|
Compartimos hoy el privilegio de tener
entre nosotros a Giovanni Porzio, lo que
nos permite acercarnos a su experiencia
profesional extraordinaria como
periodista del
semanario italiano Panorama,
misión que lo ha llevado como
corresponsal de guerra, desde 1979, a
los más trágicos conflictos bélicos que
ha padecido la humanidad en el cierre
del siglo XX y estos años del naciente
XXI.
Desde
Panorama ha seguido los
conflictos en Medio Oriente, África, los
Balcanes, el Cáucaso, Asia y América
Latina en misiones que lo han llevado a
casi 120 países. De ahí su presencia,
por solo citar ejemplos que resultan
imprescindibles, en la guerra del Golfo
de 1991; en Kinchasa, en 1997, cuando la
fuga de Mobutu; en 2001, en Afganistán,
siguiendo la avanzada de los mujahidines
que huían a Kabul el día de la retirada
de los talibanes; en 2003 en Bagdad,
durante los bombardeos y la ocupación de
Iraq; en 2006 en el sur del Líbano
durante el ataque israelí, y, hasta poco
antes de su llegada a La Habana, en
Somalia.
Esa
intensa labor se ha expresado también en
la publicación de cinco libros —Guía
al Medio Oriente, Cory, Top
Secret, El engaño del Golfo,
Infierno en Somalia y Corazón
negro—, en cursos y
conferencias impartidos en universidades
y en numerosos premios periodísticos
entre los que se encuentra el
prestigioso Max David por sus reportajes
en Afganistán.
Al
contrario de lo que pudieran transmitir
en primera instancia estas palabras,
indispensables para presentar a Giovanni
a sus nuevos amigos en Cuba, que se
unirán a los muchos que ya ha acumulado
en sus múltiples estancias entre
nosotros, esta vez no disertará desde la
palabra, no lo hará desde la escritura,
su indiscutible oficio; tanto ha visto,
tanto ha vivido la fuerza de la imagen,
tanto ha tropezado con la interrogante
de la capacidad real de la letra para
expresar las duras circunstancias que
ante sí ha tenido, que ha encontrado en
la fotografía un medio indispensable y
no un complemento para dejarnos un
conmovedor testimonio de nuestra
contemporaneidad.
Hoy recibimos al Giovanni fotógrafo con
su Distancias, que
recoge en 51 obras sus experiencias en
disímiles conflictos bélicos en los que
se ha encontrado inmerso desde 1999
hasta 2005, sus “apuntes fotográficos”
hechos, como reconoce, “con el
propósito de penetrar la corteza de la
habituación y de la indiferencia en que
con demasiada frecuencia nos hemos
escudado”.
Desde su propio título el acento lo
coloca en un plano aún mayor que no
puede pasarnos inadvertido. Su vida lo
ha convertido en testigo excepcional de
las trágicas circunstancias que vive la
humanidad, pero la fuerza y el horror de
cada una de esas acciones imperiales, de
cada uno de esos holocaustos, no pueden
impedir que comprendamos que son
expresión y resultado de un mundo donde
la distancia es cada vez mayor entre los
que tienen y destruyen, para sostener su
opulencia al precio de la aniquilación
de hombres, pueblos y culturas, y “los
condenados de la tierra”, condenados a
la “inteligencia” de las bombas, a la
depredación de sus recursos y al olvido
de los medios.
Palabras
de presentación a la exposición
Distancias, de Giovanni Porzio.
13 de febrero de 2007. |