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Con
el anuncio de los galardones del recién
estrenado 2007, los premios Alejo
Carpentier de narrativa y ensayo, y el
Nicolás Guillén de poesía, arriban a su
octava y séptima ediciones,
respectivamente. Convocados por la
editorial Letras Cubanas, la Fundación
Alejo Carpentier y el Instituto Cubano
del Libro el primero y Letras Cubanas,
el ICL y la Fundación Nicolás Guillén el
segundo, estos concursos se afianzan
como una de las principales opciones de
su tipo en la Isla. Si, por ejemplo,
fuéramos a creernos en el derecho de
evaluar los certámenes literarios de
acuerdo con quienes acudan a sus
convocatorias, podríamos convenir en que
estos se han ganado un prestigio nada
insustancial. Aunque no nos gusten los
concursos. Incluso si tenemos en cuenta
lo de subjetivo que encierra el hecho de
someter un libro a una especie de cata
sumarísima. Por suerte, el crédito de un
premio se basa además en el catálogo que
van conformando sucesivas ediciones, y
ese rasgo definitorio es favorable al
Alejo Carpentier y al Nicolás Guillén.
Siguiendo tal lógica podríamos aventurar
—es otro ejemplo— que de los géneros
narrativos (cuento, novela) es la novela
el que muestra mayor notoriedad a lo
largo de estas ocho ediciones. Pero
podemos posponer los argumentos.
Conózcanse los premiados de este año, y
algo de sus libros.
Premio Alejo Carpentier.
Novela: Alberto Garrandés, Las
potestades incorpóreas. (El jurado
estuvo compuesto por Marilyn Bobes,
Ernesto Santana y Rogelio Riverón).
Cuento: Aida Bahr, Ofelias.
(Jurado: Zaida Capote, Lázaro Zamora Jo
y Alberto Ajón León).
Ensayo: Roberto Méndez, Lluvia,
Patria, Laurel. (Jurado: Leonardo
Acosta, Ana Cairo, Nara Araujo).
El
Premio de Poesía Nicolás Guillén le fue
otorgado al cuaderno
Oral-B,
de Ricardo Alberto Pérez, por un jurado
que integraron Mario Martínez Sobrino,
Luis Lorente y Reynaldo García Blanco.
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