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Técnica mixta
fue el título que el trovador bayamés
Isael (Pipo) Carrazana escogió
para nombrar su más reciente concierto
A guitarra limpia efectuado el
pasado sábado 24 de febrero en el patio
de las yagrumas del Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau en La
Habana Vieja.
¿Quizá Técnica mixta por la doble
condición de Carrazana de trovador y
pintor o porque se mezcló con otros
músicos como los trovadores Alejandro
González, Richard Pérez y Fernando
Guerrero y Sucel Matos (coros), Iván
Suárez (bajo), Víctor Linens (tres),
David Hernández (percusión), William
Roblejo (violín) y Néstor Rodríguez
(saxofón)?
El
concierto incluyó doce temas: “Espejo de
otoño”, “Negra española”, “De amores y
locuras”, “Es tan poquito vivir”, “Como
miel de las abejas”, “Escapando”, “La
espinita”, “Ellos”, “La vida”,
“Confesiones”, “Ángel” y “El pececito”.
El
poeta y cineasta Víctor Casaus, director
del Centro Pablo, al presentar el
concierto manifestó su alegría por tener
la posibilidad de escuchar a un músico
que viene de Bayamo, ubicada en el
oriente cubano lo cual, dijo, es uno de
los propósitos de A guitarra limpia:
que se conozca en la capital el talento
que existe y florece en otras partes de
la Isla.
A
guitarra limpia,
dijo Casaus, es el proyecto en el que
muchos trovadores jóvenes comienzan a
probar sus fuerzas y a comunicarse con
este público tan amable y amante de la
nueva trova. “Los discos que hacemos a
partir de estos conciertos, afirmó, se
convierten en una suerte de carta de
presentación de los jóvenes trovadores”
y recordó que, también, “los trovadores
mayores vienen a este espacio no en
busca de ese primer contacto sino a
apoyarnos con su experiencia y con su
trabajo hecho”.
En el
caso de Pipo, insistió, la
felicidad es doble porque da continuidad
a lo que se produjo el año pasado cuando
fue uno de los ganadores de la beca
Sindo Garay otorgada por el Centro Pablo
junto con los también trovadores
Leonardo García y Erick Méndez. “Esta es
una manera, dijo, de apoyar el arranque
de los músicos jóvenes y también de
contribuir al mantenimiento y desarrollo
de la canción trovadoresca cubana: labor
necesaria y hermosa”.
Recordó que apenas unas horas antes del
concierto se le entregó al trovador
Silvio Rodríguez en Lima, Perú, el
título de Doctor Honoris Causa de la
Universidad Mayor de San Marcos, Decana
de América, y ese acontecimiento es de
gran relevancia. “Es poco común que una
prestigiosa universidad reconozca el
trabajo de un trovador porque sabemos
que existen prejuicios por los oficios”
y ese premio, dijo, “lo sentimos como un
reconocimiento a la trova cubana de
todos los tiempos”.
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Casaus leyó textualmente varios párrafos
de las palabras de agradecimiento que
pronunció Silvio luego de recibir el
Honoris Causa: “Sé que, según el
protocolo de estos actos, ahora me
tocaría dar una clase magistral. Pero
solo soy un cantor popular que, para
colmo, siempre ha tenido claro que
practica un oficio que no suele
enseñarse, una profesión sin cátedra.
Aunque esto es rigurosamente cierto,
para ser más justo debería agregar que
existen al menos regiones de la vida que
nos enseñan. La escuela de un cantor
puede comenzar en las tonadas con que
nos duermen las abuelas y con las
melodías que escuchamos al salir de la
cocina mientras nuestra infancia
corretea. Son lecciones todo lo que
acontece en los hogares, si es que
nacemos con la fortuna de un techo, y
escuelas son las calles, las ciudades,
los dioses y los héroes que nos esperan
cuando abrimos los ojos, como queriendo
sellar nuestra suerte.”
Evocó
Casaus los dos conciertos realizados en
el Centro Pablo en diciembre
último y que estuvieron dedicados a
Silvio a propósito de su sesenta
cumpleaños y en los que el trovador
calificó como “hermanos de oficio” a
otros que, al igual que él, han dedicado
gran parte de su vida a trovar. De ahí
que tanto Teresita Fernández como Noel
Nicola, éste último fallecido hace unos
meses, amigos entrañables y queridos de
la institución fueron recordados por
Casaus quien, igualmente, quiso leer un
fragmento de las palabras de Silvio en
las que reconoce a ambos músicos como
esenciales para la cultura cubana.
“Interpreto este gesto como un abrazo de
pueblo a pueblo. Lo acepto en nombre de
maestros como Sindo Garay y Teresita
Fernández, de la trova cubana de todos
los tiempos, de mi aguerrida generación
y muy especialmente en nombre de Noel
Nicola, hermano que hace poco se nos
fue, pero que antes nos dejó ejemplares
versiones cantadas de la inmortal poesía
de César Vallejo.” |