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Una representativa muestra del teatro
cubano ha hecho escala en República
Dominicana. La acoge el V Festival
Internacional de Teatro de Santo
Domingo, enmarcado entre los días 9 y 19
de este mes de noviembre. Aupado por un
público masivo y cálido, que no
desaprovecha las entradas gratuitas a
cada uno de los espectáculos, el evento
se desarrolla con éxito, tirado de la
mano, en lo fundamental, por
agrupaciones de buena parte de América
Latina.
Montajes titiriteros, unipersonales de
diferentes géneros y una puesta de
formato más amplio representan aquí al
teatro nacional.
Entre los primeros, el maestro Armando
Morales y Rubén Darío Salazar, quienes
traen dos “clásicos” nuestros de los
últimos años en el arte de las figuras
animadas. Morales (fundador y actual
director general del Teatro Nacional de
Guiñol), es aplaudido con La
república del caballo muerto, del
argentino Roberto Espina, y con su
brillante y aún joven Canturía en
clave de títeres. Salazar (líder del
Teatro de las Estaciones) presenta su
archiconocida El niño que riega la
albahaca y el príncipe preguntón,
de Federico García Lorca, vivo homenaje
al poeta granadino y a su entrañable
vínculo con Cuba.
En tanto José Antonio Alonso (ex
integrante de Buendía) con De París,
un caballero, su carta de
presentación en numerosas temporadas en
la isla y en varios eventos
internacionales, da a conocer aquí el
montaje que, como actor y director, lo
ha llevado a fundar en solitario Teatro
del Caballero.
Mientras, la conocida narradora escénica
Mayra Navarro ha protagonizado
abarrotadas “contadas” gracias a sus
Cuentos de mujeres y Como me lo
contaron te lo cuento.
La sala Eduardo Brito, del Teatro
Nacional, espera por las dos funciones
de Vida y muerte de Pier Paolo
Pasolini, del francés Michel Azama,
la multipremiada puesta de Carlos
Celdrán con Argos Teatro.
Los diseñadores Zenén Calero y Manolo
Garriga, así como Mayra Navarro, Rubén
Darío y Armando Morales han impartido
talleres en sus especialidades. Por su
parte la teatróloga Vivian Martínez
Tabares y este redactor, responsables en
Cuba de las revistas Conjunto y
Tablas, respectivamente, han
participado en los foros críticos y en
“Ventana escénica”, una sección a
propósito del festival en los periódicos
dominicanos.
Así, con la variopinta y sólida creación
teatral de estos tiempos, nuestra isla
ha dejado su marca en esta otra antilla
hermana, junto a relevantes colectivos o
figuras como Yuyachakani, de Perú,
Matacandelas y La Libélula Dorada, de
Colombia, La Espada de Madera, de
Ecuador o Denise Stoklos, de Brasil.
Funciones, encuentros, diálogos, signos
todos, en definitiva, de una fiesta
latinoamericana en tierras y tablas de
Quisqueya.
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