas.

En búsqueda ambiciosa para develar el misterio de la naturaleza de la existencia, los físicos han concebido hipótesis sobre una dinámica integradora de macromundo y micromundo, explicando el origen de la masa a partir de algo casi incorpóreo. (¿Un aliento, un mínimo sonido, un salto abstruso?)

Martí confesó que el asunto de más sustancia poética eran, para él, los misterios que desnudaba la ciencia: la relación heurística del pensamiento con la naturaleza tratando de desentrañarla.

Y ahora, la poesía, la mística y la geometría como dominante, se infiltran en la gestación de la nueva física del siglo XXI, física que aún no consolida un corpus suficiente, pero que ya flirtea con la materia oscura y con un probable salto dimensional en cierto punto crítico tras (o durante) la colisión de las partículas en los aceleradores. Y hasta ya casi se logra poder jugar con el protonio real, obtenido nada menos que de la conjunción de una partícula de materia y otra de antimateria de la misma condición elemental. (Esto se creía imposible, pero podría suceder bajo condiciones que se produzcan a velocidades próximas a la de la luz (y en el futuro acaso aún mayores), en el nuevo súper colisionador que acaba de ser construido en Europa occidental por científicos de un conjunto de países euroasiáticos. Lo sorprendente es que el experimento no puede nunca ser fallido, porque con independencia de lo que suceda, entregará piedras de fundamento para la nueva física del tercer milenio que se asoma, todavía tímida, a un vertiginoso juego progresivo y exponencial de dimensiones que apunta al infinito, al que, al menos en teoría purísima, ya casi arriba la matemática con la elucidación reciente de algunos de los Problemas del Milenio.

Yo no soy más que un ser demasiado curioso que escudriña misterios y se aventura en prenuncios que la poesía facilita alentando inquietudes y expresándose sin prejuicio ante lo acaso impensado.

Las más recientes imágenes del cosmos, obtenidas por un telescopio cada vez más potenciado (en una mínima cuadrícula estudiada en pos de una aproximación a la topología, aún imposible, del cosmos en sus concentraciones nebulares) muestran algo muy similar a las abstracciones pictóricas de Pollock a finales de la primera mitad del siglo pasado: la imagen de un tejido similar al neuronal con sus aparentes entramadas de dendritas. Los científicos no asimilaron entonces esos cuadros como posibilidad. Así que ya se ve que lo abstracto no lo es tal... sino solamente en el ejido de los esquemáticos; porque sucede que la poesía siempre se ha adelantado a la filosofía, y la filosofía siempre ha estado a la zaga de la más avanzada abstracción matemática.

Los fractales con su juego de patrones reiterativos hasta que la acumulación de cierta cantidad crítica del esquema produce un salto a otra condición (la hoja al árbol que reproduce su arquitectura inmediata esencial (ramificaciones), y en cada punto diacrítico salta, de la entramada venosa de la hoja a la trama del ramaje y de ahí al de la propia estructura esencial de la planta. Estas maravillas aún resguardan en el pleno misterio su verdad última, que quién sabe si será como onda o como partícula: ¿la historia del huevo y la gallina?

Yo pretendo hacer arte, no ciencia ¾aunque estos estancos ya van siendo obsoletos.

Soy diletante en ambas aventuras, que integran lo puro sensorial (¿existe?) y el intelecto (¿podría este acaso aislarse de la percepción en sí misma, intracortical e inconsciente?). Y confieso que siento un placer inconmensurable en este juego de supuestos probables o improbables (ya que acaso nunca imposibles) en esa región donde percepción, intelecto y emoción se integran así como la ciencia y el arte se unen junto a la percepción de macromundo y micromundo ¾ya escribió Joyce de los cuarks en Finnegan’s Wake, y en un párrafo asombroso nos echa aún en el costal incertidumbres y asomos de nuevas posibilidades cuánticas cuando los “bautiza”.

Con algo del romanticismo del siglo XVIII, mucho de la ironía del XX y algo de la crueldad del XXI, puede el lector descubrir cómo se articula lo manifiesto con asuntos no manifestados en Circunloquio, y cómo el todo se identifica con la parte y viceversa, aun cuando el poema aluda metafóricamente a una construcción místico-cuántica, porque naturaleza, pensamiento y sociedad es un todo inalienable en su aquí y ahora.

Procuro, sin subordinar la eufonía de cada verso (o la cacofonía necesaria en ciertas ocasiones para provocar extrañamiento a la manera de Brecht ¾como también lo procuran los versos justificados a la derecha, a la inversa de la retórica visual característica de los textos poéticos, que construyen espacios blancos que perfilan los versos como raíles o estructuras palpables, en lugar de permitirle suavemente al ojo rodar entre los versos al entrar la visión por la derecha del espacio), que la utilización del presente de indicativo sea frecuente, para dar primacía a la acción del ser y al movimiento en lo supuestamente inanimado, magnificando la dinámica de la energía, la acción y sus desvíos, ¾sea por causas naturales, divinas o humanas¾, como matriz de todo.

