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El trovador cubano Silvio Rodríguez
recibió, de manos de Luis Enrique
Ibáñez, presidente de la Asamblea del
Poder Popular, el pergamino que acredita
el Escudo de la Ciudad Héroe, y declaró
sentirse “comprometido con la cuna de la
Revolución” al pisar nuevamente las
calles de Santiago.
En un encuentro con el cantautor donde
surgieron varios temas de interés,
Silvio se refirió a las nuevas
tendencias de la música que se escuchan
en Cuba y al papel de los medios
informativos en difundir y dar a conocer
el valor de lo tradicional, autóctono de
nuestra cultura.
A
propósito de la demanda que enfrenta con
las autoridades legales chilenas,
declaró: "Consideré justo que si la
demanda era hecha por chilenos, que
fueran chilenos quienes me defendieran.
Entonces acudí a Eduardo Contreras,
quien se ha caracterizado por defender
los derechos humanos y que recoge entre
sus méritos profesionales ser el abogado
que asesoró a Gladys Marín en la primera
demanda que se le hiciera a Pinochet (…)
Eduardo, por demás, es miembro del
Comité Central del Partido Comunista de
Chile.”
Silvio expresó que lo hizo por
solidaridad con aquellas personas que de
ninguna manera podían enfrentar el alto
costo de las entradas. "La más barata,
que son las que definen que los pobres
puedan o no entrar a un concierto,
costaba 80 dólares. Entonces a mí me
pareció justo el reclamo de esas
personas, y a pesar de que se había
vendido por completo la capacidad del
teatro, me solidaricé con estas personas
y dije 'no hago el concierto', e
inmediatamente hice un comunicado donde
exoneraba de responsabilidad a la
productora, y asumí la total
responsabilidad por la decisión tomada,
recomendando a la productora devolver
absolutamente todas las entradas y pedí
excusas a todo el mundo: al teatro, a
los que habían comprado las entradas, a
la productora, a quien le pagué hasta el
último centavo por la indemnización.”
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"La
sorpresa para mí sería —señala el
cantautor—, cuando al día siguiente, leo
que la persona que había organizado la
protesta se desentendía completamente de
mi decisión. En buen cubano, hizo un
muñeco y le cogió miedo a los ojos. Pero
yo sí no le cogí miedo a los ojos y en
estos momentos hay una demanda menor,
algo que la prensa internacional no ha
aclarado mucho, ya que en realidad la
envergadura del caso no es tal, pues el
hecho es comparable, desde el punto de
vista jurídico, con algo así como
haberme llevado un Pare.”
A la
interrogante ¿Por qué seleccionó la sala
Dolores para el concierto del sábado en
Santiago siendo este un espacio
realmente pequeño?, Silvio aclaró que
asume toda la responsabilidad, y admite
que quizá sea un poco de egoísmo de su
parte, pero lo cierto es que él siempre
ha escuchado decir que la Sala Dolores
es la mejor sala de conciertos de Cuba,
desde el punto de vista de la acústica,
y de ahí su solicitud para cantar en ese
escenario, ya que no podía morirse sin
tener ese placer. |