Cada día cuando el sol está por desaparecer al sur del mar caribe, se escucha  en la fortaleza de San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, una voz de mando femenina. La orden señala a una guardia de honor rendir tributo a la bandera cubana en distinción a los mambises caídos en las luchas independentistas del Siglo XIX. Entonces continúa esa ceremonia preparando el cañón mambí y, pasados unos minutos, la misma voz femenina ordena: ¡Fuego! 

Este cañonazo de Santiago de Cuba pudiera parecer igual que el mítico cañonazo de las nueve de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña en Ciudad de la Habana. Pero no es así. No solo de distintos tienen la hora sino que el de la provincia oriental también posee características muy originales.  

“A la puesta del sol” o “El cañonazo mambí” como también se le conoce a esta ceremonia, es en homenaje a la mujer mambisa. Razón por la cuál el Jefe de la escuadra militar, uniformada al estilo de los insurrectos de la época, es una joven. El cañón encargado de disparar la salva lleva el nombre de “Príncipe Pío”.

La idea original fue del Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosques, y se materializó el primero de enero de 2001. Otra de las intenciones de la velada  es  recordar aquellos días de enero de 1959 cuando los mamabises sí entraron triunfantes a Santiago de Cuba.