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La
puesta televisiva de Marx en el Soho
por Jorge Alonso Padilla ha despertado
una variada gama de comentarios,
laudatorios la mayoría, ante una
expresión audiovisual acertada de la
pieza dramática de
Howard Zinn.
Desconozco si el número de
telespectadores fue porcentualmente
mucho mayor para un espacio de este
tipo, lo que sí la puesta televisiva ha
sido causa de numerosas opiniones en los
medios de difusión, hecho que no es
habitual en otras entregas similares de
la pequeña pantalla.
Porque ¡y qué bueno! lo de adaptar una
obra de un clásico a la tv, no es una
excepción en los últimos tiempos, sino
que forma parte de una política de
llevar a los hogares cubanos puestas
teatrales trascendentes por una u otra
razón.
Así, a vuelo de memoria, en los últimos
tiempos, con la dirección de Tomás Piard,
un maestro de las realizaciones de
dramas complejos, se han visto
sobre
puesta de Carlos Díaz, Santa Cecilia
y Freddy de Abilio Estévez, ambas
con un singulares claves por descifrar y
abordando temas peliagudos para el gran
público. También con la dirección
televisiva de Piard se trasmitió
Espectros, del dramaturgo noruego
Henrik Ibsen y Viaje de un largo día
hacia la noche, basado en la obra
homónima de Eugene O'Neill, las dos con
especiales puestas en escena y códigos
estéticos. Enrique Álvarez llevó a la
pequeña pantalla un clásico de Bertolt
Brech, Madre Coraje y sus hijos,
espacio al que vistió de su estilo.
Quizás un poquito más alejado en el
tiempo, pero aún en la memoria de los
amantes del arte trasmitido por la
televisión, están piezas como
Clase magistral,
de
Terence Mac
Nally, dirigida para la TV por Magda
González y con una actuación memorable
de Susana Pérez, Aire frío, de
Virgilio Piñera, por Mirta
González Perera, Santa Camila de La
Habana Vieja de José Ramón Brene,
por Belkys Vega y Requien por Yarini
de Carlos Felipe, con versión televisiva
de Padilla, todas con una factura digna
de los textos teatrales.
Estas
obras han nacido, en su gran mayoría, a
partir del funcionamiento de los Grupos
de creación, que han contribuido a
debatir cada guión hasta la saciedad y
luego, incluso, a realizar el análisis a
camisa quitada de la pieza terminada. A
los teleteatros se unen cuentos y
teleplays, en los llamados
programas dramatizados unitarios para la
TV.
Acerca de estas propuestas, Magda
González, Jefa de la División de
Dramatizados, comenta: “Hay
quien considera que los unitarios se han
convertido en la vanguardia del
audiovisual en lo que se refiere a
contar historias. Yo siempre digo que en
la televisión tenemos la ventaja de que
producimos con dinero nacional y no con
el de un coproductor extranjero. Eso nos
da una libertad tremenda, lejos de lo
que pudiera suponerse en una televisión
estatal. En esos espacios, los creadores
proponen sus guiones, escogen sus
elencos, forman sus equipos de
realización, desarrollan sus estéticas
personales y la única condicionante es
que al final sean productos de calidad.
Esto y la posibilidad de hacer algo
todos los años, es muy positivo para el
desarrollo de los directores, porque el
audiovisual es un oficio como cualquier
otro y se perfecciona haciendo cosas”
Con
el fin de no detener el flujo de buenas
obras hacia la pequeña pantalla, el
Consejo de las Artes Escénicas y otras
instituciones del Ministerio de Cultura
colaboran con el ICRT. Marx en el
Soho y una buena parte de las otras
obras mencionadas son frutos,
precisamente de ese trabajo conjunto.
Antes de finalizar 2007, utilizando este
proceder, se podrán ver, según informa
Magda, Escándalo en la trapa, de
Brene, Stockman, un enemigo del
pueblo, de Henrik Ibsen, Arte,
de la dramaturga francesa Yazmina Reza y
Delirio habanero de Alberto Pedro,
con puestas en escenas respectivamente
de Tony Díaz, Carlos Celdrán, Carlos
Díaz y Raúl Martín. Los directores para
la televisión serán Tomás Piard, Rudy
Mora, Enrique Álvarez y la propia Magda.
Por supuesto, hay muchísimos más sueños
aún por realizar: tener todas las
semanas un estreno de un teatro, un
cuento o un teleplay, una novela cubana
buena en el aire y dos haciéndose para
que no haya espacios por rellenar y por
supuesto lograr calidad en cada entrega,
esa que permite asentar una pieza de
arte en cada sala cubana. |