Año V
La Habana
17 al 23 de MARZO
de 2007

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Gira del Ballet de Camagüey por la capital cubana

Jesús Dueñas Becerra y Emma Almeda Marchese • La Habana

Fotos: Nancy Reyes 


El Ballet de Camagüey, fundado por el maestro Fernando Alonso en 1967, y dirigido por la maître Regina María Balaguer, los días nueve, diez y once de marzo de 2007, llevó a la sala “García Lorca” un programa-concierto, que satisfizo el exigente gusto estético de los amantes del “arte de las puntas”.

El programa artístico incluyó las obras Solo para Dúos, con coreografía y diseños de Charlotte Bye-Christensen; Entre Olas, con coreografía y diseños del talentoso artista  Osvaldo Beiro; Córsica, con coreografía y diseños de Javier Carranza; y El Lago de los Cisnes, con coreografía sobre la original del maestro Lev Ivánov y diseños de Eduardo Arocha y Otto Chaviano.

En la primera parte del espectáculo, las figuras principales y los miembros del cuerpo de baile incursionaron en el campo de la danza contemporánea; género en el que los integrantes de esa emblemática compañía, cuya línea fundamental de trabajo es el ballet clásico, mostraron buen dominio de los códigos danzarios y del lenguaje gestual sobre los cuales se estructura dicha manifestación artística. En ese contexto, se destacó la pareja integrada por los bailarines Ailén Ramos y Néstor Luis García, quienes se fundieron en cálido abrazo con el “entorno natural” (el mar) en que se desarrolla la obra y le aportaron la dosis de erotismo necesaria para “bailar… entre olas”.

Los papeles protagónicos del segundo acto de El Lago de los Cisnes fueron desempeñados por la bailarina principal Siuchién Ávila y el bailarín Yanni García, quienes les prestaron piel y alma a Odette y al príncipe Sigfrido, respectivamente. Siuchién Ávila es una bailarina que prioriza la técnica dancística, la cual enfrenta con elegancia y precisión…, pero limita la capacidad expresiva del yo, y aunque su actuación como princesa-cisne es sin duda convincente, no logra establecer del todo esa “relación mágica” bailarín-espectador, mientras que Yanni García es un joven artista, con aptitudes y condiciones técnico-interpretativas para convertirse en todo un “príncipe” del ballet clásico…, pero todavía debe dedicarle muchas energías físicas, mentales y espirituales al “arte de las puntas”, para materializar en escena esa noble aspiración.

No quisiéramos finalizar esta crónica sin antes destacar, con letras indelebles, la profesionalidad desplegada por el cuerpo de baile para integrarse coherentemente a la estructura coreográfica de esa joya de la danza universal incorporada por el Ballet de Camagüey a su repertorio clásico.                              

 
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2007.
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