Año V
La Habana

13 - 19 de ENERO
de 2007

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ENTREVISTA CON AIDA BAHR

La literatura implica estilización

Yinett Polanco • La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez
Aida Bahr es la ganadora del Premio Alejo Carpentier de cuento 2007 con su libro Ofelias. Su producción literaria ha sido ampliamente valorada por la crítica nacional, la cual no solo ha catalogado en muchas ocasiones su escritura como solidísima, sino también la ha incluido en todos los estudios y antologías de narrativa cubana en los 80. Desde Santiago de Cuba, donde ha anclado sus raíces, y sin el menor temor o complejo por ser lo que comúnmente en Cuba se llama una escritora de provincia, Aida ha publicado las colecciones de cuentos Hay un gato en la ventana, en 1984; Ellas de noche, en 1989 y Espejismos, en 1998.

 

En los últimos tiempos se ha habla de un aumento de la narrativa cubana escrita por mujeres dentro y fuera de la Isla, ¿existe en verdad esta explosión de literatura femenina o se trata más bien de un “descubrimiento” de una escritura que ha estado presente pero olvidada por largo tiempo?

No podría decirlo con mucha certeza. Cuando investigué sobre el cuento en Santiago de Cuba entre 1902 y 1958 encontré cuentos de 15 mujeres publicados en revistas y periódicos, algunos de ellos atendibles. En mi opinión de alguna forma la falta de reconocimiento de la sociedad a la narrativa femenina contribuyó a que las mujeres se mantuvieran inclinadas hacia la poesía y la literatura para niños, géneros considerados “aceptables” para ellas, y poco a poco ese panorama ha ido cambiando. Cuando comencé en los talleres solía ser la única mujer que escribía cuentos para adultos, bien fuera en las sesiones normales o en los encuentros a distintos niveles, de modo que en cierta manera se puede hablar de una “eclosión” al referirse al cultivo de la narrativa por las mujeres en la actualidad, pero a la vez es innegable que esta pudiera haberse producido mucho antes de haber contado con el estímulo y la aceptación necesarios.

La academia universitaria es un espacio recurrente en su escritura, ¿por qué le interesan tanto las relaciones que en este ámbito se establecen?

No me interesan en particular más que las que se producen en cualquier otro ámbito laboral. Ocurre que conozco el medio porque cursé estudios universitarios y porque en toda mi vida laboral he mantenido relaciones con el medio académico, además de trabajar ocasionalmente en él. Me gustaría poder presentar a mis personajes en una gama mayor de entornos, pero no me siento cómoda escribiendo de lo que no conozco. Siempre admiré en Jorge Luis Hernández su voluntad de hacerse ingeniero en Telecomunicaciones para poder dominar el mundo de la técnica y mostrarlo en sus obras. Otros escritores han desempeñado distintos oficios por circunstancias diversas. En mi caso me veo limitada dentro de la esfera profesional, aunque en mi obra utilizo preferencialmente el universo familiar y el hogar como espacio, lo cual me interesa mucho más porque creo que en la familia se dan las mismas relaciones de poder, convivencia, dependencia, etcétera, que se reproducen luego a escala social.

En su escritura, el cuento tiene una fuerza particular, ¿qué características particulares tiene este género para distinguirlo de ese modo?

Nunca me propongo escribir algo en un género determinado. Escribo historias, si son breves son cuentos, a veces cuentos muy breves, a veces más largos. Cuando la historia resulta muy compleja para resolverse en pocas cuartillas, entonces se convierte en una novela, pero eso no constituye un propósito inicial. Tengo una tendencia muy fuerte hacia la síntesis, eso puede haberme mantenido dentro de los límites del cuento durante muchos años, pero ya había escrito novelas fallidas como también he escrito muchos cuentos fallidos (solo espero seguir escribiéndolos, o más bien, espero seguir con la capacidad de detectarlos y quemarlos antes de que sean conocidos por otros).

Su narrativa se refiere a temas actuales, y su lenguaje literario imita muchas veces al hablar cotidiano, lo cual implica el riesgo del envejecimiento de la literatura con el tiempo, ¿no es usted de los escritores que apuestan ante todo por la trascendencia?

La aspiración de todo escritor es trascender; pero no creo que su obtención dependa de utilizar un lenguaje erudito, y no quiero decir "elaborado", porque cuando se hace literatura siempre se elabora el discurso, por más que refleje el habla cotidiana, siempre hay una estilización, o al menos eso es lo que el escritor se propone aunque no siempre lo consiga. El mérito de muchos autores clásicos de la literatura universal ha radicado precisamente en dotar a sus obras de una gran naturalidad, a partir del acercamiento al habla coloquial de su época.

¿Qué significa haber obtenido el premio Alejo Carpentier de cuento dentro de su carrera como escritora?

El Premio Alejo Carpentier fue para mí una satisfacción doble por cuanto no lo esperaba realmente. Ya me había acostumbrado a no ganar en ningún concurso (este es mi primer premio). Lo disfruto más porque lleva el nombre de uno de mis escritores favoritos, y por haberlo ganado en cuento, pues esa es la parte de su obra que más me gusta, junto con El reino de este mundo y El arpa y la sombra. Al mismo tiempo ganar un premio establece un terrible compromiso, aunque no significa que se haya alcanzado cumbre alguna, sino que la obra enviada fue la que más le gustó a ese jurado. Pero el premio te señala, crea una expectativa en torno a tus obras futuras, y eso constituye una responsabilidad.
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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