La manifestación de lo uno, perceptible por manifiesto, es igual, en puridad, a lo infinito (para nosotros, no manifestado) de un espacio que hace implosión ante nuestras narices y que percibimos como estable, puesto que somos incapaces de traspasar el himen dimensional que nos soporta y reduce como extrañas redes de materia oscura y singulares partículas, heraldos de un infinito ubicuo, acaso súper simétrico e hiposimétrico a la vez y donde las velocidades de la materia hecha luz define las lindes de lo visible y lo abordable.

Pero claro que no le hace falta al poeta ser más o menos hábil despejando las fórmulas inquietantes del posible salto a dimensiones ignotas en las entrañas de los colisionadores, de la energía transparente o de los huecos negros; como tampoco necesita el lector atrapar el imposible y fatuo grado cero de todas y cada una de las palabras para adentrarse y disfrutar de una poética: basta dejarse llevar por el aliento heurístico que insufla la turbulencia provocada por las imágenes sonoras y evocadas, porque en las cristalizaciones de la poesía, como en los espacios más caóticos de la naturaleza, el pensamiento o la sociedad: el sistema más estable es el más turbulento.

Todo lo anterior pudiera explicar el porqué no puedo evitar que mi poesía esté siempre in fieri, siempre transformándose: casi nunca un poema mío es algo definitivo: son cuerpos vivos que van buscando su mejor perfil, o al menos: perfiles diferentes, a través de los años. Y los siete cuadernos que conforman este libro: siete vertientes de la inquietud humana, son cuadernos abiertos que seguiré engrosando en segundas y terceras partes, con los poemas que de repente me asalten desde gavetas o armarios, o desde tanto “álef” y “tau” que hay por todas partes.

En los laberínticos espacios del espíritu, la sociedad y la naturaleza, la acción y el arbitrio nos definen a favor y en contra del desastre. Creo que un mundo mejor pudiera ser posible, pero nuestro planeta, como habitáculo ¾y acaso nuestro sistema, nuestra galaxia y nuestra zona cósmica¾, está en un punto de giro y hay que reinventar el criterio de lo humano: inventar nuevas cosmovisiones, una nueva ética de la diversidad en tanto relación no alienada entre el conjunto y sus elementos (porque el presente, en tanto acción, en tanto gesto o movimiento propio y ajeno, es lo que nos define, nos construye y desagrega).

La dinámica (las leyes del movimiento entre las fuerzas que la producen) entre ser y fenómeno es la clave de la existencia: la acción es el eje de la salvación y de la catástrofe. Como la acción es el gran tema de muchas poéticas, nada innovo con ello. Los horizontes de eventos luego nos definen. Yo pretendo escudriñar el ordenado caos no sin algo de ironía, y tratar de expresar las grandes dudas que me trazan certezas transitorias orbitando la fe, que es lo que me sostiene: porque confío en el milagro de las paradojas, en la eficacia de la incertidumbre, en el poder de la virtud que incita a la acción con fundamento en la misericordia, en las utopías que merman descalabros, y en la gracia del caos, tanto como en las sagradas permutaciones de los signos.

Ahora, si me lo permiten, leeré dos poemas de este libro, que no es ni mi obra completa ni una antología, sino siete cuadernos cuyos poemas pretenden ser, como aquella tarde las definió Lezama: interrogaciones abiertas.

CIRCUNLOQUIO

Omnia ab uno, ergo omnia ad uno.

J. G. A.
 

Empty Words.
JOHN CAGE

El cuerpo de un ejemplar magnífico

palpita repartido en cuencos rotos,

supurando absoluto desde exilios discretos.

(Esta pizca de sal para el café de monte,

enlaza pulsares, y las cábalas bufan

la respiración de la graveza

¾¿nadie pudo escoger el batimiento

que de lo uno surge y a lo uno retorna,

sin salvador que deba ser salvado

por este absoluto con intervalos de finitud?)

Vuelta de noria: la luz quedó atrás, pánfila

¾todo empieza y termina en todas partes¾;

la energía oscura invierte su coágulo invisible

y dispone el concierto del cometa y del cuark.

(Quizá no haya suceso

ni difieran los cuantos de los cuásares.)

Una elástica cinta de Moebius

divide su avatar mientras se multiplica

y este encauce del ordenado caos

¾todo desde el uno, luego todo al uno¾,

fuera o no fuese un dios: bien podría serlo.


LA LEY

No hay cambio sin catástrofe.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

© La Jiribilla. La Habana. 2006
 IE-800X600